El ébola llega a una ciudad congoleña con más de un millón de habitantes

Amenaza con complicar aún más la erradicación de un brote que ya ha causado 1.665 muertos

La República Democrática del Congo (RDC) confirmó este lunes el primer caso de ébola en la ciudad de Goma, a unos 350 kilómetros del epicentro de esta epidemia y donde residen más de un millón de personas.

Según el Ministerio de Sanidad congoleño, el caso positivo responde a un pastor evangelista que llegó en autobús a Goma el 14 de julio tras permanecer varios días en Butembo, una de las urbes más afectadas por el ébola, junto a Beni y Katwa, en la provincia de Kivu del Norte (noreste).

“Debido a la velocidad con la que el paciente fue identificado y puesto en aislamiento, así como a la identificación de todos los pasajeros del autobús de Butembo, el riesgo de propagación al resto de la ciudad de Goma permanece bajo“, señaló este el ministro de Sanidad congoleño, Oly Ilunga Kalenga, en un comunicado.

Por su parte, la coordinadora para el virus del Ébola de la Federación Internacional de la Cruz Roja (FICR) Nicole Fassina, ve también como un signo positivo que “el caso fuera rápidamente rastreado al igual que sucedió en Uganda”.

El virus del Ébola se transmite a través del contacto directo con la sangre y los fluidos corporales contaminados, provoca fiebre hemorrágica y puede llegar a alcanzar una tasa de mortalidad del 90 % si no es tratado a tempo.

Uganda confirmó el pasado junio la muerte de dos personas (un niño y su abuela) pertenecientes a una familia congoleña que cruzó desde la RDC y a la que las autoridades siguieron el rastro para devolver a los supervivientes al país vecino.

Con todo, advirtió Fassina en una conversación telefónica con Efe, “el riesgo de propagación sigue siendo importante y el equipo (de la FICR) se encuentra en alerta máxima” en territorio congoleño.

Durante su misión en Butembo, el pastor -originario de Bukavu, capital de la vecina provincia de Kivu del Sur- predicó en siete iglesias y comenzó a sentir los primeros síntomas el 9 de julio, siendo tratado por una enfermera en su residencia hasta que partió rumbo a Goma tres días después.

En la ruta entre Butembo y Goma, el autobús en el que viajaba pasó por tres puntos de control sanitarios y en todos ellos el afectado falseó su nombre y apellido “en un deseo de ocultar su identidad y estado de salud“, según el ministerio.

Este domingo, una vez en Goma y tras acudir con fiebre a un centro de salud, fue transferido al Centro de Tratamiento del Ébola (ETC) de la ciudad, donde dio positivo por ébola, y desde donde será traslado de vuelta a Butembo.

“Si todos los ciudadanos cumplen con las medidas de salud recomendadas por el Ministerio de Sanidad, podemos asegurar que este caso de ébola detectado en Goma será un caso esporádico que no causará un nuevo brote”, aseguró Ilunga.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, se mostró confiado en que, “con las medidas aplicadas” no se produzca “una mayor expansión del ébola en Goma”.

Goma, ciudad en alerta

La metrópoli de Goma cuenta desde hace meses con numerosos puntos de control sanitarios en áreas sensibles como hoteles, aeropuertos, puertos y fronteras, dado los miles de viajeros que cada día la atraviesan para llegar a la vecina Ruanda o a otras urbes congoleñas como Bukavu.

En estos controles de prevención, personal de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) pide a todos los pasajeros que se laven las manos con agua clorada además de tomarles la temperatura corporal, si bien, como pudo comprobar Efe en la zona portuaria, muchos no dudan en saltarse este chequeo.

Goma se extiende a tan solo 20 minutos de la frontera con Ruanda”, recuerda Fassina, quien enfatiza que la única manera de terminar con este brote es involucrar a la población local y hacer que sean ellos quienes “lideren la respuesta”.

La desconfianza de algunos vecinos en determinadas áreas afectadas, que no creen que el ébola sea real o que prefieren ser tratados por curanderos tradicionales, además de numerosos ataques violentos contra trabajadores sanitarios, ha menguado hasta ahora la labor de contención.

De hecho, dos trabajadores sanitarios que combatían la enfermedad fueron asesinados el pasado fin de semana en Kivu de Norte, informó este lunes el Ministerio de Sanidad congoleños, al precisar que venían recibiendo amenazas desde diciembre pasado.

“Muchos creen que se trata de una artimaña política. Pero sea o no algo político, lo cierto es que la gente está sufriendo. La gente está muriendo (de ébola)”, afirmó a Efe un viandante cerca de las orillas del lago Kivu, en el puerto de Goma.

A fecha del 13 de julio, el número de muertos por esta epidemia suma 1.665 personas (1.571 ya han dado positivo en laboratorio), mientras que los contagios alcanzan los 2.489 (2.395 confirmados), de acuerdo con los últimos datos oficiales.

“(Este nuevo caso) demuestra que este brote de ébola aún no ha terminado”, sentencia Fassina, quien recalca que son tan necesarios los esfuerzos de prevención y de respuesta como el poder disponer de “una mayor financiación” para suplir los gastos de seguridad y transporte que requiere la respuesta a esta crisis.

Este brote -el más letal de la historia de RDC y el segundo del mundo por muertes y casos, tras la epidemia en África Occidental de 2014 -, se declaró el pasado 1 de agosto en las provincias de Kivu del Norte e Ituri.

La epidemia, la décima y más mortal en la historia del Congo, es la primera que se desarrolla en una zona de conflicto -el noreste del país- donde en la actualidad coexisten más de un centenar de grupos armados.

Estamos lidiando con uno de los virus más peligrosos del mundo en una de las zonas más peligrosas del mundo“, recordó este lunes Tedros Adhanom Ghebreyesus.