Boris Johnson: “Vamos a salir de la UE el 31 de octubre sí o sí”

Boris Johnson se ha convertido oficialmente este miércoles en el nuevo primer ministro de Reino Unido tras recibir el encargo formal de la reina, Isabel II, para formar Gobierno y minutos después, en su primer discurso, ha sido muy claro: "Vamos a cumplir las repetidas promesas y a salir de la Unión Europea el 31 de octubre sí o sí".

Ante la puerta de su nueva residencia, el nuevo primer ministro se ha mostrado desafiante ante la UE, asegurando que un Brexit sin acuerdo es “una remota posibilidad” pero que si la UE le “fuerza” se quedará con los 44.000 millones de euros de la factura del ‘divorcio’.

“Nadie en los últimos siglos han tenido éxito en su apuesta contra el coraje, nervio y ambición de este país.Tampoco triunfarán ahora”, ha asegurado.

Horas antes, había recibido el encargo ‘real’ y había comenzado la remodelación de su gobierno, con cambios en más de la mitad de los ministerios. “La reina ha recibido a Boris Johnson en una audiencia esta tarde y le ha pedido que forme un nuevo Gobierno” anunció a primera hora de la tarde el Palacio de Buckingham en un escueto comunicado.

Dicho y hecho. En una maniobra brutal y en pocas horas, Johnson despidió a la inmensa mayoría de ministros que tenía su predecesora y ha colocado en las principales carteras a sus seguidores y partidarios de una retirada a cualquier precio de la UE.

Como ministro de Exteriores está Dominic Raab, que dimitió del Ejecutivo de May por sus presuntas concesiones a Bruselas, y sigue al frente del ministerio para la retirada de la UE el todavía poco castigado Stephen Barclay.

El exbanquero Sajid Javid, hasta ahora en Interior, obtiene el prestigioso ministerio de Economía, mientras que ocupará su vacante Priti Patel, acérrima euroescéptica y cesada anteriormente por conversaciones no declaradas con altos cargos israelíes.

Ben Wallace, que apoyó a Johnson en su campaña por el liderazgo “tory”, se hace con Defensa, mientras que el exalcalde de Londres premia a su amigo y némesis Michael Gove con el puesto de “número dos” del Ejecutivo.

El nuevo primer ministro ha nombrado además asesor personal a Dominic Cummings, el controvertido artífice de la campaña por el “brexit” previa al plebiscito de junio de 2016, y sobre la que pendieron acusaciones de que se había caracterizado por el uso de promesas falsas y fue multada por violar la legislación electoral.

En su discurso de apertura en el cargo en la residencia oficial de Downing Street, tras ser investido por la reina Isabel II de Inglaterra, Johnson prometió negociar “un nuevo y mejor” acuerdo con la UE, que garantice la salida de este país del bloque y excluya la “antidemocrática” cláusula irlandesa.

Esta cláusula de seguridad destinada a evitar que se erija una frontera física en la isla de Irlanda después del “brexit” fue el principal obstáculo para que se aprobara el acuerdo propuesto por May, lo que provocó su dimisión el pasado 7 de junio.

El nuevo jefe del Gobierno aseguró que demostrará a “quienes dudan” y a los “agoreros” “que se equivocan” y que será capaz de lograr un pacto satisfactorio con Bruselas, que hoy insistió sin embargo en que no tiene intención de renegociar el tratado.

Johnson dijo también que, aunque una salida del bloque sin pacto es “una posibilidad remota”, el país se preparará para ello, porque “es lo sensato”, y advirtió de que si la UE “fuerza” una retirada a las bravas el Gobierno británico se quedará con los 39.000 millones de libras (44.000 millones de euros) que le debe por el divorcio.

El líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, advirtió de que planteará una moción de censura contra el Gobierno del nuevo primer ministro “cuando sea el momento” y cuente con una mayoría parlamentaria para ganarla.

Corbyn reclamó convocar elecciones generales, puesto que Johnson, de 55 años, ha llegado al poder sin ellas, y dijo que el país merece algo mejor que las “fanfarronadas vacías” del nuevo líder “tory”.

Entre el personal que esperaba a Johnson en Downing Street se encontraba su actual novia, Carrie Symonds, de 31 años, de quien se espera conocer si vivirá con él la residencia oficial, con lo que se convertirían en la primera pareja no casada en hacerlo.

En las próximas horas, se espera que Johnson, que se está divorciando de su segunda esposa, continúe nombrando a su gabinete de ministros y es posible que comparezca también en la Cámara de los Comunes, antes del inminente receso veraniego.

La UE, firme en su postura

La llegada al poder del nuevo primer ministro británico, Boris Johnson, no ha provocado cambio alguno en la postura de la Unión Europea sobre la salida del Reino Unido del club comunitario, y Bruselas insiste en que no renegociará el acuerdo del “brexit”.

