El Rey da tiempo a la negociación y plantea dos opciones: un candidato con apoyos o elecciones

El rey ha recibido este viernes a la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, para que le comunique la investidura fallida de Pedro Sánchez antes de decidir si abre en breve una nueva ronda de consultas con los representantes de los partidos o, como ha decidido finalmente, les da un tiempo para ello. Felipe VI esperará a que se produzca lo que Sánchez anunció la noche del jueves en Tele5: la apertura de negociaciones en las que Podemos ya no será su socio preferente sino que buscará el apoyo tanto de esa formación como de los otros dos grandes partidos, el PP y Cs.

El comunicado de la Casa del Rey sobre la audiencia de Felipe VI a la presidenta del Congreso dice lo siguiente:

1. Su Majestad el Rey ha recibido en el día de hoy a la Señora Presidenta del Congreso de los Diputados, Doña Meritxell Batet Lamaña, quien le ha trasladado oficialmente el resultado del debate de investidura celebrado entre los días 22 y 25 de julio, de conformidad y en virtud de lo dispuesto en el artículo 99 de la Constitución.

2. Tras la celebración del mencionado debate de investidura, Su Majestad ha comunicado a la Señora Presidenta del Congreso su decisión de no iniciar, por el momento, nuevas consultas con los representantes designados por los grupos políticos con representación parlamentaria, de manera que las formaciones políticas puedan llevar a cabo las actuaciones que consideren conveniente a los efectos de lo previsto en el artículo 99 de la Constitución.

3. Su Majestad el Rey ha solicitado a la Señora Presidenta del Congreso que traslade su decisión a los grupos políticos con representación parlamentaria.

4. Su Majestad el Rey mantendrá un contacto regular y permanente con la Señora Presidenta del Congreso en relación con el procedimiento contemplado en el artículo 99 de la Constitución, a los efectos de la convocatoria de nuevas consultas.

5. En todo caso y antes de que finalice el plazo constitucional de dos meses desde la primera votación de investidura, Su Majestad el Rey realizará nuevas consultas con la finalidad de constatar si, de la disposición que le trasladen los representantes de los grupos políticos con representación parlamentaria, Su Majestad puede proponer un candidato a la Presidencia del Gobierno que cuente con los apoyos necesarios para que el Congreso de los Diputados, en su caso, le otorgue su confianza; o, en ausencia de una propuesta de candidato, proceder a la disolución de ambas Cámaras y a la convocatoria de nuevas elecciones generales en el momento que constitucionalmente corresponda y con el refrendo de la Presidenta del Congreso.

Es decir, del último punto del comunicado se desprende que el Rey no propondrá un nuevo candidato a la investidura a menos que quien aspire a ser designado cuente con suficientes apoyos para que sea viable que supere el trámite parlamentario. Y eso es lo que Pedro Sánchez pretende conseguir ahora, en la nueva intentona que se ha mostrado dispuesto a afrontar.

“Creo que hay motivos suficientes para no tirar la toalla” y para “hablar, dialogar y acordar entre las cuatro grandes fuerzas sobre cómo desbloquear la situación”, apuntó Sánchez en la entrevista, en la que insistió en que hay que estudiar “otros caminos que permitan no concluir en unas elecciones”. No quiso especificar qué tipo de negociación quiere abordar con los otros partidos o si sigue pensando en la posibilidad de un gobierno de coalición con Podemos. Pero tras la última jornada del debate de investidura, ha quedado claro que las heridas entre el PSOE y el partido morado son enormes y resulta difícil imaginar a Sánchez e Iglesias / Montero sentados a la misma mesa del Consejo de Ministros. Más parece que Sánchez podría estar mirando al PP cuyo líder, Pablo Casado, le hizo una invitación al instarle a elegir entre renunciar al centro o a los extremos y a “ensanchar junto al PP el espacio central de la moderación”.

La ministra de Hacienda en funciones, María Jesús Montero, ha asegurado que no tiene sentido a someterse a otra sesión “sin una predisposicion” del resto de partidos. En declaraciones en RNE, Montero ha indicado que para celebrar una nueva sesión de investidura antes del final de septiembre, primero los partidos tendrían que “muevan su posición”. “Tendrá que ser porque haya fuerzas políticas que muevan su posición respecto a la que han mantenido de forma tan firme y permita vislumbrar que las votaciones van a recorrer un camino distinto”, ha asegurado sobre la posibilidad de una nueva investidura de Sánchez, tras el fracaso vivido este jueves, donde recabó 124 votos a favor, frente a 155 en contra, con 67 abstenciones. “Si no, no tiene sentido someterse al debate si no hay previamente una predisposición de las fuerzas para seguir avanzando”, ha avisado Montero, aludiendo a la responsabilidad que tienen PP y Ciudadanos para abrir camino al Gobierno.

Mientras llega la reanudación de las negociaciones, si es que de verdad se quieren llevar a cabo con más rigor y seriedad que hasta ahora, Felipe VI ha citado a las 9:00 horas a Batet en el Palacio de la Zarzuela. En el Salón de Audiencias, el rey ha saludado a la presidenta del Congreso y ambos han posado brevemente para los informadores gráficos antes de acceder al despacho del monarca. La presidenta del Congreso portaba una carpeta de color rojo con la inscripción del Congreso de los Diputados.

El jefe del Estado, tras su ronda con los representantes de los partidos con presencia en el Congreso después de las elecciones del 28 de abril, comunicó el pasado 6 de junio a la presidenta de la Cámara Baja su propuesta de Sánchez como candidato a la investidura. Batet le ha trasladado oficialmente que esa candidatura no ha obtenido el respaldo necesario y ahora el rey debe decidir cómo actuar.

De acuerdo con el artículo 99 de la Constitución, desde la primera votación fallida de investidura de Sánchez, celebrada el pasado martes, 23 de julio, hay dos meses de plazo para que alguien pueda lograr el respaldo suficiente del Congreso para ser elegido presidente. Por tanto, si nadie lo consiguiera hasta el 23 de septiembre, se convocarían de forma automática unas nuevas elecciones que se celebrarían el 10 de noviembre. Teniendo en cuenta esos plazos, la ronda de consultas del rey tendría que llevarse a cabo como muy tarde en torno al 15 de septiembre, con tiempo suficiente para convocar una nueva sesión de investidura si hubiera visos de que prosperara. Si no es así, las reuniones del jefe del Estado le permitirían constatar que no hay ninguna posibilidad para ello y que España se vería abocada a la repetición de los comicios generales.

La próxima ronda de consultas de Felipe VI rey será la séptima en sus cinco años de reinado, lo que contrasta con las diez que protagonizó el rey Juan Carlos en sus 39 años al frente de la Corona.

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