Incertidumbre económica

Batacazo de la Bolsa española y señales de recesión en las economías de Alemania y la Unión Europea

El Ibex 35 ha concluido la jornada de este miércoles con un desplome del 1,98%, lo que ha llevado al selectivo a borrar todas las ganancias que había acumulado en el año. El índice español ha caído hasta los 8.522,7 enteros, marcando así un nuevo mínimo anual. La jornada ha continuado centrada en la situación de Argentina y de Italia, pero sobre todo los inversores han tomado nota de la contracción del PIB alemán. La economía de Alemania, la mayor de Europa, registró entre abril y junio una contracción de la actividad del 0,1% en comparación con el primer trimestre de 2019, cuando creció un 0,4%. Las principales plazas europeas han seguido la estela de Madrid y han finalizado con descensos. El Dax de Francfort ha perdido un 2,28%, mientras que el Cac 40 de París ha retrocedido un 2,22% y el Ftse 100 de Londres lo ha hecho un 1,69%.

Este dato, ofrecido por la Oficina Federal de Estadística (Destatis), confirma el frenazo de la ‘locomotora europea’ por el lastre de la guerra comercial y la recesión industrial, lo que genera miedos ante su posible contagio al resto de la eurozona.

Al mismo tiempo, la cifra de negocios de la industria española bajó un 5% el pasado mes de junio respecto al mismo mes de 2018, su mayor recorte en tres años, mientras que las entradas de pedidos del sector se redujeron un 3,3%, según datos difundidos este miércoles por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Así, con la deuda en mínimos históricos, el índice de referencia de la Bolsa española, el IIbex 35, ha cedido 172,4 puntos, el 1,98 %, la mayor caída en quince días, hasta 8.522,7 puntos, nivel de finales de diciembre pasado. Las pérdidas anuales son del 0,2 %.

Solamente cinco valores del Ibex han logrado mantenerse en positivo, aunque los avances han sido muy reducidos: Mediaset (+0,95%), Acciona (+0,65%), Grifols (+0,42%), Merlin Properties (+0,24%) y Enagás (+0,14%).

Al contrario, los mayores descensos han estado protagonizados por valores como ArcelorMittal (-7,72%), Bankia (-5,03%), Bankinter (-4,87%), Banco Sabadell (-4,78%), Telefónica (-4,2%), MásMóvil (-4,1%) y Ence (-4%).

En el mercado de deuda, la prima de riesgo española se movía en el entorno de los 80 puntos básicos, con el interés en mínimos del 0,15%, mientras que en el mercado de divisas el euro se intercambiaba a 1,1144 ‘billetes verdes’.

Por último, el barril de petróleo de calidad Brent, de referencia para el Viejo Continente, perdía los 60 dólares, mientras que el West Texas Intermediate bajaba hasta situarse en un precio de 54 dólares.

El frenazo de la UE y de Alemania

El producto interior bruto (PIB) de la Eurozona aumentó un 0,2% en el segundo trimestre del año con respecto al primero, por debajo del 0,4% registrado entre enero y marzo, debido en buena medida a la contracción de la economía alemana y el estancamiento de la italiana. De hecho, Alemania, principal economía del euro, se ha llevado la peor parte, con un descenso de su PIB del 0,1%, mientras que España siguió creciendo por encima de la media europea, un 0,5%, aunque también a menor ritmo que en el trimestre anterior (0,7%).

Se trata del segundo trimestre (no consecutivo) en apenas doce meses en el que Alemania decrece. En el tercero del año pasado se contrajo un 0,2 % y luego cerró el año plano, esquivando por la mínima la recesión técnica. Entre enero y marzo, sin embargo, creció un 0,4 %. En términos interanuales, el crecimiento del PIB fue un magro 0,4 %.

España, por su parte, siguió creciendo por encima de la media europea, un 0,5 %, aunque también a menor ritmo que en el trimestre anterior (0,7 %).

La ralentización del crecimiento en la Eurozona en el segundo trimestre se debe a la debilidad del comercio internacional -con EEUU y China en escalada de su guerra comercial-, que perjudica al sector exterior y manufacturero, y a las incertidumbres globales, en particular el Brexit, según el Banco Central Europeo.

