Fracasa el primer intento de investir a Sánchez pero Calvo presentará a Podemos una nueva oferta

La vicepresidenta del Gobierno en funciones, Carmen Calvo, ha telefoneado durante la tarde de este martes al secretario de Acción de Gobierno de Podemos, Pablo Echenique, y ambos han quedado en volver a reunirse en cuanto puedan para retomar las negociaciones sobre la investidura del candidato socialista, Pedro Sánchez. En ese encuentro, la vicepresidenta presentará una nueva oferta a Unidas Podemos. Esta ha sido la principal consecuencia de la segunda jornada del debate que ha finalizado con la primera votación fallida, tumbando la candidatura, pero con un gesto de buena voluntad por parte de Unidas Podemos: su abstención en lugar del voto en contra que estaba previsto a primera hora del día, lo que permite mantener la expectativa de que se llegue a un acuerdo antes de la segunda, que es la votación decisiva.

El Pleno del Congreso ha rechazado la investidura del candidato socialista, Pedro Sánchez, que sólo ha sumado 124 votos a favor, los 123 del PSOE y el del diputado del Partido Regionalista de Cantabria (PRC), frente a los 170 ‘noes’ de PP, Ciudadanos, Vox, Esquerra Republicana (ERC), Junts, Coalición Canaria (CC), Unión del Pueblo Navarro (UPN) y el de la portavoz parlamentaria de Unidas Podemos, Irene Montero. El resto del grupo de Unidas Podemos, PNV, EH Bildu y Compromís -52 diputados en total- se han abstenido. Han votado 346 parlamentarios, es decir, todos los que componen la Cámara menos los 4 políticos presos por haber liderado el ‘procés’: Oriol Junqueras, Jordi Sànchez, Jordi Turull y Josep Rull.

Eso significa que si hay acuerdo entre el PSOE y Podemos el próximo jueves, que es cuando se celebra la votación decisiva en la que solo se necesitan más síes que noes, Sánchez podría superar el trámite parlamentario sin dificultad. A los 123 diputados socialistas se sumarían los 42 del partido morado, 6 del PNV, 1 de Compromís y 1 del Partido Regionalista Cántabro. Tanto los nacionalistas vascos como el diputado valenciano Joan Baldoví han condicionado su apoyo a que ese día esté cerrado el pacto, lo que también propiciaría la abstención de los 15 diputados de ERC. En tal caso los noes serían 158 frente a 173 síes y la investidura sería una realidad.

Todo depende pues de cómo avance esa negociación entre socialistas y morados y, aunque no hay resultados concretos que lo respalden, parece que este martes hay un clima menos derrotista que el lunes, cuando el choque que protagonizaron Pedro Sánchez y Pablo Iglesias en la primera jornada del debate dio al traste con cualquier esperanza de que prosperara la investidura este martes y dejó seriamente comprometida la del jueves. La abstención de Unidas Podemos se interpreta como una señal de que la formación de Pablo Iglesias no cierra la puerta al acuerdo y quiere seguir negociando hasta que se celebre la segunda votación. Como dato curioso Irene Montero, que debido a su avanzado estado de gestación ha votado telemáticamente, es decir, antes de la votación por llamamiento y en voz alta que ha tenido lugar en el hemiciclo, ha emitido un no. Eso indica que la postura del partido morado ha cambiado a lo largo de la mañana y que finalmente se ha optado por la abstención precisamente para dar una oportunidad a los negociadores.

Por otro lado, el hecho de que una fuerza política conservadora como es el PNV haya instado a Podemos y el PSOE a que se pongan de acuerdo vinculando su voto a favor a ese posible resultado, echa por tierra la tesis de que los nacionalistas vascos pudieran poner reparos a la presencia de Podemos en un Gobierno de coalición. De momento, y a la espera de conocer el desenlace de la negociación, el PNV se ha abstenido. En cambio, los diputados de ERC han votado no pero promete una abstención si hay pacto para la coalición.

Otro dato importante es que Pedro Sánchez ha renunciado a plantear alternativas al Gobierno de coalición que le pide Podemos como la que de repente ofreció el lunes, el pacto de investidura sin participación alguna del partido morado en su próximo Ejecutivo. Eso fue lo que sacó de sus casillas a Iglesias y lo que el candidato socialista ha enmendado públicamente este martes, también desde la tribuna de oradores, cuando al responder a la intervención de Baldoví ha negado la acusación de no haber trabajado para conseguir los apoyos que necesita: “Hoy he dicho que quiero un Gobierno de coalición. Reconocerá que algo me he movido”.

Baldoví le había pedido, entre otras cosas, que detallara el contenido de las negociaciones, es decir, las carteras que están en juego  para que puedan pasar a manos de Podemos. “Yo no digo las cosas en público y mucho menos las descalifico”, ha respondido Sánchez dando de paso un toque de atención a Iglesias que el lunes sí detalló qué departamentos ha reclamado su partido. Podemos quería competencias en Hacienda, Trabajo, Igualdad, Transición Ecológica y Ciencia, una vez descartados los llamados ministerios ‘de Estado’: Interior, Exteriores, Defensa y Economía.  Fue entonces cuando Iglesias reprochó a Sánchez que sólo les hubieran ofrecido una “representación decorativa”, extremo que ha negado este martes la vicepresidenta, Carmen Calvo, que lidera el equipo negociador socialista. Calvo sí ha confirmado otra oferta que había circulado hace días sin que ninguna de las dos partes la corroborara: la de una vicepresidencia que podría desempeñar Irene Montero.

