El PSOE redobla la presión sobre Iglesias y la investidura abre otra brecha en el independentismo

Faltan cinco días para que arranque el debate de investidura y los números no salen. En todas las combinaciones posibles –partiendo siempre de que es improbable que el PP y Cs cambien su voto en contra- es indispensable contar con Podemos, ya sea con su apoyo activo o con su abstención. Y en esta segunda hipótesis hay también no pocas incertidumbres por el papel que finalmente desempeñen los independentistas. El PSOE necesita a los morados, pero no por eso ha rebajado su agresividad hacia ellos. Les ha acusado de pretender un Gobierno paralelo o una célula fiscalizadora infiltrada en el Ejecutivo socialista. Les ha comparado incluso con la pinza del PP e IU en la década de los noventa del siglo pasado. Y, este mismo miércoles, les ha avisado de que la Moncloa no está para resolver la "situación de necesidad" de ningún partido.

La frase es del secretario de Organización socialista y ministro de Fomento, José Luis Ábalos, quien junto a la vicepresidenta Carmen Calvo encabeza la ofensiva mediática para meter presión a Podemos. Ábalos ha hablado este miércoles en Telecinco y en La Sexta para subrayar que los socialistas quieren formar un Gobierno para luchar por “la justicia social”, es decir, para responder a los intereses de los ciudadanos que les votaron el pasado 28 de abril. “Hablamos de un Gobierno para los españoles, no para los intereses de los partidos políticos, sea cual sea su situación de necesidad”, ha llegado a afirmar golpeando así al partido de Pablo Iglesias en su línea de flotación tras haber perdido 25 diputados en las elecciones generales, pasando de 67 a 42, y haber sido seriamente vapuleado en las autonómicas, municipales y europeas del 26-M. El dirigente socialista ha recordado que es el presidente quien tiene la potestad de nombrar a los miembros de su Gobierno y que “elegir a alguien no significa vetar al resto. No todos caben en un Consejo de Ministros, en la política hay muchos espacios y eso no implica que sean vetos”.

Tanto Ábalos como Calvo han dejado claro que el Gobierno está trabajando  para que haya investidura la próxima semana y, en ese sentido, la vicepresidenta no ha descartado que Sánchez sea investido presidente del Gobierno la próxima semana con los votos de los partidos independentistas catalanes, PNV, EH Bildu, Compromís y el Partido Regionalista de Cantabria (PRC). En declaraciones a los periodistas en un acto en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, al ser preguntada sobre la posibilidad de que la investidura salga adelante con la abstención de Unidas Podemos y los votos a favor de las formaciones citadas, Carmen Calvo ha recalcado que el Gobierno contempla “como ha dicho, completamente en serio, que Sánchez sea investido la próxima semana, en el pleno que arrancará el lunes 22 de julio.

Lo cierto es que esta opción también carece de garantías de salir adelante, sobre todo porque JxCat podría decidirse por el ‘no’, tal y como ha amenazado el presidente de la Generalitat, que no lidera ese partido pero que gobierna en Cataluña con su apoyo y que ha escrito una carta abierta a Pedro Sánchez condicionando un voto afirmativo a que se ponga sobre la mesa una “propuesta para dar voz a Cataluña”, es decir, para celebrar un referéndum de autodeterminación. A Quim Torra le ha respondido ya la vicepresidenta que el derecho de autodeterminación “no existe” y está “fuera de cualquier acuerdo”. “El pueblo de Cataluña tiene desde hace cuarenta años voz, la ha tenido de manera absolutamente democrática” en todas las elecciones celebradas en estos años, ha dicho la número dos del Ejecutivo, quien ha añadido que “con los socialistas nunca habrá ningún riesgo de la unidad territorial del Estado”, ha dicho Carmen Calvo.

