La crisis del Open Arms deriva en un cruce de acusaciones y reproches entre Calvo, la ONG y Salvini

La crisis del Open Arms, que mantiene a más de 100 personas bloqueadas en el mar desde hace 18 días, ha agudizado la tensión entre los gobiernos de España e Italia y de éstos con la ONG, que sigue viendo inviable la posibilidad de zarpar a Baleares y ha propuesto trasladar a los inmigrantes en avión. El Gobierno español ha reprochado a los responsables del Open Arms que hasta el momento no le hayan dado "una contestación clara y directa" sobre cuáles son sus necesidades y las del pasaje para navegar hacia España "de forma segura". La vicepresidenta del Gobierno en funciones, Carmen Calvo, ha defendido que el Ejecutivo ha ofrecido todas las soluciones a su alcance para facilitar el desembarco del Open Arms, aunque el buque humanitario insiste en entrar Italia. Además, ha cuestionado que el barco con bandera española tuvo la posibilidad de atracar en el puerto de Malta y haberlo rechazado, algo que niegan desde la ONG. Además, fuentes de Moncloa han desmentido un acuerdo con Italia para que el barco desembarque en Mallorca, tal y como asegura la ONG Proactiva Open Arms en un comunicado.

De esta forma se han pronunciado fuentes del Ejecutivo en funciones de Pedro Sánchez después de que el Open Arms haya hecho público un comunicado en el que, entre otras cosas, se refiere a un posible acuerdo entre España e Italia para que el barco se traslade de Lampedusa a Mallorca para desembarcar a los 107 inmigrantes que lleva a bordo desde hace 18 días.

Las citadas fuentes gubernamentales han desmentido “la existencia de ningún supuesto acuerdo con Italia, al que alude de manera confusa la propia ONG en su comunicado” y han asegurado que “lo único cierto es que el Gobierno ha ofrecido al Open Armspoder dirigirse al puerto español que esté más próximo en su ruta y que el ejecutivo italiano está incumpliendo la ley al impedir el desembarco”. “Dada la emergencia humanitaria a bordo, los puertos españoles se mantendrán a disposición del Open Arms, a cuyos responsables el gobierno ha solicitado que expongan sus necesidades y las del pasaje para navegar hacia España de forma segura. Hasta el momento -han incidido las fuentes- no hemos recibido una contestación clara y directa“.

Las fuentes del Gobierno han recordado que España “es el único país dispuesto a acogerlo en el marco de una solución europea, ordenada y solidaria”, y que el propósito del Ejecutivo ha sido “en todo momento propiciar esa solución común, que, cuando pueda producirse el desembarco, proseguirá con el reparto de los migrantes acordado por seis países de la UE”. España se ha comprometido junto a otros cinco países europeos -Francia, Alemania, Luxemburgo, Rumanía y Portugal- a acoger a los inmigrantes.

El cruce de acusaciones sigue complicando que las 107 personas que quedan a bordo de la nave puedan pisar tierra firme; la última propuesta que ha lanzado la ONG es transferirlas a Catania (Sicilia) y de ahí que sean llevadas en avión a España, pero aún no ha habido respuesta.

Este martes por la mañana, en un comunicado, el Open Arms se abría a viajar a algún puerto de Baleares, si Italia y España “ponen los medios necesarios” para garantizar la seguridad y el éxito, un acuerdo que han desmentido las fuentes gubernamentales españolas. “Si efectivamente se ha llegado a un acuerdo, es indispensable que Italia y España asuman la responsabilidad de garantizar, poniendo los medios necesarios, el que estas personas desembarquen en un puerto seguro”, ha señalado la ONG.

Este domingo, sin embargo, el capitán del buque humanitario rechazó por “inviables” las ofertas del Gobierno español de navegar hasta el puerto de Algeciras (primero) o alguno de Baleares debido a la situación “desesperada” que se vive a bordo.

En el comunicado, la ONG también ha asegurado que después de las tres operaciones de rescate llevadas a cabo entre el 1 y el 10 de agosto, solicitaron un puerto de desembarco a los estados costeros más cercanos (Italia y Malta) y que recibieron “una respuesta negativa de ambos”.

