Sánchez: ‘No puedo tener a Iglesias en el Gobierno y ese es el principal escollo para el acuerdo’

El presidente en funciones y candidato a la investidura del PSOE, Pedro Sánchez, ha asegurado que “el principal escollo (para un acuerdo con Unidas Podemos) es la participación del señor Iglesias en el Gobierno” y que si no fuera por eso el acuerdo ya podría estar cerrado. Lo ha asegurado en una entrevista en La Sexta después de que hubiera trascendido que en la reunión que ha mantenido este mismo jueves con su Ejecutiva ha revelado las carteras que le ha pedido el líder del partido morado: una vicepresidencia social, Trabajo, Hacienda y toda la comunicación del Ejecutivo. Sánchez no lo ha dicho expresamente en sus declaraciones a la cadena de televisión pero sí se ha referido a los motivos por los que “yo no puedo tener de vicepresidente al señor Iglesias”.

Esos motivos son tres. El primero es político porque, según ha explicado Sánchez, “hay políticas de Estado como la que tiene que afrontar la sentencia del ‘procés’ que sacan a la luz las principales divergencias entre el PSOE y Unidas Podemos”. En este punto, ha recordado la defensa que hace el líder de Podemos de que los líderes del 1-O encarcelados son ‘presos políticos’. “Un Gobierno no funcionaría con dos líderes de dos partidos con tantas discrepancias” ha dicho y ha añadido: “Necesitamos tener las ideas claras y un gobierno cohesionado”. En este punto ha sido muy claro al valorar la posible presencia de Iglesias en el Ejecutivo: “No me puedo permitir el lujo de tener a un vicepresidente del gobierno que por lealtad se limite a mirar hacia otro lado”. Ha sido su respuesta a ese compromiso públicamente asumido por el líder de Podemos de guardarse sus opiniones sobre Cataluña para ser leal al Gobierno socialista. “Yo necesito a un vicepresidente que defienda la democracia española, que diga que este país tiene un Estado social y democrático de Derecho”, ha asegurado, en la que probablemente ha sido una de las afirmaciones más duras que ha hecho el presidente en la entrevista.

El segundo motivo es funcional y para explicarlo Sánchez ha puesto el ejemplo de La Rioja donde una sola diputada de Podemos ha tumbado el cambio político a favor de un Gobierno socialista, tras 24 años de gobiernos del PP, pese a que no parece que esa fuera la opción favorita de Iglesias que, según ha dicho el líder socialista, no garantiza la unidad de actuación de su partido en los distintos territorios o, tal y como él lo ha expresado, “no hay una responsabilidad respecto a decisiones que se están tomando por representantes muy destacados de su partido”. La entrevista en directo del presidente ha coincidido con el momento en el que se daba a concer el resultado de la segunda votación de investidura en La Rioja, resultado negativo para la candidata socialista por el voto en contra de la diputada de Podemos. “Me parece durísimo”, ha comentado Pedro Sánchez.

El tercer motivo para no querer tener a Iglesias en el Gobierno es el planteamiento que está haciendo él mismo al afirmar que quiere estar en el Gobierno porque no se fía de él. “No puedo permitir su entrada en el Gobierno con el argumento de que me quiere vigilar”, ha señalado el líder socialista.

Sánchez no ha querido ser tan explícito como lo ha sido momentos antes con su Ejecutiva, cuando ha revelado que en sus conversaciones con Iglesias este le ha solicitado una vicepresidencia social, las carteras de Trabajo y Hacienda y hacerse cargo de la Comunicación del Gobierno. En Podemos no lo han desmentido, pero sí han recordado que cuando el lunes pasado le preguntaron en la SER si Iglesias había reclamado una vicepresidencia lo negó. Antonio García Ferreras ha mencionado este jueves esa contradicción y Sánchez le ha quitado importancia. “No me lo planteó en esos términos”, ha respondido y ha dado a entender que simplemente no quiso entrar en los detalles. El que ahora sí lo haya hecho, unido a la dureza de su tono, se interpreta como el inicio de la construcción del ‘relato’ con el que el socialismo va a justificar la investidura fallida de la próxima semana.