Según las cuentas, el voto en contra de los posconvergentes derrumbaría las expectativas de una investidura sin los síes de Unidas Podemos y solo con su abstención. Solo si JxCat suma sus 7 diputados a los 123 del PSOE, los 15 de ERC, los 6 del PNV, los 4 de EH Bildu, el que tiene Compromís y el de PRC, se alcanzarían 157 votos a favor de la investidura frente a los 151 que resultan de sumar los 66 del PP, los 57 de Cs, los 24 de Vox, los 2 de CC y los 2 de UPN. En el momento que JxCat cambie de bando, las sumas se alterarían: Sánchez contaría con 150 apoyos y 158 noes.

El caso es que la arquitectura de esos apoyos parece extremadamente frágil, pese a lo cual Calvo, como Ábalos ha vuelto a arremeter contra Iglesias por seguir poniendo como condición estar en el Consejo de Ministros. “Ha propuesto siempre cargos, el suyo y el de otros compañeros, cuando la responsabilidad de formar Gobierno es del presidente. Unidas Podemos es el cuarto grupo de la Cámara y no sumamos ni siquiera con ellos”, ha dicho la número dos del Ejecutivo sobre el líder de Podemos. Además, le ha advertido de que si vota ‘no’ hará lo mismo que “el señor Abascal, el señor Casado y el señor Rivera” y “eso se parece mucho a un frente de obstrucción al sistema democrático” contra quien ha “ganado ampliamente las elecciones”. En definitiva, el cruce de declaraciones entre el PSOE y Podemos ha subido tantos decibelios en los últimos días que nada hace pensar que se pueda reconducir la negociación.

ERC sobre la carta de Torra a Sánchez: ‘Son cosas de JxCat’

Haga lo que haga Podemos, también es importante saber qué harán finalmente los independentistas catalanes. ERC lo decidirá el próximo viernes pero, de momento, ya les ha dicho a los posconvergentes de JxCat que su decisión será autónoma y que no se siente concernida por la carta abierta que el presidente de la Generalitat, Quim Torra, ha escrito a Pedro Sánchez, anunciándole su voto en contra si no pone sobre la mesa una propuesta para celebrar un referéndum de autodeterminación.

En su misiva, Torra lamenta que el Gobierno socialista haya defraudado sus expectativas y advierte al presidente de que “si continúa transitando este espacio que encalla, enfanga y criminaliza la voluntad política y democrática de los catalanes, desde mi punto de vista y de acuerdo con mi conciencia, no tiene ningún sentido darle una vez más el apoyo para renovar la presidencia”. También le recuerda al jefe del Ejecutivo que “accedió a la presidencia gracias al apoyo de la mayoría de los diputados catalanes, de los grupos independentistas”, en lo que ha etiquetado como un gesto de generosidad y como un voto de confianza que a su parecer no se ha visto compensado.

El número dos de Torra en el Govern, Pere Aragonés, ha valorado la carta diciendo algo así como que “eso son cosas de los otros”, es decir, del partido que con el suyo, ERC, conforma el Ejecutivo autonómico. Su declaración a los periodistas tras visitar la Fundación Surt ha sido que la iniciativa responde a los “debates internos” de JxCat y que sólo ERC puede decidir el voto de sus 15 diputados en el Congreso los Diputados. Según Aragonés, si los dos socios de Govern acuerdan sus posiciones “mejor”, pero si no puede ser así, las posiciones que adopten “son absolutamente legítimas”.

El sentido del voto de los republicanos sobre la investidura de Sánchez se decidirá este viernes en una reunión de la Ejecutiva del partido, tal y como ha explicado el portavoz parlamentario, Gabriel Rufián. En todo caso, el diputado ha venido a confirmar que ERC optará por la abstención si no hay movimientos de última hora que le hagan cambiar hacia el sí. Rufián ha recalcado que el sí de su partido a la investidura del candidato socialista es una opción “muy, muy, muy remota”.

Lo cierto es que las diferencias en el seno del independentismo se producen no solo entre los socios de Gobierno sino también dentro de la formación fundada y liderada desde Waterloo por Carles Puigdemont, JxCat. Y es que hace apenas unos días, los presos del ‘procés’ adscritos a esa formación -Jordi Turull, Josep Rull y Jordi Sànchez- pidieron por carta a su partido que facilitaran la investidura de Sánchez mediante la abstención.

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