“Es conocido”, ha dicho la vicepresidenta, que el PSOE aceptó la petición que le hizo Unidas Podemos de dar a una persona “muy importante en su liderazgo” en el partido morado “un rango importante en el Gobierno”. Calvo ha asegurado que a su partido le sorprendió mucho el discurso del lunes de Iglesias, que colocaba en una “posición más complicada” la negociación, a pesar de lo cual ha insistido en la voluntad de seguir negociando y ha prometido que su partido no va a levantarse de la mesa en ningún momento. Tras reprochar al líder de los morados que desvelara en pleno debate detalles de la negociación, Calvo no ha querido confirmar ningún extremo de la propuesta de los socialistas a Unidas Podemos -excepto el de la vicepresidencia-, porque ha defendido que este trabajo se haga de forma discreta y prudente. Y, en todo momento ha rechazado la idea de que lo que el PSOE ha ofrecido a Unidas Podemos sean ministerios o competencias “decorativas”.

El tiempo corre y el calendario apremia a los negociadores

Y si Calvo ha instado a seguir negociando hasta el último minuto, la portavoz adjunta de Unidas Podemos en el Congreso, Ione Belarra, ha pedido agilidad y que nadie se duerma en los laureles porque el tiempo apremia.”Hemos hecho muchas renuncias, no hace falta recordar el paso al lado que dio Pablo Iglesias”, ha recordado Belarra, que ha reprochado a los socialistas que no se hayan movido nada para facilitar un acuerdo. “Hemos encontrado a un PSOE que nos ha dicho no, no y no”, se ha quejado. La portavoz adjunta ha añadido un detalle más a la serie de revelaciones más o menos veladas al contar que la oferta socialista no incluía la cesión de ninguno de los departamentos que existen ahora, ni tampoco -ha dicho- competencias en materia de transición ecológica.

En cualquier caso, la segunda jornada del debate ha transcurrido en un tono menos bronco que el lunes y eso que no han faltado duros intercambios de reproches como, por ejemplo, el que se ha producido entre Sánchez y la portavoz de la postconvergente JxCat, Laura Borrás, que ha exhibido desde la tribuna todo el catálogo de supuesto agravios y agresiones sufridos por los independentistas catalanes, la “represión” de la que ha dicho que es víctima su comunidad. Sánchez la ha acusado de situarse en la antipolítica y la ha tachado de “inútil”, parlamentariamente hablando, por no representar ni defender los interese reales de Cataluña. Además, le ha recordado que no habrá posibilidad alguna de diálogo si el propio presidente de la Generalitat sigue amenazando con “lo volveremos a hacer”, en referencia a la quiebra del Estado de Derecho que protagonizaron los líderes del ‘procés’ en el otoño de 2017. Y Quim Torra, ni corto ni perezoso, le ha desafiado desde Twitter: “Por alusiones, lo volveremos a hacer”.

El duelo Sánchez-Borrás ha sido prácticamente el único que ha merecido el nombre. Y durante una de sus réplicas a la diputada catalana, el candidato socialista ha admitido lo que no había contemplado hasta ahora, al menos en voz alta: la posibilidad de que fracase su pretensión de ser investido presidente del Gobierno. De hecho, ha defendido haber acudido a la Cámara Baja a defender su proyecto político para ser investido, “aun sabiendo que probablemente falle en el intento”. Antes, en otro momento del debate, el jefe del Ejecutivo en funciones ha reconocido el “nulo éxito” que hasta ahora están teniendo las negociaciones con Unidas Podemos. Eso ha sucedido justo cuando Carmen Calvo prometía que los socialistas seguirán negociando hasta el final. En su respuesta a Baldoví, Sánchez ha admitido de nuevo las dificultades para el acuerdo. Le ha explicado que lo importante es el “contenido” que se negocia, las políticas, y eso debería ser “el inicio” y “no al revés”, sobre todo porque hay quien reconoce, ha dicho, que quiere entrar en el Gobierno “poco menos que para ser el guarda jurado del Partido Socialista”.

Segunda votación y adelanto electoral si también fracasa

La presidenta del Congreso, Meritxell Batet, ha convocado el pleno del jueves a las 13.30. El candidato tendrá diez minutos para pedir el respaldo de la Cámara, y los representantes de los grupos parlamentarios dispondrán de cinco minutos cada uno. En total, una hora más antes de empezar la segunda votación por llamamiento, en la que al candidato ya le basta con mayoría simple (más sies que noes). En el caso de que Sánchez fracase y no se logre una alternativa viable en los dos meses posteriores a la primera votación, esto es hasta el 23 de septiembre, el Rey, con el refrendo de la presidenta del Congreso, deberá disolver las Cortes Generales al día siguiente y convocar nuevas elecciones 47 días después, el domingo 10 de noviembre.

La  repetición de elecciones ya se produjo en 2016 cuando, tras la fallida investidura de Sánchez con apoyo de Ciudadanos de principios de marzo, pasaron los dos meses sin que prosperara ninguna candidatura y las Cortes se disolvieron para repetir los comicios el 26 de junio de ese año. Ante el riesgo de que una nueva repetición de elecciones en plena Navidad, los partidos acordaron modificar la ley electoral para introducir una disposición adicional estableciendo que, en los casos de repetición de los comicios por falta de investidura, se acortaran los plazos del procedimiento electoral, bajando de 54 a 47 días.

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