Nuevos jornada de disturbios en Hong Kong contra la ley de extradición

Las protestas de los manifestantes se han saldado con cinco policías heridos

Manifestantes y Policía han vuelto a enfrentarse este domingo en Hong Kong en una nueva protesta contra la actualmente suspendida ley de extradición de delincuentes a China, y después de otro episodio de tensión en la frontera entre hongkoneses y comerciantes chinos acusados de llevar una red de comercio ilegal.

Los enfrentamientos ponen de manifiesto la tensión existente entre ambos territorios, relacionados a través del lema “un país, dos sistemas”. Si bien Hong Kong forma parte de China, funciona bajo una normativa distinta y, con el paso de los años desde su devolución por parte de Reino Unido a Pekín, la sociedad hongkonesa, más aperturista, se ha distanciado del Gobierno central.

Los enfrentamientos comenzaron en torno a las 22.00 hora local en el centro comercial New Town Plaza. Previamente, la Policía había tratado de despejar a una gran multitud de manifestantes, en su mayoría jóvenes, que ocupaban una importante intersección de la carretera en Sha Tin, una ciudad bastante nueva en el norte de Hong Kong que aloja a jóvenes activistas prodemocráticos.

Como hicieron en anteriores ocasiones, los manifestantes exigieron a la jefa del territorio, Carrie Lam, que declarara la propuesta de ley oficialmente como eliminada, al entender que el traslado de los detenidos a China podría vulnerar sus derechos individuales.

En medio de una fuerte presencia policial, los agentes advirtieron a la multitud a las 20.55 de la tarde de que, si la gente no se iba, comenzarían a hacer arrestos. Unos diez minutos después, la Policía levantó una bandera roja de advertencia después de que los manifestantes lanzaran objetos a los agentes y comenzó la carga, según informa el ‘South China Morning Post’.

La localidad hongkongesa de Sheung Shui ha sido escenario este sábado de violentas protestas organizadas por grupos locales contra comerciantes chinos a los que acusan de organizar una “economía paralela” con bienes adquiridos en el territorio a bajo coste y exportados al continente, aprovechando la relación económica especial que mantienen.

Esta práctica acaba desembocando en precios más altos dentro del territorio hongkongés y una falta casi permanente de bienes en la frontera.

Al menos cinco policías han resultado heridos como consecuencia de los disturbios, que han llevado a las fuerzas de seguridad a desalojar las calles.

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