Italia, tercera economía de la Eurozona, ha registrado un crecimiento cero en el segundo trimestre, tras haber escapado por los pelos a la recesión en el primero (creció el 0,1 %) después de dos trimestres consecutivos de caídas en la segunda mitad de 2018.

Entre el resto de las grandes economías del euro, el PIB de Francia aumentó un 0,2 %, una décima menos que el trimestre previo, mientras que Holanda se mantuvo estable con un incremento del 0,5 %.

En cuanto al resto de países, los principales aumentos se dieron en Finlandia y Lituania (0,9 %) y en Letonia (0,8 %). Si se compara con el segundo trimestre de 2018, el PIB creció un 1,1 % en la Eurozona y un 1,3 % en la UE, también por debajo de las cotas anuales registradas entre enero y marzo (1,2 % y 1,6 %, respectivamente).

Eurostat publicó asimismo los datos de empleo del segundo trimestre, que reflejan que, como el crecimiento, la creación de trabajo prosigue pero se está ralentizando. Entre marzo y junio se produjo un aumento del 0,2 % en el número de empleados tanto en los países de la moneda única como en el conjunto de los Veintiocho, un incremento inferior al 0,4 % registrado en el primer trimestre en ambas zonas. Si se compara con el segundo trimestre de 2018, el empleo aumentó anualmente un 1,1 % en la Eurozona y un 1 % en la UE, por debajo del 1,3 % y 1,2 %, respectivamente, del primer trimestre. En ambos casos, se trata de las menores tasas de creación de empleo registradas en un año.

Los expertos coinciden en señalar además que las perspectivas son poco halagüeñas. “La nueva escalada de la guerra comercial entre EEUU y China (…) y la mayor probabilidad de un Brexit sin acuerdo impactan sobre un crecimiento económico de por sí debilitado”, explicó el presidente del Centro para la Investigación Económica Europea (ZEW), Achim Wambach.

Además, pronosticó que “la evolución de las exportaciones y de la producción industrial va a seguir empeorando”. En junio la producción industrial ya cayó un 5,2 % en términos interanuales, el mayor descenso en una década, y las exportaciones cedieron un 8 %, el mayor desplome en tres años.

Sebastian Dullien, director del Instituto de Macroeconomía e Investigación Económica (IMK), alertó de que el riesgo de recesión “ha vuelto a elevarse” y consideró que “las perspectivas para los próximos meses son más dramáticas que el pequeño retroceso del PIB”.

En concreto, advirtió sobre los efectos de la caída de la demanda sobre el sector manufacturero en general y la industria del automóvil, en particular, primer empleador y exportador del país. Las ventas de Mercedez-Benz, BMW y Audi han caído en lo que va de año con respecto a 2018.

El contexto político europeo tampoco contribuye positivamente. A las incertidumbre en torno al Brexit, que se acerca a un desenlace sin acuerdo tras el nombramiento de Boris Johnson como primer ministro británico, se ha sumado en los últimos días la crisis política en Italia.

El presidente del Instituto Alemán para la Investigación Económica (DIW), Marcel Fratzschel, habló en declaraciones a la televisión “n-tv” de los “enormes” riesgos políticos que perturban el crecimiento, pero descartó que el país se enfrente a una “profunda recesión”.

El sector privado ya había expresado su preocupación. El índice de la confianza inversora a medio plazo en Alemania, un indicador del ZEW, cayó en agosto hasta su menor valor desde diciembre de 2011. El índice de confianza empresarial del Instituto Ifo, por su parte, cayó en julio hasta los 95,7 puntos, su cuarto descenso consecutivo y su peor registro desde abril de 2013. En esta situación, algunas voces desde la política y la economía están pidiendo un programa de impulso por parte del Gobierno alemán para contrarrestar la desaceleración infligida desde el exterior.

El responsable departamento de Política Económica del DIW, Claus Michelsen, consideró que “el Estado debería gastar más, por ejemplo en proyectos para (promover) el cambio energético y la movilidad, en el ámbito de la digitalización, y en el mercado inmobiliario”.

La canciller alemana, Angela Merkel, avanzó este lunes, sin embargo, que su Ejecutivo no planea ninguna medida extraordinaria y que se mantiene férreo en el cumplimiento del objetivo del “déficit cero” para este año.

El Banco Central Europeo (BCE) ya avanzó en julio su disposición a actuar, a partir de este mismo septiembre si es necesario, para dinamizar la economía de la eurozona.

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