Tanto el PP como Cs confían  en que sea el otro el que se abstenga para investir a Sánchez

La pugna del PP y Ciudadanos por liderar el espacio de la derecha estalló en las recientes elecciones y, una vez superadas las citas con las urnas, no solo no se ha desinflado sino que está en todo su apogeo. Una vez fracasada la negociación entre el PSOE y Podemos para que la investidura se produjera en julio, se ha puesto sobre la mesa la posibilidad de que sea uno de los dos partidos conservadores el que se abstenga para evitar el bloqueo político y favorecer la gobernabilidad del Estado. Pero ninguno de los dos quiere asumir el coste que eso conllevaría.

El líder del partido naranja, Albert Rivera, está empeñado en conquistar el cetro de líder de la oposición y la abstención para que Sánchez sea elegido presidente no favorecería precisamente esa estrategia. La pregunta es qué favorecería más a Ciudadanos ante la eventualidad de que haya que ir a unas nuevas elecciones: su oposición frontal al Gobierno socialista o su colaboración para sacar al país del atolladero, levantando un veto al líder del PSOE que además ha provocado un goteo de deserciones en sus filas.

Hoy por hoy, la respuesta que maneja el PP y con la que argumenta su decisión de cerrar la puerta a su abstención es que Ciudadanos “está en caída libre”. Los populares tampoco quieren facilitar que haya una Gobierno presidido por Pedro Sánchez, entre otras cosas porque creen que el liderazgo de la oposición y la necesidad de recuperar al electorado de derechas que ha emigrado a Vox les obliga a ello. Pero es que, además, el PP es la formación que menos teme las elecciones. La expectativa que barajan en Génova es que la repetición electoral provocará que los votantes de izquierdas se queden encasa, decepcionados por la falta de respuesta de los partidos a los que votó el 28-A, y que Ciudadanos tampoco mejore resultados por el desconcierto que han provocado sus bandazos y, muy especialmente, su abandono del centro político. Así las cosas, el PP está convencido de que sería el único beneficiario de la cuarta cita con las urnas en los últimos cuatro años.