El Prado amplía su colección moderna gracias a la donación de un empresario alemán

Hans Rudolf Gerstenmaier ha cedido a la pinacoteca once cuadros de artistas como Zuloaga, Chicharro o Sorolla

Bayaderas indias de Chicarro, Una manola de Zuloaga o el retrato Ella J. Seligman de Sorolla son algunas de las once obras de finales del XIX y principios del XX que enriquecerán la colección más moderna del Museo del Prado gracias a la donación del empresario alemán Hans Rudolf Gerstenmaier.

“Esta es una donación extraordinaria para el museo por pertenecer a un período con poca representación y por traer artistas nuevos”, ha destacado en la presentación de este lunes el presidente del Real Patronato del Museo del Prado, Javier Solana, quien ha agradecido a Gerstenmaier la donación en repetidas ocasiones. Esta se compone de once obras, que se expondrán conjuntamente en la sala 60 del edificio Villanueva hasta el 12 de enero de 2020.

Ignacio Zuloaga, Hermen Anglada-Camarasa, Joaquín Mir, Eduardo Chicharro y Juan de Echevarría son los artistas nuevos que desembarcan en la pinacoteca, donde ya están representados sus contemporáneos Agustín de Riancho, Aureliano de Beruete y Joaquín de Sorolla, de quienes también se incluyen nuevas obras con esta concesión.

“Los cuadros no deben estar en una casa escondidos, los tenemos que enseñar y el Prado es un expositor magnífico”, ha recalcado Gerstenamier, empresario radicado en España desde los años 60, a donde llegó “sin conocer el idioma ni contactos”, pero queriendo “comerse el mundo”.

A partir de entonces inició una colección privada de arte con obras de los siglos XV y XVI, pero sobre todo del siglo XIX cuando descubrió su amor por la luz, el color y la materia de esos artistas, y con cuyas obras ha recorrido el mundo en diversas exposiciones en Chile, México o Portugal.

A sus 85 años, el coleccionista confiesa que estaba buscando algún lugar “digno” de sus obras, de las que siempre supo que tendría que deshacerse en algún momento: “Todas las cosas tienen su fin, mi madre siempre me dijo que todo es temporal y sabía que algún día debía dejarlo volar”.

El director del Museo del Prado, Miguel Falomir, ha querido reivindicar que su institución es “una patria común de todos los que aman la pintura” y dar la bienvenida a la nueva donación: “Este museo es fruto de la generosidad de muchas personas y este espíritu altruista tiene un capítulo sobresaliente con esta donación”.

Para el jefe de conservación de pinturas del siglo XIX del Prado, Javier Barón, esta donación lleva al museo “el epílogo final de toda la pintura del XIX después de Sorolla”.

De este artista llega el retrato de la burguesa francesa Ella J.Seligmann, que estará acompañado del Paisaje de Riancho, Grindelwald de Beruete, Alrededores de Bruselas y El pintor de Béjar de Regoyos, Una manola de Zuloaga, Interior de un café-concert de Anglada-Camarasa, Torre Solà del barcelonés Joaquín Mir, Bayaderas indias de Chicarro y Familia gitana y Mariquiña de Valle-Inclán de Echevarría.

La presencia de estos pintores en el Prado es posible gracias a un acuerdo firmado en 2016 con el Reina Sofía para incorporar obras de artistas que hasta ahora no podían exponerse en el Prado porque el Reina Sofía tenía los derechos sobre todos los artistas posteriores al nacimiento de Picasso, 1881, pero también sobre aquellos que afectaron de forma destaca a la modernidad del siglo XX, como es el caso de mucho de estos.