Villarejo admite encargos del BBVA, pero niega contactos con Francisco González

El excomisario José Villarejo ha admitido que el BBVA le contrató para defenderse de una OPA hostil de Sacyr, pero ha negado haber tenido contactos con el expresidente del BBVA Francisco González y ha señalado que con quien se reunió en varias ocasiones fue con el exjefe de seguridad del banco Julio Corrochano. Así lo ha declarado Villarejo en la prisión de Estremera (Madrid), a donde se ha desplazado este miércoles el juez para interrogarle en atención a su estado de salud, en la causa en la que se investiga la contratación de la empresa del excomisario, Cenyt, para presuntas labores de espionaje para el BBVA.

También ha sido interrogado en la pieza Pit, el encargo del naviero Ángel Pérez Maura para evitar su extradición a Guatemala, y por primera vez se ha acogido al secreto profesional entre letrados -él está colegiado como abogado- para evitar responder acerca de su relación con el exjuez Baltasar Garzón -al que supuestamente trató de contratar en este asunto-, así como sobre sus vínculos con otros magistrados y fiscales de la Audiencia Nacional, entre ellos la ministra de Justicia en funciones, Dolores Delgado.

Según ha señalado su abogado, Antonio José García Cabrera, en declaraciones a su salida de prisión recogidas por La Sexta, el excomisario ha rechazado que el contrato del BBVA por Cenyt fuera para realizar “ningún tipo de espionaje”, y ha asegurado que se trató de un acto defensivo ante una OPA hostil de Sacyr en 2004.

Aprovechando ese encargo del banco, ha dicho, dirigentes de los servicios de inteligencia le pidieron actuar como agente encubierto ante esa OPA porque se creía que se trataba de “un ataque a la soberanía económica y política de España” por parte de “una potencia extranjera”.

“No se hizo ningún espionaje, fue un encargo del Estado en interés de la soberanía nacional”, ha insistido el letrado, que también ha rechazado que se espiara al exministro de Industria Miguel Sebastián, “tal y como el mismo ha reconocido”, según García Cabrera, que ha explicado que la relación con el BBVA se prolongó hasta 2017 bajo un contrato de asesoría en materia de seguridad e investigación patrimonial de deudores.

El letrado no ha querido revelar la persona concreta del BBVA que le contrató por encontrarse secreta esta causa, pero ha confirmado, “porque su nombre ya ha salido”, que Villarejo mantuvo varias reuniones con Corrochano, que tiene pendiente una fianza de 15.000 euros a abonar hasta el 24 de julio para evitar su ingreso en prisión tras declarar por estos hechos.

¿Alguien puede creerse que Villarejo desarrollara sus actividades empresariales durante todos los gobiernos (democráticos), todas las Direcciones Generales de Seguridad, como policía sin que esa actividad puntual de agente encubierto le fuera permitida junto con la actividad empresarial? Desde luego no es creíble, ha planteado el abogado.

También ha sido preguntado por la llamada Operación Cataluña y ha reconocido su participación en la misma como agente encubierto en defensa de la seguridad nacional, si bien, según su abogado, ni el juez ni los fiscales le han preguntado quién se la encargó.

El abogado ha lamentado también el “preocupante” estado de salud de su cliente, que se está “deteriorando gravemente” en prisión, por lo que considera que deberían decretarse otras medidas alternativas como el arresto domiciliario si lo que se pretende es “conocer la verdad y llegar hasta el final”.

El juez del caso tiene previsto interrogar mañana como investigados al ex consejero delegado del BBVA Ángel Cano y a Ricardo Gómez Barredo, miembro del Consejo de Administración de Garanti (sociedad participada por el BBVA), cuya comparecencia fue pospuesta la semana pasada por encontrarse ambos en el extranjero.