La solución a la investidura: Pedro Sánchez a la Comisión Europea y Josep Borrell a La Moncloa

Ahora que Pedro Sánchez ha tomado ‘confianza’ con Donald Trump y tiene una excelente relación con el presidente Macron y la canciller Merkel y, una vez que por tres veces Pablo Casado, Albert Rivera y Pablo Iglesias le han dicho no a su investidura, al líder del PSOE, al presidente Sánchez ahora en funciones le queda una sola opción para solucionar la crisis de gobierno y de estabilidad de España: renunciar a su investidura para integrarse en la Comisión de la UE como Alto Representante de la política exterior europea; y proponer a Josep Borrell como candidato a la presidencia del Gobierno, lo permitirá el pacto de investidura y de coalición del PSOE con Cs. 

Esta opción, que circula en discretos cenáculos de Madrid, le permitiría a Sánchez en plena juventud política: hacer una fulgurante carrera en la UE y en la escena internacional; salir de la enorme dificultad de un gobierno en minoría que depende de los votos de Iglesias y los separatistas; y poner un punto final a la presión de Podemos para entrar en el Consejo de Ministros. 

Sánchez además: disfrutaría de la condición y prerrogativas del cargo de expresidente del Gobierno de España; y asumiría un puesto de prestigio en Europa y todo el mundo (muy bien pagado, con gran jubilación añadida y una buena residencia en Bruselas). 

Y sin que ello le impida a Sánchez, más adelante e incluso en 2023, volver a presentarse a las elecciones generales en España, donde ganó los comicios del 28-A de 2019, además de la moción de censura contra Rajoy en 2018, y recuperó la secretaría general del PSOE en 2017.

Para Sanchez su entrada en la Comisión Europea supondría un salto y un éxito político y personal muy importante. Y Josep Borrell podría asumir la presidencia del Gobierno de España -de la que le privó el felipismo años atrás- y lograr un buen pacto de investidura y de gobierno en coalición con Albert Rivera. 

El líder de Cs que, en este caso, debería estar dispuesto a firmar el pacto de investidura con el PSOE, una vez que se retiró el ‘sanchismo’ que denuncia Cs, con Pedro Sánchez ya en la Comisión de la UE y con la llegada de un Borrell que carece de toda sospecha de connivencia con el separatismo catalán. Y que mantiene un firme compromiso con la unidad de España y la Constitución, como se apreció en su vibrante discurso en la manifestación de la Sociedad Civil Catalana en Barcelona en 2018, cuestiones todas éstas esenciales para que Cs diga sí a la investidura de un candidato del PSOE. 

Este pacto, con una cómoda mayoría absoluta de 180 diputados (los 123 del PSOE y los 57 de Cs), permitiría una legislatura estable de cuatro alista y a Albert Rivera convertirse en el vicepresidente de un Gobierno de España que aprobaría en el otoño los Presupuestos Generales. 

Y que sobre todo abordaría con respecto y prudencia la sentencia de los autores del golpe catalán y dejaría, por muchos años, fuera de juego el  chantaje de los soberanistas vascos y catalanes al Gobierno y al Estado, en menoscabo de PNV, ERC, PDeCAT y Bildu. E Iglesias y Podemos quedarían reducidos a una segunda y pequeña oposición detrás del Partido Popular.

RELACIONADO