Sánchez va a la investidura pendiente de cerrar con Podemos el reparto de ministerios y el programa

El candidato socialista a la presidencia del Gobierno, Pedro Sánchez, afronta a partir de las 12.00 horas de este lunes el debate de investidura en el Congreso de los Diputados en medio de las negociaciones con Unidas Podemos para llegar a contrarreloj a un acuerdo de coalición. La maquinaria se puso en marcha el viernes, cuando Pablo Iglesias renunció a un asiento en el Consejo de Ministros y mantuvo una conversación telefónica con Sánchez. Desde ese momento, la vicepresidenta, Carmen Calvo, se ha puesto a los mandos de la negociación con Pablo Echenique, secretario de Acción de Gobierno de Podemos, como interlocutor. Las dos partes han pactado la máxima discreción y solo han informado de que quieren pactar programa y equipos. Pero es evidente que este segundo apartado es el que plantea mayores problemas.

Las partes tienen de plazo hasta el próximo jueves, día de la segunda votación, para refrendar un pacto que tiene que incluir un acuerdo programático, la nueva estructura de Gobierno, así como el número de carteras y los nombres de sus titulares que tendrá en el Ejecutivo el partido de Pablo Iglesias. Según desveló Calvo la noche del sábado en La Sexta, la negociación ha arrancado con la condición de Unidas Podemos de que el partido morado tendrá un número de ministros proporcional a los votos obtenidos en los comicios del 28 de abril y que será esa formación la que nombre a los ministros que le correspondan, sin que puedan ser vetados. Es decir, si el futuro Gobierno tuviera 15 departamentos ministeriales, a Podemos le corresponderían cinco. Entre esas carteras, podrían figurar Asuntos Sociales, que podría tener incluso el rango de vicepresidencia y estar a cargo de Irene Montero, Hacienda, Trabajo, Medio Ambiente o Memoria Histórica.

Ministerios considerados ‘de Estado’ como Interior, Exteriores, Defensa y Justicia quedan excluidos del área de influencia de Podemos. No obstante, áreas como Trabajo o Hacienda también vertebran asuntos fundamentales para la economía y el Estado del Bienestar, como la legislación laboral, la reforma de las pensiones o la política impositiva. De ahí que Carmen Calvo recordara el sábado que Podemos frustró la pasada legislatura el acuerdo para reformar las pensiones, al tiempo que explicaba que es fácil encontrarse con el partido de Iglesias en la política social, pero tienen grandes diferencias en el modelo territorial.

En las negociaciones también participan en representación del PSOE la ministra de Hacienda, María Jesús Montero y la número 2 del partido, Adriana Lastra. Echenique, por su parte, cuenta con Pablo Gentili, director de Gabinete de Iglesias, mientras que IU y las confluencias -Jaume Asens (En Comú Podem) y Yolanda Díaz (Galicia en Común)- están informados de los movimientos. En cuanto a los nombres que podrían incorporarse al Gobierno, Podemos ha querido preservar la identidad de sus candidatos pero los que están en las quinielas son Montero y Echenique, el  responsable de Movimientos Sociales de la dirección, Rafael Mayoral, Alberto Garzón por IU o Yolanda Díaz por Galicia en Común.

Calvo, por su parte, insistió el sábado en que Unidas Podemos tendrá que hacer “las propuestas” de ministros -y no “la propuesta” cerrada, como dijo Iglesias-, y con ellas en la mano el presidente decidirá, porque esa es la prerrogativa constitucional de la que no quiere prescindir. Se abre a “consensuar” nombres, no a las “imposiciones”, como él mismo avisó el pasado jueves en La Sexta. La idea es tener ministros con un reconocido perfil profesional, lo que fuentes socialistas definieron hace una semana con “técnicos”, y en Podemos son optimistas porque piensan que una vez superado el escollo de Iglesias Sánchez no tiene muchos más argumentos para frenar, por ejemplo, la entrada de Montero. También el PSOE ha transmitido optimismo a través de su vicesecretaria general. Lastra se ha mostrado convencida de que llegará a un acuerdo con Unidas Podemos y de que podrá haber un Gobierno “a pleno rendimiento” en una semana

Si ambos partidos consiguen suscribir un acuerdo el camino para que Sánchez se mantenga en Moncloa quedaría allanado, puesto que los independentistas de ERC y de Bildu ya han avanzado que no bloquearán la investidura. El líder del PSOE sólo tenía garantizado hasta el pasado viernes el voto favorable del diputado del PRC, 124 que no son suficientes para salir elegido en la primera votación de este martes, puesto que necesita la mayoría absoluta del Congreso, fijada en 176 votos. En el caso de que alcanzara un acuerdo con los de Pablo Iglesias, Sánchez sumaría los 42 votos a favor de Podemos y sus confluencias, en total 166 votos, pero tampoco le valdrían para ser investido en este primer intento.

