Los Reyes de Holanda enseñan su Palacio tras una carísima reforma de 63 millones

La familia real holandesa ya lleva viviendo unos meses en su nuevo hogar, pero ha sido ahora cuando ha abierto sus puertas para que veamos cómo ha quedado y en qué se han gastado los polémicos 63 millones de euros que ha costado, aproximadamente, la reforma. La polémica se produce porque se había anunciado un coste mucho menor. El palacio Huis ten Bosch (traducido como La casa del bosque), en La Haya, se ha convertido en la residencia oficial de Guillermo de Holanda, Máxima Zorreguieta y sus tres hijas, las princesas Amalia, Alexia y Ariana.

Las obras de reforma se han prolongado durante cinco años y en la decoración destaca un mosaico de 60.000 piezas con el ADN de la dinastía de los Orange. Uno de los espacios más significativos es el Salón Azul, cuyas paredes han sido adornadas con fotografías de las hijas de los reyes en los momentos más significativos de su infancia. También sobresale una fotografía de la Reina con el vestido que lució en la entronización de su esposo, en 2013, junto a otros elementos como los patines de hielo con los que Guillermo completó la Carrera de las Once Villas de Frisia, en 1986. También aparece pintada una vela encendida en recuerdo de Friso, el hermano de Guillermo, ya fallecido.

La decoración incluye sorpresas como una corbata en el suelo, igual a la que un día arrojó el príncipe Claus, padre del Rey. El episodio de la corbata se produjo en 1998, durante una entrega de premios a tres diseñadores de moda africanos, al instar a los “trabajadores del mundo” a que se deshicieran de sus “grilletes”, “de la serpiente alrededor del cuello”, haciendo referencia a las corbatas. Entonces se quitó la suya y la arrojó a los pies de su esposa, la reina Beatriz. También calificó a Nelson Mandela como el hombre mejor vestido que había conocido.

Los actuales Reyes holandeses no sólo han estrenado Palacio, sino un nuevo avión privado que ha costado 90 millones. Cuenta con un lujoso baño con ducha incorporada, grandes pantallas planas de televisión, sistemas de audio y vídeo a la carta, altavoces integrados no visibles y, por supuesto, cómodos sillones de piel. Se trata de un avión preparado para que ningún miembro de la familia real sufra el síndrome de la clase turista.