Puigdemont y Junqueras enfrentados por el control soberanista del calendario electoral

Los líderes de PDeCAT y ERC marcan insalvables distancias entre ellos y sus respectivas formaciones políticas

Las encuestas catalanas, incluso las de la Generalitat, anuncian que decae en Cataluña el apoyo al independentismo por varios motivos, entre los que destaca la lamentable e indecente presidencia de Quim Torra que mantiene a Cataluña sin Gobierno y con una seria crisis económica y social, así como de seguridad como lo acaba de reconocer el Ayuntamiento de Barcelona.

Luego está el desprestigio internacional de Cataluña al que se añade, la ruptura de la convivencia y de la legalidad. Y los casos de corrupción de los Pujol que la Fiscalía sitúa en torno a los 290 millones de euros logrados por la banda criminal que lideraba Jordi Pujol, y con contratos públicos bajo su presidencia y posteriormente en el tiempo de Artur Más.

Lo que ha llevado al ánimo de muchos catalanes que todos los planes de la independencia lo que de verdad incluían y buscaban era lograr una situación de impunidad para la gran corrupción del nacionalismo catalán.

Pero el punto más importante de la crisis soberanista catalana estriba en la lucha descarnada y sin cuartel que mantienen abierta Carles Puigdemont desde su condición de prófugo de la Justicia en Bruselas y Oriol Junqueras desde su condición de preso preventivo por el golpe catalán, de cuyo juicio espera pronto la sentencia del Tribunal Supremo.

Las diferencias aparecidas en el aniversario de los atentados terroristas de las Ramblas de Barcelona y de Cambrils, entré PDeCAT y ERC y las que se anuncian para la Diada del próximo 11 de septiembre, con la ANC como elemento de discordia permanente, confirman la ruptura entre Junqueras y Puigdemont.

Un Junqueras que acusa a Puigdemont de cobarde por haberse fugado de España mientras sus compañeros del golpe catalán entraban en prisión. Y que considera, y así lo dicen las encuestas, que sería el virtual ganador de unas nuevas elecciones catalanas, según todas las encuestas, pero siempre y cuando se pueda presentar a esos comicios.

Motivo por el que Junqueras necesita la investidura de Pedro Sánchez para lograr los indultos del presidente, de ahí el descarado e interesado apoyo de ERC a Sánchez, mientras que Puigdemont no podría volver a España dado que está en caza y captura y pendiente de juicio.

Y por todo ello la batalla entre Junqueras y Puigdemont por la posible fecha del adelanto electoral catalán, que el prófugo quiere que sea inmediata a la publicación de la sentencia del golpe catalán, mientras Junqueras prefiere aplazarlas a 2020, para que dé tiempo al indulto del Gobierno de Sánchez.

Lo que también desea el expresidente Artur Mas porque a primeros del año próximo acaba su condena de inhabilitación y ello le permitiría volver a ser candidato del PDeCAT, si es que antes este partido no se ha roto en dos o más pedazos por sus luchas intestinas de poder.

Al final el golpismo, la ilegalidad, el desgobierno y la crisis económica y social catalana están destruyendo el camino del soberanismo en medio de una crisis general de convivencia y de legalidad que, como cabía esperar, no tiene horizonte posible en España ni en Europa lo que tarde o temprano les obligará a los soberanistas a rectificar o a permanecer en la ilegalidad.

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