Sánchez hace un discurso tecnocrático sin hablar de Cataluña y apenas del pacto con Podemos

Pedro Sánchez ha dejado justo para el final de un larguísimo discurso de investidura -casi dos horas de duración- una apelación al acuerdo con Podemos que necesita si quiere ser presidente del Gobierno el próximo jueves, cuando se celebre la segunda votación y haya ya un desenlace de las negociaciones que mantienen en paralelo los socialistas y los morados. La cuestión es que, inmediatamente después, ha vuelto a pedir el voto del PP y Ciudadanos. Cuando la bancada socialista ha estallado en aplausos, los diputados de Podemos han permanecido estáticos y con rostros que expresaban seriedad y hasta enfado. Especialmente irritado se ha visto al líder, Pablo Iglesias. Del discurso del presidente ha llamado también la atención que haya pasado de puntillas sobre el tema catalán, lo que ha provocado las críticas de JxCat y ERC.

“Nada que merezca la pena es fácil, y lo que tenemos por delante merece mucho la pena”. Así ha comenzado esa reflexión final de Sánchez sobre su pacto con Podemos. “Nos corresponde trabajar para culminar un acuerdo, y después tenemos la oportunidad de sacar adelante todo lo que nos une, que es la promesa de la izquierda”. A lo que ha añadido: “Una sociedad de hombres y mujeres libres e iguales en armonía con la naturaleza. Muchas personas han puesto ilusión en que uniéramos nuestras fuerzas, pero mucho más, nuestra sensibilidad, inteligencia, experiencia para mejorar la vida de la gente y la historia de España. Debemos atender a esta llamada”.

Inmediatamente después, dirigiéndose a los escaños del PP y Cs, ha pedido: “Señoras y señores de la bancada conservadora, sé que ustedes preferirían ir en otra dirección. No les pido que apoyen este proyecto, lo que les pide es que retiren las barreras, que permitan que España tenga Gobierno. Lo que les pido, lo que les exijo, es que España tenga Gobierno. Lo que les pido es que permitan España avance”.

El caso es que nada más finalizar esta primera parte del debate de investidura, las reacciones de Podemos han sido de absoluta decepción. Y eso no ayuda a que avancen unas negociaciones que están encalladas porque los morados no se conforman con los cargos que les ofrecen los socialistas y que consideran meramente simbólicos. Y todo eso después de que Iglesias haya hecho el sacrificio personal de apartarse y renunciar a formar parte del Ejecutivo para facilitar su formación.

Pedro Sánchez ha iniciado su discurso con un llamamiento a la responsabilidad de toda la Cámara para que permita que haya un Gobierno y que España no caiga en el bloqueo político. En ese contexto, el presidente ha recordado que en 1979 se celebró el primer debate de investidura y que, 40 años después, el ritual democrático de la investidura continúa siendo el mismo. Por eso, ha lanzado su primera oferta de un gran pacto de Estado para reformar el artículo 99 de la Constitución, que es el que regula la investidura del jefe del Ejecutivo. Para ello, ha señalado, “es necesario que haya un Gobierno. Les pido que facilitemos entre todos la formación del Gobierno de España. No estamos eligiendo entre izquierda y derecha, eso ya lo hicieron los ciudadanos. (…) Estoy proponiendo simple y llanamente que España tenga Gobierno y oposición para evitar el bloqueo”.

El candidato no ha dejado pasar la oportunidad de reprochar al PP y Ciudadanos sus alianzas con “la ultraderecha” de Vox, lamentando que mientras ambas formaciones ponen un cordón sanitario a los socialistas se pongan también “una soga” que les une a ese partido. Nada más empezar el discurso de investidura, el líder socialista ha recalcado que los resultados del 28 de abril y el 26 de mayo demostraron que los españoles apuestan por avanzar y “no retroceder” frente a los “intentos claros y riesgos más que evidentes de involución” por parte de los partidos de la bancada conservadora. Y ha lamentado que “los dos partidos conservadores -PP y Cs- y la ultraderecha han institucionalizado la foto de la Plaza de Colón” en la que estuvieron los líderes de las tres formaciones.

A partir de ahí, Sánchez ha ido desgranando los seis objetivo que, a su juicio, es urgente afrontar en esta legislatura. El primero, es “el empleo digno en una economía sostenible y salvaguardando el sistema público de pensiones”. El presidente en funciones ha recalcado que el empleo sufre de problema estructural que no se han corregido y que se ha profundizado en la época de la crisis económica y ha lamentado que la tasa de paro se sitúe todavía en el entorno del 14,7 %, superior a la media de la UE. Frenar el desempleo de larga duración será uno de sus principales retos, unido a combatir la elevada temporalidad.

En cuanto a las pensiones, ha insistido en que su Gobierno derogará el índice de revalorización del 0,25 % que fue aprobado por el PP y ha reiterado que la actualización se hará conforme al IPC real. Aunque el presidente ha recordado el objetivo de acabar con el déficit público de la Seguridad Social en un plazo de cinco años, no ha especificado en qué medida actualizará las pensiones en 2020. El real decreto de subida de las pensiones aprobado por su Ejecutivo anterior sólo contemplaba la revalorización general del 1,6 % de las pensiones para este año. En lo relativo al factor de sostenibilidad, ligado a la esperanza de vida y actualmente aplazado a 2023, Sánchez no ha hablado de eliminarlo sino de “reformularlo”.