La segunda vuelta es la que cuenta con más posibilidades para el aprobado

Así la cosas, Sánchez tendría que esperar 48 horas, hasta el jueves, cuando podría tener más posibilidades de que su candidatura triunfe ya que en la segunda vuelta ya sólo necesita más votos a favor que en contra. En ese caso, la abstención de al menos ERC y Bildu le asegurarían ganar al bloque de la derecha (PP, Ciudadanos y Vox), que reúnen 147 votos, a los que habría que sumar los dos de Coalicion Canaria (CC) y otros dos de Unión del Pueblo Navarro (UPN).

El Pleno de investidura, que tendrá lugar casi tres meses después de las elecciones generales, arrancará a las doce del mediodía con el discurso del candidato, que tiene un tiempo ilimitado para exponer su programa político de Gobierno. La sesión se reanudará a las cuatro de la tarde con la intervención de los grupos de la oposición, de mayor a menor, cada uno de los cuales contará con 43 minutos de intervención: 30 de discurso inicial, 10 de réplica y 3 de contrarréplica. Se presupone que Sánchez irá respondiendo uno por uno a todos ellos.

La primera jornada de la investidura finalizará con aquel grupo parlamentario que esté interviniendo a las 20.30 horas ya que no se reiniciará ningún debate nuevo después de esa hora, según el acuerdo alcanzado esta semana por la Junta de Portavoces. Así, teniendo en cuenta que el presidente no tiene límite de tiempo en sus turnos, se da por seguro que Sánchez debatirá el primer día con Pablo Casado (PP), Albert Rivera (Ciudadanos) y Pablo Iglesias y sus confluencias (Unidas Podemos), puesto que se calcula una media de casi dos horas de debate por cada grupo. Por tanto, no está claro si dará tiempo a que en la primera jornada Sánchez discuta con el presidente de Vox, Santiago Abascal, o si ya este ‘duelo’ parlamentario tendrá lugar a partir de las nueve de la mañana del día siguiente, cuando se reanudará el Pleno de investidura.

Tras Abascal, será el turno de los portavoces de Esquerra Republicana (ERC), Gabriel Rufián, y del PNV, Aitor Esteban, así como de los distintos partidos del Mixto (Junts, Bildu, Coalición Canaria, UPN, Compromís y PRC) y acabará con la portavoz del Grupo Socialista, Adriana Lastra.

Tras las intervenciones, se procederá a la votación, que se hace por llamamiento y cada diputado se pone en pie para proclamar su voto, lo que lleva su tiempo. La hora en que se anuncie el resultado marcará el Pleno que habrá que celebrarse 48 horas en caso de que Sánchez no logre ese martes, como se prevé, la mayoría absoluta (176 diputados) que se requiere en el primer intento.

Dado que esa primera votación no tiene visos de producirse antes de las seis de la tarde, todo apunta a que la segunda votación, que se celebrará el jueves, tendrá lugar a última hora de la tarde. Todo dependerá, no obstante, del tiempo que dedique Sánchez a debatir con los portavoces que intervendrán el martes. En esa segunda sesión, el candidato tendrá diez minutos para pedir el respaldo de la Cámara, y los representantes de los grupos parlamentarios dispondrán de cinco minutos cada uno. En total, una hora más antes de empezar la segunda votación por llamamiento, en la que al candidato ya le basta con mayoría simple (más sies que noes).

23 de septiembre, el límite para la salida que nadie desea: nuevas elecciones

En el caso de que Sánchez fracase y no se logre una alternativa viable en los dos meses posteriores a la primera votación, esto es hasta el 23 de septiembre, el Rey, con el refrendo de la presidenta del Congreso, deberá disolver las Cortes Generales al día siguiente y convocar nuevas elecciones 47 días después, el domingo 10 de noviembre. Esta repetición de elecciones ya se produjo en 2016 cuando, tras la fallida investidura de Sánchez con apoyo de Ciudadanos de principios de marzo, pasaron los dos meses sin que prosperara ninguna candidatura y las Cortes se disolvieron para repetir los comicios el 26 de junio de ese año.

Ante el riesgo de que una nueva repetición de elecciones en plena Navidad, los partidos acordaron modificar la ley electoral para introducir una disposición adicional estableciendo que, en los casos de repetición de los comicios por falta de investidura, se acortaran los plazos del procedimiento electoral, bajando de 54 a 47 días.

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