La elección de la nueva presidenta de la Comisión Europea peligra por la división de los socialistas

El pleno del Parlamento Europeo votará este martes si aprueba a la actual ministra de Defensa alemana, la conservadora Ursula von der Leyen, como relevo de Jean-Claude Juncker al frente de la Comisión Europea; un nombramiento pactado por los líderes de la UE pero que la Eurocámara, que tiene la última palabra, recibió con malestar porque no siguió el sistema de elección que pedían los eurodiputados. Las reticencias son especialmente acusadas en la bancada socialista, donde un buen número de eurodiputados sigue estando muy molesto por el hecho de que el pacto sobre Von der Leyen haya dejado fuera de la Comisión a su candidato, Frans Timmermans.

Von der Leyen necesita sumar el apoyo de una mayoría absoluta de eurodiputados, esto es al menos 374 votos del total de 747 posibles –todos salvo los de Carles Puigdemont, Toni Comín, Oriol Junqueras y un eurodiputado danés–, en una votación secreta y en urna que tendrá lugar a las 18.00 horas en Estrasburgo (Francia). El resultado del recuento se conocerá unas dos horas después. El rechazo de los eurodiputados a la candidata de las capitales abriría una importante crisis en la Unión Europea en tanto en cuanto haría caer el equilibrio pactado por los Veintiocho en el reparto de altos cargos negociados. El Consejo tendría a partir de ese momento un mes para presentar a un candidato alternativo a Von der Leyen.

La aspirante a dirigir la Comisión se somete primero a un debate con los eurodiputados en una sesión que ha arrancado a las 9.00 horas y que incluye intervenciones de eurodiputados y hasta dos réplicas de la candidata, además de su discurso inicial. En esa primera intervención, Von der Leyen, se ha comnprometido a que Europa sea el primer continente neutral para el medio ambiente en el año 2050, lo que supone que para ese año el club comunitario no emita a la atmósfera más sustancias contaminantes de las que pueda absorber el territorio. “Para que esto ocurra, tenemos que ser audaces. Nuestro actual objetivo de reducir las emisiones en un 40 % hasta el 2030 es insuficiente. Tenemos que ir más allá, tenemos que ambicionar más. Se necesita un enfoque en dos pasos para reducir las emisiones de CO2 hasta el 2030 hasta un 50 o incluso 55 %”, ha explicado la candidata.

Von der Leyen quiere que la Unión Europea seá “el paladín en las negociaciones internacionales para aumentar el nivel de ambición de otras economías” porque, según ha defendido, “para que haya un impacto positivo, no solo tenemos que ser ambiciosos” en la UE. “Voy a proponer una nueva política verde para Europa en los primeros 100 días de mi mandato. Voy a proponer la primera ley europea para el clima que va a traducir los objetivos para el 2050 en leyes concretas”, ha anunciado y ha añadido que esa “ambición” necesita “inversiones a gran escala” y que no serán suficientes los fondos públicos.

“Voy a proponer un plan de inversión para una Europa sostenible y voy a convertir parte del Banco Europeo de Inversiones en un Banco Climático. Esto desbloqueará un billón de euros de inversión en la próxima década”, ha anticipado como parte de su propuesta y ha adelantado que habrá cambios y que todos los sectores económicos y ciudadanos tendrán que contribuir, desde la aviación hasta el transporte marítimo, así como “el modo en que cada uno de nosotros viaja y vive”. A su juicio, “las emisiones deben tener un precio que cambie nuestro comportamiento. Para completar este trabajo y garantizar que las empresas compiten en igualdad de condiciones introduciré un impuesto sobre el carbono en la frontera para evitar la fuga de carbono”. Von der Leyen ha destacado que el “desarrollo más urgente es mantener nuestro planeta en estado sano”, lo que considera la “mayor responsabilidad y oportunidad” en la actualidad.

Por otro lado, se propone que la Unión Europea responda a desafíos como el envejecimiento de la población, la crisis climática o la digitalización mediante el multilateralismo. “Ha habido distintas formas de responder a estas tendencias: algunos se orientan hacia regímenes autoritarios. Otros están comprándose una influencia global y crean dependencias invirtiendo en puertos y carreteras y otros se tornan hacia el proteccionismo. Para nosotros, ninguna de estas opciones vale. Nosotros queremos multilateralismo, comercio justo”, ha apuntado y ha mostrado u preferencia por “el orden basado en reglas”. “Lo tenemos que hacer a la europea”, ha dicho y ha instado a mantener la unidad entre los Estados miembros de la UE. En materia migratoria, ha asegurado que “salvar vidas en el mar es una obligación”.

Una votación incierta: sólo el voto del PPE está garantizado

Hasta ahora, solo el Partido Popular Europeo, familia política de Von der Leyen, ha expresado claramente su apoyo a la candidata, mientras que los Verdes y la Izquierda Unitaria han dicho ya que votarán en contra. A ellos se ha sumado el grupo Identidad y Democracia (ID), la ultraderecha de la Eurocámara, que acoge, entre otros, a la Agrupación Nacional de la francesa Marine Le Pen, la Liga del italiano Matteo Salvini, el Vlaams Belang belga o Alternativa para Alemania (AfD). El vicepresidente del grupo, Jörg Meuthen, ha anunciado el rechazo de su formación, que cuenta con 73 eurodiputados después de escuchar el discurso de Von der Leyen. Los Conservadores y Reformistas en donde se integran los ultraconservadores polacos del PiS y Vox no han anunciado aún su decisión final.

En principio, el reparto decidido por los líderes que coloca a Von der Leyen al frente del Ejecutivo comunitario debería contar con el apoyo de las principales familias políticas, con socialistas y liberales además de ‘populares’. Sin embargo, la familia socialdemócrata se ha mostrado dividida, con delegaciones como la alemana que ya han anunciado su ‘no’ a Von der Leyen y otras, como la austríaca o la belga, con reservas.

Para convencer a liberales y socialistas, que han mostrado más dudas sobre el programa de gobierno de la alemana, Von der Leyen ha escrito sendas cartas a estos grupos políticos adelantándoles algunos de sus proyectos, declarando su compromiso con el Estado de Derecho y la lucha contra el cambio climático, lo que ha detallado este martes ante el Parlamento. También ha asegurado que formará un Ejecutivo paritario con un 50 por ciento de mujeres en el Colegio de Comisarios, para lo que exigirá a cada Estado miembro que proponga una doble candidatura formada por un hombre y una mujer para que ella pueda elegir el perfil más adecuado y formar su equipo paritario. Sin embargo, varios países escaparán de esa exigencia porque ya han confirmado a sus candidatos, es el caso de España, a quien se ha reservado el puesto de Alto Representante de Política Exterior de la UE, que ocupará Josep Borrell; de Dinamarca, que se asegura con Margrethe Vestager una vicepresidencia, al igual que Países Bajos con Frans Timmermans.

Si Von der Leyen logra el visto bueno de la Eurocámara este martes, aún tendrá por delante semanas de trabajo y negociación para diseñar un Ejecutivo comunitario en el que tendrá que asignar una cartera a cada uno de los estados miembros. Los comisarios tendrán que pasar su propia evaluación parlamentaria en septiembre, con audiencias ante las comisiones sectoriales que les corresponda incluidas. El pleno de la Eurocámara podrá después aprobar o rechazar la Comisión al completo, pero no podrá vetar a un único candidato a comisario.