El segundo objetivo está relacionado con la revolución digital y tecnológica y en él ha encuadrado la necesidad de revisar al sector para garantizar la justicia fiscal que, tal y como ha subrayado, está muy lejos de ser una realidad. Para ello ha puesto como ejemplo el caso de Netflix, que según se conoció recientemente pagó solo 3.146 euros de impuestos el pasado año. “No es la única, atenta contra los principios de justicia social”, ha remarcado. El tercero es la emergencia climática. Aunque ha admitido que el “desafío” del cambio climático no es específico del país sino del conjunto de la humanidad, ha insistido en que España está “muy expuesta”, según “demuestran” los episodios de altas temperaturas, las sequías, el aumento del nivel del mar o los incendios tan “devastadores”. “Si no tenemos planeta, lo que hagamos en otros ámbitos no va a servir para nada. ¿Uno puede amueblar su casa sin paredes ni tejado?”, se ha planteado. “Frente al cambio climático: transición ecológica”, ha sentenciado Sánchez quien, por cierto, en otro momento de su discurso ha asegurado de forma tajante: “Nadie va a parar Madrid Central”. El candidato a la investidura ha argumentado que es una “irresponsabilidad” la decisión del consistorio de paralizar esta medida y exponer a España a sanciones por no reducir la contaminación de las ciudades y eliminar el “derecho al aire limpio”.

El cuarto objetivo es la igualdad real  y efectiva entre hombres y mujeres. “En apenas década y media más de mil mujeres han sido asesinadas. Esto se llama violencia machista, no caben eufemismos, y aquellos que quieran banalizarlo nos van a tener enfrente”, ha destacado. El quinto objetivo es la lucha contra la desigualdad social en un país en el que “8,5 millones están en riesgo de exclusión social”. “Vivimos en una sociedad que no da las mismas oportunidades a todos, especialmente a todas”, ha asegurado. Esta desigualdad, junto a “una insoportable tasa de pobreza infantil”, “mina nuestra convivencia y socava las bases de nuestra democracia”.

Por último, el sexto objetivo es el fortalecimiento de Europa. Al abordar este último objetivo, el candidato ha aludido al problema territorial desencadenado por el independentismo catalán, pero muy por encima y sin mencionarlo expresamente. “¿Qué sentido tiene fomentar la división dentro de España y levantar fronteras internas cuando lo que hay que hacer es derribarlas?”, se ha preguntado en el marco de la defensa del europeísmo. “La superación de nuestras tensiones territoriales no vendrá solamente de la invocación de la ley y de la Constitución y de su aplicación, sin duda alguna necesaria. Derivará de un proyecto colectivo de regeneración nacional, de progreso y de inspiración europeísta”, ha dicho. Además de recalcar que los países europeos solo son “gigantes entre gigantes” si están juntos, pero “cuentan poco” por separado, ha señalado que la UE ha sido “el espacio en el que se han superado las rivalidades nacionalistas que llevaron a dos guerras devastadoras” y ello por la vía de “compartir soberanía, no cederla”. La falta de concreción sobre el conflicto catalán ha llevado a la diputada de JxCat, Laura Borrás, ha hacer este comentario a los medios al término de la sesión de la mañana: “Se ve que para Sánchez Cataluña no es España”.

En lo relativo al empleo, Sánchez ha adquirido dos compromisos importantes. “En los próximos meses me comprometo a traer un nuevo Estatuto de los Trabajadores”, producto del consenso social. “Un estatuto técnicamente solvente y que proporcione seguridad jurídica a todas las partes, un estatuto para las nuevas generaciones”, ha asegurado tras afirmar que el Estatuto actual ha quedado superado por las circunstancias, entre ellas la revolución digital. En segundo lugar, ha dicho que suprimirá los aspectos más lesivos de la reforma laboral. Pero en este punto, se ha referido solo a la de 2012, la que aprobó el PP, sin mencionar la que promovió el Gobierno socialista en 2010 cuya derogación también exige Podemos.

“Aprobaremos una ley de igualdad en el mercado de trabajo, transformaremos también las políticas activas de empleo para garantizar la formación continua y mejorar las posibilidades de los parados de larga duración” ha señalado y ha añadido que “en esta legislatura sí” se va a avanzar en mejorar las condiciones de los trabajadores autónomos y autónomas. “Vamos a modificar el régimen especial para que coticen de acuerdo a sus ingresos reales”, ha destacado. Además, ha prometido subir el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) según recomienda la carta social Europea que va más allá de los actuales 900 euros. En concreto, se trata de que alcance el 60% del valor del salario medio.

En materia educativa, el candidato ha propuesto un acuerdo que garantice que la inversión alcance el 5 % del PIB “con independencia de la coyuntura económica y de los Gobiernos políticos que haya en los sucesivos años”. España destina el 4,2% de su PIB al gasto educativo, según los últimos datos recopilados por el Ministerio de Educación y Formación Profesional, correspondientes al año 2017. Al hilo de este asunto, ha recordado a Carlos Rodríguez, uno de los mejores estudiantes, que ha obtenido un 10 en Bachillerato y un 14 de 14 en la prueba de acceso a la Universidad, y que ha elegido cursar los estudios de dramaturgia cuando podría haber elegido cualquier carrera con mayor nota. “Ha elegido lo que mueve sus sueños. Para eso está la educación, para sacar de cada uno lo mejor”, ha subrayado. El líder socialista quiere aprobar una nueva Ley de Educación Universitaria con el mayor grado de consenso posible.

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