Pedro Sánchez plantea una reforma de la Constitución para evitar bloqueos políticos

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, ha llamado al líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, para proponerle que se pongan en marcha los equipos negociadores de ambas partes de cara a lograr un acuerdo de legislatura. Una conversación en la que ambos han constatado que sus posiciones siguen muy alejadas al no moverse ninguno ni un ápice de sus pretensiones. Sánchez le ha planteado al líder de Podemos que “discrepancias de fondo” en asuntos de Estado impiden un Gobierno de coalición, mientras Iglesias ha exigido una "negociación integral" de programas y equipos "sin líneas rotas ni vetos". Horas antes, en una entrevista en 'Los Desayunos' de TVE, Sánchez ha puesto además sobre la mesa el debate de la reforma constitucional para evitar que en el futuro se repitan bloqueos como el que se vivió en 2016 y está a punto de reproducirse tres años después.

Sánchez anunció durante la entrevista en TVE la llamada a Iglesias en un aparente esfuerzo por rebajar la crispación con la que reaccionaron socialistas y podemitas el martes, tras su quinto encuentro con Iglesias, una vez constatado que el Gobierno de coalición sigue siendo un obstáculo para el entendimiento. Al final, se ha producido pero no ha servido para nada. Eso es lo que han transmitido rápidamente fuentes de Podemos, que han informado de que ambos líderes siguen en sus posiciones de partida. Según detallan desde el partido morado, la percepción de Iglesias es que Sánchez “sigue inamovible” y que “no está dispuesto a negociar el programa de un gobierno de coalición ni a compartir responsabilidades de gobierno con Unidas Podemos proporcionales a los votos”. Al parecer, frente a la propuesta del presidente de empezar a negociar el programa y dejar los cargos para después, Iglesias le ha insistido en la necesidad de llevar a cabo una “negociación integral de gobierno de coalición” en la que se discutan a la vez el programa y los equipos. Sánchez, por su parte, ha lamentado que haya sido rechazada su propuesta pero se ha comprometido a seguir intentándolo.

En la entrevista de unas horas antes, el presidente ha reconocido que el método de negociación empleado hasta la fecha no ha funcionado porque ha mezclado demasiadas cosas. Por eso, ha sugerido ‘resetear’, volver al punto de inicio para comenzar a hablar de lo que a su juicio más importa a los ciudadanos: las políticas a desarrollar antes que los ministros encargados de tal o cual cartera. No es que Sánchez haya renunciado a su defensa de un Gobierno monocolor, pero ha introducido algunas matizaciones. Por una parte, rechaza incluir a Iglesias o a dirigentes de este partido en el Consejo de Ministros pero, por otra, ofrece al líder ‘morado’ que le proponga nombres de independientes de reconocido prestigio como posibles ministros. Y cuanto se le ha preguntado si militantes de Podemos o diputados de las confluencias como Equo o las Mareas podrían entrar en esa categoría de independientes, Sánchez ha contestado que “a priori” no tiene “ningún prejuicio ni con militantes ni con compañeros de Unidas Podemos” o “sus confuencias”.

Lo que sigue rechazando el presidente es el concepto de ‘Gobierno de coalición’. Por eso, para justificar su rechazo, Sánchez se ha mostrado convencido de que las discrepancias importantes “de fondo” del PSOE con Unidas Podemos en cuestiones de Estado como la crisis de Cataluña llevaría a “paralizar” un Ejecutivo de ese tipo “por sus propias contradicciones internas”. Al hilo de este asunto, y cuando el periodista que le entrevistaba le ha recordado que Podemos se ha comprometido a renunciar a defender el referéndum y a asumir el liderazgo del PSOE en todo lo relativo al conflicto catalán, ha planteado la siguiente reflexión: “Si esta legislatura, ante las puertas de una sentencia del Tribunal Supremo en breves meses, los independentistas vuelven a hacer algo como lo que hicieron hace dos años ¿Unidas Podemos va a apoyar al Gobierno de España en la aplicación hipotética, que yo no deseo, del artículo 155 de la Constitución?”.

Pero esa no es la única diferencia que preocupa al presidente en funciones. “¿Estaría (Pablo Iglesias) en un Gobierno que cree que no hay presos políticos, sino políticos presos que rinden cuentas ante la justicia por sus hechos ilegales?”, ha incidido, tras argumentar que para un gobierno no solo son importantes las políticas sociales sino también las cuestiones de Estado y que éstas el PSOE y UP mantienen discrepancias de fondo “muy serias”.

Mientras Sánchez hablaba en TVE, Pablo Iglesias ha sido entrevistado en el programa ‘Espejo público’ de Antena 3, donde ha insistido en que los socialistas tienen que “renunciar a la línea roja del Gobierno monocolor”, cosa que no ha hecho el presidente, y donde además ha afeado que se le convoque a través de los medios. A su juicio, “no es serio” que se entere de que el candidato le va a llamar por teléfono a través de la televisión porque “si se quiere reunir lo normal es que se llame antes y no se anuncie” de esa manera.

El líder socialista, por otra parte, ha asegurado que desconocía la carta enviada por 66 diputados de su grupo parlamentario al PP para pedir la abstención del principal partido de la oposición y facilitar así la investidura del candidato, recordando que ellos se abstuvieron en 2016 para que Mariano Rajoy fuera presidente y evitar así las que hubieran sido las terceras elecciones en un solo año. Sánchez ha dicho que no conocía la misiva pero ha agradecido la iniciativa de sus compañeros. El líder popular, por su parte, ha reiterado que su partido votará no a investir al secretario general del PSOE.