El nuevo “premier” ha dejado claro que cumplirá con la fecha del “divorcio” de la UE el 31 de octubre, con o sin acuerdo, pero no ha ocultado sus deseos de lograr nuevas concesiones de los Veintisiete, en particular, en lo referente a la cláusula que pretende evitar una frontera física en Irlanda.

Sin embargo, desde que el Reino Unido y la UE pactaron el acuerdo de salida en noviembre, la Unión ha repetido hasta la saciedad que no renegociará ese documento y ayer la Comisión Europea ya reiteró su negativa a reabrir la negociación sobre ese convenio.

“La UE seguirá apegada al acuerdo”, declaró el vicepresidente primero de la Comisión, Frans Timmermans.

Advirtió, además, de que un “brexit” sin acuerdo sería “una tragedia” para el Reino Unido y la UE.

Mientras tanto, el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, dijo estar dispuesto a trabajar con Johnson “del mejor modo posible”.

Su homólogo en el Consejo Europeo, Donald Tusk, manifestó hoy su deseo de reunirse con el “premier” para debatir “en detalle” su “cooperación”.

El próximo alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, aseguró que “en Bruselas y en España se harán todos los esfuerzos para evitar un ‘brexit’ desordenado”.

Por su parte, el negociador de los Veintisiete para el “brexit”, Michel Barnier, escribió el martes en Twitter que el club comunitario está preparado para trabajar con Johnson “para facilitar la ratificación del acuerdo de salida y lograr un ‘brexit’ ordenado”.

Este miércoles, Barnier intervino en la reunión que mantuvo el grupo de seguimiento del “brexit” en la Eurocámara, encabezado por el eurodiputado liberal belga Guy Verhofstadt.

Tras ese encuentro, el Parlamento Europeo subrayó en un comunicado su preferencia por un “brexit” ordenado, recalcó que el acuerdo de retirada no se reabrirá y advirtió de que las declaraciones realizadas durante la carrera para liderar el Partido Conservador “han aumentado mucho el riesgo” de un “brexit” desordenado, que sería “muy dañino” para la economía.

Pese a la contundencia de esas palabras, en el centro de estudios Open Europe consideran que tanto la UE como Boris Johnson intentarán realizar concesiones y aseguran que hay “muy buenos argumentos” para lograr un consenso que evite la salida brusca del Reino Unido.

“La estrategia de Boris Johnson será un poco como la de Donald Trump”, comenta el director de la oficina de Bruselas de Open Europe, Pieter Cleppe, quien recuerda que el presidente estadounidense dice que “si quieres un gran acuerdo, debes estar dispuesto a abandonar un buen pacto”.

Afirma que pese a la insistencia de Johnson en que el Reino Unido saldrá de la UE el 31 de octubre, el “premier” podría aceptar un retraso técnico del “brexit” de seis meses, hasta abril, si logra nuevas concesiones y se garantiza la marcha. Así, podría usar esos seis meses para implementar el hipotético nuevo acuerdo.

Según Cleppe, una opción que el recién elegido primer ministro aceptaría si Bruselas la ofrece sería establecer un límite temporal de entre 5 y 7 años a la salvaguarda irlandesa, a pesar de que con anterioridad Johnson dijera que ese remedio no sería suficiente.

“Pero eso es preparar el terreno para lograr un acuerdo”, apunta sobre la negativa, y constata que esa concesión también sería “una gran victoria diplomática” para Irlanda.

La salvaguarda ha sido el principal obstáculo para aprobar el acuerdo de salida en el Parlamento de Westminster, pues establece que si no se consigue un acuerdo comercial entre Londres y Bruselas al final del periodo de transición posterior al “brexit”, en diciembre de 2020, todo el Reino Unido formaría una unión aduanera con la UE, pero Irlanda del Norte tendría un estatus especial más alineado con el mercado único europeo.

Seguir sometidos a la legislación comunitaria no es aceptable para algunos diputados británicos.

Una segunda opción, según Cleppe, sería abrir las conversaciones sobre la futura relación comercial antes de que el Reino Unido abandone el club comunitario y que el “brexit” se produzca cuando se haya cerrado un acuerdo al respecto. De ese modo, la salvaguarda irlandesa no tendría que utilizarse.

Menos optimista es la analista del Centro de Política Europea (EPC) Larissa Brunner, quien en un artículo hoy opina que con Johnson en el número 10 de Downing Street “el resultado más probable” es la salida sin acuerdo.

Precisa que el primer ministro tiene un margen de maniobra “limitado” por las promesas realizadas en campaña, la aritmética parlamentaria en Westminster y las reticencias de los Veintisiete a retrasar el “brexit” de nuevo. No en vano, se muestra poco esperanzada con que Johnson logre concesiones de Bruselas.