No obstante, en una entrevista en la Cadena SER, la vicepresidenta en funciones, Carmen Calvo, ha reconocido que el barco “pudo haber entrado a Malta. Esa solución estaba ahí”, pero que no quiso hacerlo “e insistió en ir a Italia”. Calvo ha asegurado que el Gobierno español estuvo trabajando “todo el tiempo” para que el barco desembarcara en Malta “y poder repartir” a los inmigrantes y, sin embargo “no lo hicieron”.

La vicepresidenta también se ha pronunciado por el motivo por el que el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, no ha tenido contacto con el fundador de la ONG, Óscar Camps, tal y como este ha asegurado, y sí con la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Emmanuel Macron.

Calvo ha argumentado que el procedimiento “para tener un barco y tener licencia para llevar víveres y ayuda humanitaria”, como tiene el Open Arms, que no es “para rescatar personas, porque la situación que se puede crear es esta”, depende del ministro de Fomento, con quien se ha reunido.

Calvo responde a las críticas

En cuanto a las críticas recibidas desde la Junta de Andalucía por haber ofrecido el puerto de Algeciras sin comunicárselo. Calvo ha recordado que los puertos son competencia del Estado al igual que la política migratoria y ha puesto como ejemplo la actitud de la presidenta de Baleares, Francina Armengol, que ha expresado su colaboración al Gobierno central. “Algeciras es el puerto habilitado para estas funciones y dispone de todos los medios rápidos de recepción, pero ofrecimos Baleares porque es el más cercano”, ha precisado.

Sobre la petición del fundador de la ONG Proactiva Open Arms de reunirse con el presidente Pedro Sánchez, la vicepresidenta ha explicado que ha sido el ministro de Fomento el que se ha reunido con Òscar Camps que es “con quien le corresponde sentarse”. Asimismo, ha recordado al fundador de la ONG que su barco “tiene licencia para salir en ayuda humanitaria, no para rescatar”.

La vicepresidenta del Gobierno en funciones se ha referido también a las palabras vertidas en un tuit por el diputado de Ciudadanos Marcos de Quinto en el que se refería a los migrantes del Open Arms como “pasajeros biencomidos”. “Esas declaraciones retrata más a quien lo dice que a quien se dirige“, ha aclarado Calvo que además ha criticado la deriva del partido naranja. De Quinto ha hecho uso, según la vicepresidenta, de una “libertad de expresión poco respetuosa con los demás” que “forma parte del arrastre al que Ciudadanos ha llevado sus mensajes propios de la ultraderecha”.

Mientras, Salvini se volvía a preguntar en sus redes “¿Por qué el Open Arms no va a España? En 18 días iban y venían de Ibiza y Formentera tres veces, para ellos ésta es una batalla política”.  Y, entre ambos, el director y fundador de Proactiva Open Arms, que en Twitter ha dejado el siguiente mensaje: “Podemos rescatar y atender a 163 personas a bordo durante 2 semanas, podemos defender sus derechos ante las instituciones pertinentes, podemos soportar el ataque mediático de dos gobiernos y de su propaganda populista, pero sólo somos una ONG agotando nuestros limitados recursos”.

La gestión de la crisis por parte del Ejecutivo ha sido criticada una vez más por el líder del PP, Pablo Casado, quien ha considerado que ofrecer puertos españoles después de todo intensifica el “efecto llamada” para las “mafias” que trafican con personas migrantes.

Por su parte, el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ha pedido a Sánchez “coordinación y cortesía institucional” a la hora de ofrecer puertos de su comunidad que no tuvo cuando ayer propuso en un primer momento el de Algeciras.

En Ciudadanos, el portavoz en la Asamblea de Madrid, Ignacio Aguado, le ha urgido a “coger el toro por los cuernos” para que “nadie muera en el Mediterráneo”, aunque ha declinado comentar el polémico tuit del diputado de la formación naranja Marcos de Quinto, en el que cuestionó a “alguno de sus bien comidos pasajeros”.

Desde Vox, la presidenta de este partido en Madrid, Rocío Monasterio, ha defendido que Italia cierre sus puertos porque es “inviable” convertirse en “el foco de toda la inmigración ilegal”, por lo que ha reclamado una política europea “coherente y homogénea”.

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