Pablo Casado dijo el miércoles por la noche, en una entrevista en Telecinco que la situación que se vivió hace tres años no es comparable a la de ahora porque entonces no había una aritmética alternativa como la que el PSOE puede construir con Podemos, el PNV, Compromís, el PAR y Navarra Suma. “¿Hasta qué punto puede decir Pedro Sánchez que no quiere compartir su Gobierno con Podemos?” cuando, además, ya ha pactado muchas más veces con este partido tanto en ayuntamientos como en varias comunidades autónomas, planteó. Casado puntualizó que no es que el “defienda” una coalición con Unidas Podemos, pero puso como ejemplo el acuerdo al que ha llegado el PP con Ciudadanos en Castilla y León para mostrar que si se quieren los votos de otro partido para gobernar también hay que dejar que formen parte del Ejecutivo.

Sánchez, sin embargo, insiste en pedir la abstención de la derecha. En la entrevista de este jueves ha asegurado que está “abierto a negociar la abstención” a su investidura con el PP y Cs y que no contempla la posibilidad de que se repitan las elecciones. “No contemplo ni trabajo con un escenario de repetición electoral”, ha afirmado y ha incidido en que el PP y Cs “no dejan de hablar de constitucionalismo y sentido de Estado pero impiden la constitución de un Gobierno”.

99, el artículo de la Constitución que Sánchez quiere reformar

Como novedad, el presidente en funciones ha propuesto en la entrevista reformar la Constitución para evitar bloqueos como el que se produjo en 2016 y está a punto de repetirse, en el caso de que no sea posible pactar apoyos suficientes para sacar adelante la investidura. Se trataría de permitir que gobierne la lista más votada. Actualmente, según la redacción del artículo 99 de la Carta Magna, si transcurridos dos meses desde la primera votación de investidura ningún candidato ha sido capaz de obtener la confianza del Congreso, el Rey tendrá que disolver las Cortes y convocar nuevas elecciones. Es decir, España se vería abocada a volver a las urnas si Sánchez no es capaz de reunir los apoyos que necesita para la primera votación del día 23, que requiere mayoría absoluta, o la segunda de 48 horas después, en la que sólo necesita mayoría simple. A partir de ahí, podría intentar repetir el mismo proceso después del verano antes de que transcurra el plazo de los dos meses, aunque él ha dicho que no es partidario de ‘repescas’ o segundas intentonas.

Este jueves, en TVE, ha dicho que el sistema vigente “no funciona” y que “hay que reformarlo”. Por ello, ha asegurado que propondrá a PP, Cs y Unidas Podemos una reforma para garantizar la gobernabilidad y evitar bloqueos. Sánchez ha hecho referencia a los ayuntamientos, en los cuales si no hay acuerdo para investir a un alcalde, gobierna la lista más votada. Si bien ha afirmado que no necesariamente debiera ser ésta “la fórmula para la gobernabilidad de España”, Sánchez ve “evidente” que es necesario contar con un mecanismo que “impida coaliciones negativas que puedan abocar a la repetición sistemática electoral”.

De hecho, el candidato socialista ha anunciado que si logra formar gobierno este será el primer acuerdo de país que pondrá encima de la mesa, la reforma del artículo 99 de la Constitución para que “esta sea la última vez que ocurra en todo proceso de investidura futura”. Su socio preferente y posible aliado en el futuro Ejecutivo, Pablo Iglesias, ya ha rechazado la propuesta por considerar que el sistema español, que obliga a los partidos “a ponerse de acuerdo”, es preferible a uno donde “el que gana se lo lleva todo”.

Para llevar a cabo la reforma constitucional, el PSOE tendría que recurrir al procedimiento ordinario previsto en la propia Constitución, según el cual es necesario contar con el respaldo de al menos dos grupos parlamentarios o una quinta parte de los diputados. Una vez llevada a cabo la iniciativa de reforma, ésta tendrá que ser aprobada, según recoge el artículo 167, por una mayoría de tres quintos tanto en el Congreso -210 diputados- como en el Senado -160 senadores-. Es decir, Sánchez tendría que llegar a un acuerdo en el Congreso con al menos dos de las principales fuerzas políticas.

Desde el PP, Pablo Casado ha propuesto la prima al partido más votado con un número concreto de escaños, como ocurre en Grecia, algo que, en su opinión, no requiere de una reforma de la Constitución porque ésta ya contempla una horquilla de diputados del Congreso de entre 350 y 400. Solo habría que reformar la Ley Electoral, lo que resulta bastante más sencillo. A Ciudadanos no le gusta esta propuesta porque, según dice el partido naranja, el plus de diputados rompe la proporcionalidad. Por una vez y sin que sirva de precedente, sus preferencias se acercan más a las de Podemos, es decir, al pacto ‘por las bravas’ entre distintas fuerzas políticas. Para ello, se inclina por el modelo de la Comunidad de Madrid, donde la legislación autonómica fija ya un plazo para el primer pleno de investidura, incluso aunque no haya candidato, para que el reloj se ponga en funcionamiento. Esa fórmula fue la que el pasado miércoles propició la celebración del insólito pleno que se vivió en la Asamblea de Madrid, donde solo hubo un cruce de reproches entre los portavoces por haber sido incapaces de formalizar una alianza y por sus preferencias para buscar el pacto.

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