La justicia reconoce a Javier Sánchez como hijo legítimo de Julio Iglesias

El juicio por la supuesta paternidad de Julio Iglesias quedó visto para sentencia el pasado 4 de julio

 

El titular del Juzgado de Primera Instancia número 13 de Valencia ha sentenciado que el cantante Julio Iglesias es padre de Javier Sánchez Santos, de 42 años, según ha informado a Efe su abogado, Fernando Osuna. El juicio por la supuesta paternidad de Julio Iglesias quedó visto para sentencia el pasado 4 de julio tras la celebración de una vista en la que únicamente declaró como testigo la madre de Sánchez Santos, la exbailarina María Edite.

El abogado Fernando Osuna insistió la semana pasada en que existían indicios evidentes en la causa ya que a los nueve meses de la relación entre María Edite y Julio Iglesias nació Javier, que tiene un parecido físico “enorme”, y existía una “negativa injustificada por tres o cuatro veces a hacerse la prueba de ADN”.

A partir de ahora podrá usar el apellido de su padre y heredar cuando muera el cantante y la sentencia sea firme, ha asegurado el abogado que ganó la causa, Fernando Osuna, quien ha vaticinado que el recurso judicial está abocado al “fracaso”. “En el peor de los casos, la causa puede durar tres o cuatro años más” por los recursos que presente el abogado del cantante ante la Audiencia Provincial de Valencia, el Tribunal Supremo, el Constitucional y el de Derechos Humanos de Europa, ha calculado el letrado sevillano Osuna.

Sin embargo, en rueda de prensa, ha considerado que no va a prosperar ningún recurso porque la sentencia del Juzgado de Primera Instancia número 13 de Valencia está “muy bien fundamentada” y se basa en cinco motivos, el primero de ellos que cuando un padre se niega a una prueba del ADN, como es el caso, el juez falla en su contra “por muy famoso que sea”.

El segundo motivo es el “tremendo parecido” entre Julio Iglesias y Javier Sánchez Santos, de 43 años y que solo tiene trabajos “esporádicos”, ha señalado Osuna, especialista en causas de paternidad.

Tampoco cree que vayan a prosperar los recursos porque Javier Sánchez nació justo nueve meses después de las relaciones en 1975 entre el cantante y la exbailarina María Edite en San Feliu de Guixols (Girona) y porque las pruebas científicas descartaron que sea hijo del que fuera marido de la mujer.

Además, ha señalado el abogado, la sentencia de primera instancia recoge la “persistencia” y “continuidad de la lucha” judicial de la bailarina desde 1991 para lograr que Julio Iglesias reconociera a Javier Sánchez como su hijo.

Otras de las consecuencias para el nuevo hijo del cantante, cuando la sentencia sea firme, es que podrá ser atendido por Julio Iglesias en caso de que tenga problemas de salud o de pobreza.

La herencia que le correspondería sería la parte “legítima” de Julio Iglesias, ha precisado el abogado, antes de explicar que el uso del apellido del cantante es una decisión que debe tomar Javier Sánchez y tramitarla en el registro civil.

Preguntado por el hecho de que Julio Iglesias estaría dispuesto a someterse a las pruebas de ADN tras una primera sentencia, Osuna ha dicho que la justicia “no es un juego” ni una “subasta” y que no se pueden hacer ese tipo de peticiones.

El abogado ha afirmado que el recurso de apelación ante la Audiencia Provincial no prosperará y que el de casación ante el Supremo no será admitido porque es una cuestión “ampliamente tratada” por ese tribunal y no tendrá “interés” en retomar el tema.

El posible recurso ante el Tribunal Constitucional tampoco tendría futuro porque no hay ninguna lesión de derechos fundamentales, ha añadido Osuna, quien ha apuntado que la última instancia sería el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

El abogado Fernando Falomir, representante legal de Julio Iglesias en el juicio, por su parte, ha avanzado que recurrirá la sentencia que determina que el cantante es el padre biológico del demandante. El recurso lo presentará porque la sentencia se basa en una presunta negativa a someterse a una prueba biológica, que “no es tal”, y que en cualquier caso se trata de “cosa juzgada”, según Falomir.

El juez de primera instancia considera que los indicios que concurren en este caso “son suficientes” para apreciar esa paternidad y entre ellos cita la negativa del demandado “a posibilitar la práctica de la prueba biológica”.

Eso se produjo pese a “haber constancia en las actuaciones de que, en la época aproximada de la concepción del demandante, existieron ciertos contactos y trato entre la madre de este y el demandado”, añade la sentencia.

Esos contactos se produjeron en julio de 1975, en una sala de fiestas de San Feliu de Guixols, “y hacen que no sea inverosímil ni descabellada la posibilidad de haber existido relaciones sexuales entre ellos”, argumenta el magistrado.

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