Sánchez inicia la cuenta atrás para las negociaciones, mientras continúa la “desconfianza” con Podemos

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, pone esta semana el contador en marcha para una nueva ronda de contactos con los distintos partidos que será decisiva, ya que falta solo un mes para intentar una nueva investidura antes de la fecha límite del 23 de septiembre. Por ahora, siguen sin arreglarse las discrepancias entre el PSOE y Unidas Podemos, que llevarían inevitablemente a los españoles a unas nuevas elecciones ante la negativa de PP y Ciudadanos a abstenerse para facilitar un Gobierno socialista, al menos de momento. Este mismo jueves , la portavoz adjunta de Unidas Podemos en el Congreso, Ione Belarra, señaló que Sánchez debe "repensar" su negativa a negociar un Ejecutivo conjunto con los morados porque la propuesta que le han presentado es "sensata". Le avisa de que un Gobierno en solitario del PSOE sería inestable y abocaría a una repetición electoral a los pocos meses, como ocurrió tras las moción de censura a Rajoy.

A las críticas al Gobierno en funciones se sumó el secretario de Acción de Gobierno de Podemos, Pablo Echenique, que mantuvo un enfrentamiento dialéctico con la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, tras tachar la propuesta de Podemos de “órdago impositivo”, pidiendo a Sánchez que “abandone las tácticas”. Y es que, a pesar del último esfuerzo del partido liderado por Pablo Iglesias para llegar a un pacto con el PSOE, la idea de los socialistas tras el fracaso de la investidura en julio es la de un Gobierno a la portuguesa, en solitario pero con apoyos puntuales en materias importantes. Justifican desde La Moncloa que han perdido la confianza en Unidas Podemos y la única solución es un acuerdo programático, pero no un Ejecutivo de coalición. “No hay confianza para hacer un gobierno de coalición”, dijo este miércoles la ministra de Hacienda en funciones, María Jesús Montero.

Así, aunque en Unidas Podemos no se rinden, saben que la situación es complicada y son muchos los que creen que el momento de entrar en el Gobierno se perdió ya tras el fracaso de julio, que Sánchez no olvida. De momento, desde la formación morada la estrategia es clara: mantener un tono conciliador y, por otro lado, cerrar filas en torno a sus socios de IU, Equo, En Comú Podem y Galicia en Común. En este sentido, y tal y como informa este jueves ‘El Mundo’, todos han trabajado juntos para lanzar la propuesta a los socialistas de este martes y con el objetivo de evitar una imagen de debilidad que lastre una posible negociación, sin fisuras ni grietas. La idea es que cuando Sánchez sondee a las cuatro fuerzas políticas que apoyan a Podemos en la coalición parlamentaria vayan a una y haya representación de todas las corrientes en el grupo negociador.

En lo que se refiere a Sánchez, éste reapareció este jueves tras el parón estival, pero evitó hablar con la prensa de nada que no estuviera relacionado con el incendio de Gran Canaria, cuya zona afectada ha sobrevolado este mediodía. Los medios de comunicación desplazados para cubrir su visita han interpelado al presidente sobre las conversaciones con Unidas Podemos para la formación de gobierno, pero las únicas respuestas que han obtenido del líder del PSOE se ceñían al fuego que ha devorado más de 10.000 hectáreas en la isla. Ya habrá otro momento” de responder al documento de Podemos, se ha limitado a señalar. Sánchez ha pedido “prudencia” con respecto a las labores de extinción del fuego, dado que aún no se ha liquidado del todo al tiempo que se ha comprometido a dar “la respuesta debida a los vecinos” afectados, a los que ha querido “arropar” con su presencia.

Este viernes, Sánchez presidirá el habitual Consejo de Ministros de los viernes –el primero desde el pasado 9 de agosto, cuando Sánchez se tomó unos días de descanso en Doñana con su familia– y el domingo asistirá como invitado a la cena de clausura de la cumbre del G-7 en Biarritz (Francia).

Open Arms y Cataluña, crisis abiertas

La crisis del Open Arms se encuentra aún sin solucionar, no solo para los inmigrantes que han desembarcado en Lampedusa, sino porque ahora se abren nuevos frente judiciales para la organización responsable del barco, y España tiene aún que determinar qué papel adoptará en estos dos ámbitos. Calvo recordó al capitán del Open Arms, Oscar Camps, que no tiene permiso para hacer rescate de inmigrantes y que “nadie está a salvo” del cumplimento de la ley. Y Vox ha denunciado ante la Fiscalía a la ONG por “colaboración” para el tráfico de personas.

Tras el breve parón estival, también hay nuevos capítulos de la crisis catalana, con el anuncio de la Generalitat de que llevará al Gobierno a los tribunales para reclamarle 1.317 millones de euros pendientes de pago, correspondientes principalmente a la financiación de 2019. Y todo ello con la sentencia del juicio del ‘procés’ a la vuelta de la esquina que dibuja un otoño caliente en Cataluña, a la que se suma el aniversario del 1-O, entre otras cosas.

En medio de todos estos frentes, tendrá que navegar Sánchez con extrema precisión si quiere llevar a buen puerto su investidura, para lo que está previsto que reinicie los contactos en los próximos días.

La próxima semana sí está previsto que Sánchez finalice las reuniones con los colectivos sociales y arranque el calendario de encuentros con fuerzas políticas a quienes trasladará su acuerdo programático para construir un gobierno progresista. De hecho, la próxima semana podrían celebrarse las reuniones con PNV, PRC y partidos nacionalistas catalanes, antes de las que Sánchez tendrá con Unidas Podemos, el PP, y Ciudadanos, aunque esta última es poco probable que se produzca, dado que el líder de la formación naranja ha rechazado acudir a los últimos encuentros.

Mientras, PP y Ciudadanos, a la espera del próximo movimiento de Sánchez sobre estas negociaciones, han unido sus fuerzas para reclamar la comparecencia del presidente en funciones en el Congreso por la crisis migratoria del Open Arms. Ambos partidos necesitan sumar sus votos para que esta iniciativa salga adelante, por lo que es difícil augurar si la firma conjunta de la solicitud supone un acercamiento entre las dos fuerzas, como propugna desde hace tiempo el líder de los populares, Pablo Casado.

A la espera de si finalmente hay un España Suma, una alianza entre las fuerzas de centro derecha liderada por el PP para intentar desbancar a Sánchez de La Moncloa si se produce una repetición electoral, algo a lo que Ciudadanos no quiere acceder, lo que sigue pareciendo difícil es un acuerdo entre los socialistas y Unidas Podemos para que haya un nuevo Gobierno.

La propuesta presentada este martes por la formación morada, de 119 folios, solo ha servido de momento para despertar el rechazo conjunto de PSOE y PP, aunque por distintas razones.

Calvo y Echenique, continuaron con su cruce de reproches, a través de los medios de comunicación, mientras se instaron mutuamente a reconsiderar sus posiciones, que parecen igual de alejadas que en el mes de julio, cuando se produjo un debate de investidura fallido.

Para Casado la oferta de Gobierno de coalición de Unidas Podemos está basada en “recetas suicidas” para la recuperación económica, pese a lo que considera injustificable que PSOE haya podido llegar a acuerdos con la formación morada para gobernar en seis autonomías y no logre un pacto a nivel nacional.

Por su parte, el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, ha hecho su aportación al debate político a través de un mensaje en Twitter, en el que se refiere a la solicitud de comparecencia de Sánchez, presentada conjuntamente con el PP, y reclama a Sánchez “que de la cara y deje de esconderse”.

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