Rivera: Sánchez tiene ‘un plan’ y ‘una banda para liquidar España’ con Otegi y los secesionistas

Lo primero que ha hecho el líder de Ciudadanos al subir a la tribuna de oradores del Congreso, durante el debate de investidura, es acusar a Pedro Sánchez de protagonizar "puro teatro" en los "últimos tres meses". También ha dicho que Sánchez "tiene un plan para los enchufados del PSOE y un mal plan para las familias españolas". "Y como les decía, la manera en la que está haciendo este plan señor Sánchez es criminalizar a todo el que no tenga el carné del PSOE y lavarle la imagen a Otegi en la televisión pública", ha acusado a los socialistas.

Rivera ha acusado a Sánchez de haber hecho un “discurso importado, de cartón piedra, cuando no de cemento”, (momento en el que se ha tocado la cara para acusar de cara dura al candidato). El líder de Cs se ha dedicado a criticar lo que ha bautizado como “el plan Sánchez” que, según ha denunciado, es una especie de componenda secreta pergeñada en paralelo mientras públicamente se dice otra cosa. “Truco en la tribuna y trato en la habitación de al lado”, ha dicho. Según Rivera, lo que pretende el presidente en funciones es “perpetuarse en el poder” con un plan que “que es bueno para usted y los enchufados del PSOE, como Tezanos o Rosa María Mateo”, pero es un mal plan, ha señalado, para los españoles.

“Tiene un plan y tiene una banda”, ha llegado a reprocharle y en esa banda ha incluido a Arnaldo Otegi y a los independentistas catalanes. “Es mucho más importante votar en contra de ese plan que votar para que haya un Gobierno Sánchez”, ha defendido Rivera. El líder del partido naranja quiere, una vez más, que Sánchez se comprometa a dimitir si hay condena del PSOE por los ERE fraudulentos de Andalucía, asunto en el que no parece que el actual líder del PSOE tenga la más mínima responsabilidad como sí ocurría, por ejemplo, en el caso de Mariano Rajoy respecto a la financiación ilegal del PP.

“Hay que oponerse a este Gobierno por la España que quieren sembrar. Una España donde los moderados no tienen cabida. Usted quiere una España de rojos y azules”, ha señalado Rivera en una intervención con un estilo más propio de un mitin electoral que de un debate parlamentario. Según él, Sánchez practica un sectarismo en el que cualquiera que discrepe de sus opiniones es “fascista”, en el que “para ir al 8-M hay que pedirle permiso a la vicepresidenta Carmen Calvo” y “para ir al Orgullo hay que pedirle permiso a Fernando Grande-Marlaska”, el ministro del Interior, a quien ha comparado con Manuel Fraga cuando ocupando la misma cartera decía lo de que “la calle es mía”.

Rivera ha bautizado como “la habitación del pánico” la sala donde supuestamente están negociando el PSOE y Podemos el acuerdo para la investidura. Además, ha recurrido a algunas de sus acusaciones recurrentes contra los socialistas como la de que quieren hundir con impuestos a la clase media. “En el centro y en Ciudadanos todos los modelos de familias son familias”, ha dicho tras defender la custodia compartida y la maternidad subrogada e inmediatamente ha añadido: “Y hablando de familias, cojan sus carteras. Ustedes cada problema que hay en España lo solucionan subiendo impuestos. ¿Han pensado en incentivar a los inversores y los que contratan? No se soluciona todo subiendo los impuestos. Nosotros defenderemos a los autónomos de la subida de impuestos. Vamos a defender a las familias del sablazo fiscal que ustedes preparan, señor Sánchez”.

Sánchez le ha dado la réplica lamentando que Rivera no haya querido reunirse con él tras ponerle un cordón sanitario, aunque ha negado las especulaciones que al hilo de esa negativa han saltado a los medios sobre un supuesto problema personal entre los dos políticos. De hecho, ha ironizado al principio de su intervención diciendo que se alegraba de ver a Rivera.  Sánchez cree que el líder de Cs se está equivocando muchísimo. En referencia a otra afirmación suya, tachando de puro teatro lo que está haciendo el candidato con Podemos y los secesionistas, le ha respondido que “teatro es pactar con la ultraderecha e intentar que parezca un accidente”.

El candidato socialista ha reprochado al líder de Cs que se haya empeñado en orientar su acción política olvidando que ni ha ganado las elecciones, ni es el líder de la oposición, ni está combatiendo la corrupción con la contundencia de la que presume, ni tiene el partido unido que le gustaría. Además de echarle en cara que apuntale al PP, un partido salpicado por graves escándalos de corrupción, le ha llamado la atención sobre los problemas internos de Ciudadanos. “A lo mejor (Manuel) Valls también pertenece a la banda por haber facilitado un Gobierno (en Barcelona) no independentista”, ha señalado y le ha recriminado que “Ciudadanos parece la gran evasión” por la salida de políticos destacados de esa formación. “Cuando un líder empieza a quedarse solo como usted, debería preguntarse por qué”, le ha recomendado.

Como a Casado, Sánchez ha pedido a Rivera que se abstenga para que el próximo jueves España pueda tener un Gobierno. Y Rivera, como era previsible, ha rechazado esa opción: “Si usted quería un cheque en blanco de la oposición, por parte de Cs no lo va a tener”. El partido naranja votará no a la investidura lo que ha expresado de esta manera: “Votaremos sí a España y no al plan Sánchez”. La retahíla del líder de Cs ha merecido una brevísima contrarréplica del candidato: “Nos ha quedado claro, señor Rivera, y he entendido el mensaje”.

Rivera ha vuelto a la carga con el ‘plan Sánchez’ en un nuevo turno y se ha arrogado el papel de defender a los españoles frente a ese ‘sectarismo’ que ha atribuido al socialismo o, como él prefiere llamarlo, al ‘sanchismo’. Sánchez se ha vuelto a levantar y esta vez ha sido un poco más extenso. Ha recomendado a Rivera que “no se declare en rebeldía” respecto a sus cuatro millones de votantes, de los que un 70%, según las encuestas, le están pidiendo que facilite un Gobierno del PSOE.