La Audiencia Nacional investiga si una filial del BBVA destruyó información clave del banco

El juez Manuel García-Castellón cree que entre el material eliminado podría encontrarse documentación relacionada con los contratos del excomisario José Manuel Villarejo con la entidad

Distrito Castellana Norte (DCN), promotora filial del BBVA, mandó destruir el 24 de junio pasado dos discos duros y 19 Compact Disc. Ahora, tal y como informa este martes ‘El País’, el juez de la Audiencia Nacional Manuel García-Castellón investiga si en ese material se encontraba documentación relacionada con los contratos del excomisario José Manuel Villarejo con la entidad. Según esta información, la policía llamó a declarar a los informáticos de DCN para averiguar si el material era del presidente de la firma, Antonio Béjar, que está imputado.

Los hechos habrían ocurrido poco después de que el juez reclamara documentación al banco y días antes de que el propio Béjar declarara. La versión de DCN es que el material no tiene relación con el caso y el BBVA declinó hacer comentarios a ‘El País’.

En Distrito Castellana Norte era muy conocida la estrecha relación entre Béjar y el expresidente del BBVA Francisco González, que acudió en persona a despedirse de los directivos de la firma inmobiliaria cuando abandonó la presidencia del BBVA.

El caso Villarejo y su relación con el BBVA continúa avanzando en la Audiencia Nacional dentro de la denominada Operación Tándem. En este sumario se investigan los negocios presuntamente ilegales del comisario. Una de las piezas se centra en los más de 10 millones que percibió del BBVA durante 13 años por diversos trabajos de búsqueda de morosos y de seguridad, según la entidad.

García-Castellón investiga las operaciones entre el BBVA y Cenyt, la empresa de Villarejo, que podrían superar los 10 millones de euros durante un plazo superior a 13 años, según las fuentes jurídicas consultadas.

Estos contratos millonarios para desempeñar supuestas labores de inteligencia para el BBVA forman la novena pieza separada del caso Tándem, en las que se investigan tareas en las que se habrían incluido escuchas y espionaje a miembros del Gobierno de José Luis Rodriguez Zapatero.

La relación entre mercantiles del comisario, como el grupo Cenyt, y BBVA se habría prolongado durante más de una década en la que se sucedieron encargos para tareas diversas, lo que ha convertido esta pieza separada en una ‘macrocausa’ en sí misma con numerosas ramificaciones, incluida la que señala directamente a Corrochano como presunto interlocutor de Villarejo con la dirección del banco.

La parte más conocida de esta pieza que permanece bajo secreto es la relativa a la ‘operación Trampa’, el despliegue que habría orquestado el comisario para conseguir frenar el desembarco de la constructora Sacyr en el Consejo de Administración de BBVA.

Según publicaron Moncloa.com y El Confidencial, Villarejo facturó más de medio millón de euros a cambio de informes que incluían la monitorización de más de 4.000 teléfonos y seguimientos a periodistas, empresarios y políticos entre 2004 y 2005, incluido el entonces ministro de Industria, Miguel Sebastián; personado como acusación en la causa.

Tras la difusión de la existencia de aquellos negocios con Villarejo a principios de este año, el ya presidente de honor del BBVA Francisco González presentó su renuncia al cargo y la nueva presidencia encargó una auditoría y una investigación internas para esclarecer los hechos.

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