Lo que Sánchez ha negado es estar recibiendo presiones para que Iglesias no sea ministro o vicepresidente de empresas del Ibex y de grandes grupos mediáticos como denunció hace un par de días el propio líder de los morados en la misma cadena. “Pues claro que no”, ha señalado el presidente, quien ha recordado que cuando ha recibido presiones en el pasado lo ha contado -lo hizo en el programa ‘Salvados’ cuando acababa de salir de la secretaría general del PSOE- y ha garantizado que actúa siguiendo sus convicciones y el interés general.

Ultimátum a UP, llamamiento a PP y Cs y recados a Torra, Aznar y González

Pese a todo esto, Pedro Sánchez ha lanzado el mensaje de que su oferta de que entren en el Ejecutivo miembros “cualificados” de Unidas Podemos “sigue en pie hasta la próxima semana”, cuando se celebra el debate de investidura. Y ha recalcado que dicha oferta, la primera de este tipo que se hace en cuarenta años en democracia, no se refiere a “tecnócratas ni burócratas”, sino a personas de ese partido cualificadas que puedan ocupar carteras en el próximo Consejo de Ministros. El mensaje ha adquirido tintes de ultimátum más adelante, cuando ha especificado: “Mantengo la oferta de ‘Gobierno de coalición’ -es la primera vez que se le escucha utilizar esta fórmula- hasta el día de la votación. Después no habrá ninguna oferta”. Y para dejar aún más clara su postura a quienes lo fían todo a una repesca después del verano, ha asegurado que “si no hay una investidura la próxima semana, Iglesias no podrá contar nunca más con una coalición” porque “en septiembre va a ser mucho más complicado que en julio”.

Sánchez, por otra parte, ha rechazado de plano la acusación de Iglesias de que esté negociando con la derecha. “Yo no estoy negociando con la derecha”, ha dicho de forma tajante antes de explicar que la aritmética parlamentaria es la que es y que hay una evidencia: si se abstuvieran en la investidura el PP o Cs, que “tantos golpe de pecho se dan” acusándole se pactar con los independentistas, el voto de los separatistas sería “cero, no tendría valor”. “No estoy pidiendo que me aplaudan, lo único que se abstengan por España, ese país que dicen querer tanto”, ha añadido. En cualquier caso ha confirmado que llamará tanto a Iglesias como a los líderes de PP, Pablo Casado, y Cs, Albert Rivera, porque piensa seguir apelando “a la responsabilidad de todos” para que permitan que “al menos gobierne la lista más votada” y para que el país no se bloquee.

Por si cupiera alguna duda al respecto, Sánchez también ha avisado al presidente de la Generalitat de Cataluña, Quim Torra, de que defenderá la integridad territorial española y el orden constitucional en Cataluña si cumple con su amenaza de retomar el desafío independentista. Y es que Torra ha pedido votar ‘no’ a la investidura de Sánchez si este no retoma la “mesa política” con Cataluña y establece una fórmula para “dar voz” a sus ciudadanos, es decir, para celebrar un referéndum de autodeterminación. “He escuchado a Torra y dice que lo volverá a hacer. Yo no quiero que lo haga, pero lo que he que garantizar como presidente del Gobierno y garantizo a los ciudadanos es la integridad territorial, la soberanía nacional, el orden constitucional y estatuto de autonomía en Cataluña”, ha respondido el presidente.

Por cierto que también ha aprovechado para enviar dos recados con la misma dureza que ha empleado con Iglesias a los expresidentes José María Aznar y Felipe González, que el miércoles opinaron en un acto público sobre la actual situación política y el riesgo de bloqueo. A Aznar, que echó de menos la “centralidad política”, le ha reprochado que dijera que el PSOE no es un partido constitucionalista. “No veo que eso tenga que ver con la centralidad política. Y, en todo caso, si quiere centralidad que le pida al PP que se abstenga”, ha considerado. A González, que recomendó enviar a los políticos al ‘rincón de pensar’, le ha expresado un deseo: “Me gustaría que dijera lo mismo que dijo en 2016 cuando pedía la abstención del PSOE (ante Mariano Rajoy)”. Aquella abstención, que se produjo y permitió un Gobierno del PP y que no hubiera unas terceras elecciones en un año, fue la que motivó que Sánchez dejara su escaño en el Congreso.

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