El pacto de Investidura entre PSOE y Podemos será un triunfo de Iglesias a pesar de su exclusión

Sánchez saldrá fortalecido con la investidura y su triunfo electoral el 28-A y, si el Gobierno resiste toda la legislatura, Casado y Rivera pasarán un largo ‘purgatorio’ en la oposición

La entrada de Unidas Podemos (UP) en el Gobierno de España, incluso sin la presencia de su líder Pablo Iglesias, constituye un hecho novedoso y sin precedentes en la Transición española. Y si el plan se confirma este martes 23 o, con más probabilidad, este jueves 25 en segunda vuelta, con la investidura de Pedro Sánchez, el pacto será un triunfo político de Iglesias al lograr la entrada de su partido -marxista, populista y de izquierda radical- en el Gobierno de España, la cuarta potencia de la Unión Europea. 

Máxime cuando todas las encuestas anunciaban una importante caída de Podemos en el caso de repetición electoral y en plena crisis interna de UP.

Estamos, pues, ante una histórica novedad en la que Iglesias desempeñará, entre bambalinas, el rol de ‘vicepresidente en la sombra’ con gran influencia en política nacional y con una especial relación con el presidente Sánchez. 

Una perspectiva que ya ha provocado preocupación en medios económicos y financieros españoles y en los gobiernos de Paris, Berlín y Washington. 

Y para que todo esto se convierta en realidad solo faltan tres días, momento en el que se celebrará la primera votación, o cinco días si hubiera una segunda vuelta y por mayoría simple, de la investidura de Pedro Sánchez prevista para el viernes 26 si finalmente se confirma el acuerdo entre el PSOE (123 escaños) y Unidas Podemos (42). Y si se suman el PNV (6), CP (1) y PRC (1), y se abstienen ERC o Bildu.

Lo que naturalmente también será un doble e importante éxito de Sánchez por haber ganado las elecciones generales del 28-A y haber logrado, por fin, sacar adelante la investidura (fracasó en 2016) en el Parlamento nacional.

Naturalmente, aún queda el acuerdo sobre el programa de Gobierno y el reparto de los ministerios del Gabinete. Especialmente una vez que Pablo Iglesias renunció a su presencia en el Consejo de Ministros -donde quería ser vicepresidente-, y tras ponerle Sánchez el veto por su alto protagonismo y su posición radical en la crisis de Cataluña. 

En principio no parece que puedan existir problemas entre ambas partes por más que se mantienen discrepancias por el rango y número de ministros de Podemos. Los que, en un principio, aspiran a una vicepresidencia y a cuatro carteras ministeriales en un Gobierno con 13 ministerios, como resultado del reparto proporcional del Ejecutivo según los votos obtenidos el 28-A por cada partido, como lo propone Iglesias. 

Por parte del PSOE parece existir una disconformidad de partida porque creen que la proporción debe basarse no en los votos sino en los escaños de cada uno y por ello están pensando en tres ministerios (pero ninguno de los considerados de Estado, como Justicia, Exteriores, Interior, Hacienda y Defensa) y sin entregar una vicepresidencia para Podemos, a la que parece aspirar la número dos de UP Irene Montero. 

La renuncia de Iglesias, quien ha afirmado que no aceptará más vetos, le da a Podemos una posición de fuerza en la negociación sobre todo porque está claro que Sánchez tiene prisa por lograr su investidura. De ahí que, por ello, no se descarta crear una ‘segunda vicepresidencia de Asuntos Sociales para Montero y ofrecerles otras tres carteras ministeriales a Podemos. 

Y por supuesto queda por dilucidar el programa del gobierno en capítulos muy sensibles como Cataluña, la fiscalidad, el empleo, la vivienda, agenda social y política energética. Capítulos todos ellos que preocupan y mucho a los sectores más conservadores de la sociedad, donde temen que esta presencia de Podemos en el Gobierno frene el crecimiento y provoque una caída importante de la inversión nacional y extranjera. 

En todo caso, un programa de Gobierno y pacto de investidura que será la base de los Presupuestos Generales de Estado de 2019 que se aprobarán en otoño. Y un otoño donde aparecerá el primer gran desafío político del Gobierno de Coalición PSOE-UP cuando se conozca la sentencia del juicio del golpe de Estado Catalán que el Tribunal Supremo previsiblemente hará pública a mediados del mes de septiembre. 

Momento en el que se desatará una movilización conflictiva en Cataluña y en el que el Gobierno de Sánchez, con Iglesias al fondo, se planteará conceder el indulto a todos los condenados. Lo que podrá ser recurrido por Vox ante el Tribunal Supremo. 

PP y Cs a punto de pactar con Vox en Madrid y Murcia 

Afirman Pablo Casado y Albert Rivera que ellos tenían razón cuando se negaron a pactar con Pedro Sánchez la investidura porque sabían que al final Sánchez pactaría con Pablo Iglesias y los soberanistas catalanes y vascos, el mismo ‘equipo’ que lo llevó al poder en la moción de censura contra Mariano Rajoy. 

Y dirán Casado y Rivera que el pacto del PSOE con Podemos acabará mal y provocará destrozos en la convivencia nacional, la unidad de España y en la recuperación de la economía. 

Pero ambos partidos, que esperan la investidura de Sánchez y sus pactos con UP, ERC y Bildu para justificar sus negociaciones y pactos con Vox en Madrid y Murcia, tienen bastantes problemas internos y si el nuevo Gobierno aguanta toda la legislatura, pasarán un largo periodo en la Oposición. Y no en vano y como decía Giulio Andreotti ‘el ejercicio del poder desgasta pero más desgasta el de la oposición’. 

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