Los Alpes se preparan para ser jueces finales del Tour de Francia

Los Alpes aguardan ya al pelotón del Tour de Francia y a los candidatos tanto a la victoria final como al podio en los Campos Eliseos, en una semana final que se prevé dura por el desgaste ya acumulado, pero sin grandes finales como en los Pirineos.

Para la tercera y definitiva semana de la ‘Grande Boucle’, los organizadores diseñaron, tras el día de descanso en Nimes de este lunes, dos jornadas más preparadas para los ‘aventureros’ y los sprinters antes de las decisivas, aunque la del miércoles entre Pont du Gard y Gap está el Col de la Sentinelle, de tercera, a pocos kilómetros de la meta y donde podría producirse alguna ‘emboscada’.

A partir de ahí vendrán tres etapas de dureza consecutivas y con únicamente la decimoctava del jueves sin finalizar en alto, pero con el Col de Vars, el Izoard y el mítico Galibier en el camino, estos dos de categoría especial y con el último, de más de 23 kilómetros y que tras coronarse dará paso a un descenso hacia la meta en Valloire.

Sí terminarán en alto la etapa 19 y la 20 y ambas serán ‘cortas’ con 123 y 117 kilómetros respectivamente. La antepenúltima tendrá cinco puertos y concluirá con la subida a Tignes y con el Iseran, de 2.770 metros y de categoría especial, situado antes.

La penúltima y previa al ‘paseo’ hacia París terminará en el inédito Val Thorens, una subida que se unirá a las de Cormet de Roselend y la Côte de Longefoy para un total de 60 kilómetros cuesta arriba, 33 en la decisiva, con rampas medias del 5,5 por ciento, pero con un tramo final de dureza que debe decidirlo todo.

El domingo 28 de julio se coronará al vencedor, que portará el último maillot amarillo de la edición que conmemora la primera que puso en liza esta prenda, allá en 1919, tras el parón por la I Guerra Mundial, y que vestido por primera vez por Eugène Christophe.