Casado niega que el PP debata la abstención a Sánchez aunque Aznar también la defendería

Las dificultades con las que se enfrenta Pedro Sánchez para sacar adelante su investidura, el fantasma de una repetición electoral, el daño a la recuperación de la incertidumbre política y el recuerdo de cómo el PSOE rompió hace tres años el bloqueo político dejando que fuera investido Mariano Rajoy alimentan las especulaciones sobre si el PP debería devolver ahora el favor. Hay dentro del partido voces a favor de esa abstención, incluida al parecer la de José María Aznar, pero Pablo Casado ha zanjado el asunto negando la mayor, la existencia misma del debate.

En declaraciones tras participar en un acto de homenaje a las víctimas del terrorismo en el Congreso, ha dicho que “no hay debate al respecto” en el PP y ha reiterado que Sánchez “no pude estar pidiendo al mismo tiempo responsabilidad a los partidos constitucionalistas mientras pacta con Bildu en Navarra”. Para Casado una abstención del PP para facilitar la investidura no solo no es posible sino que “no sería bueno para España” porque el PP lidera la oposición y el país no puede quedarse sin esta alternativa al Gobierno.

Sobre la postura de Casado pesa mucho el destino de Navarra donde, por cierto, lo único que ha ocurrido hasta ahora que pueda disgustar a la derecha es que Bildu ha conseguido un puesto en la Mesa del Parlamento foral con el apoyo de Geroa Bai, ni siquiera de los socialistas. Ahora se está negociando el futuro gobierno y Casado y el líder de Cs, Albert Rivera, no soportan que una alianza de la izquierda vaya a arrebatárselo a Navarra Suma, la plataforma que ambos constituyeron junto a UPN. Pero, además, el líder del PP debe estar sopesando si le merece la pena dejar el papel de látigo de Sánchez en manos de Rivera, que lleva tiempo pisándole los talones para hacerse con el liderazgo de la derecha y, en consecuencia, de la oposición.

De todas formas, lo admita o no, voces a favor de la abstención las ha habido, empezando por la de una de las mayores fans de Casado, Esperanza Aguirre, que fue la primera en verbalizarlo públicamente. “A mí con tal de que (Pedro Sánchez) no tuviera que pactar con los podemitas y con una serie de condiciones como Navarra, no me parecería mal que se abstuviera el PP, pero esto es personal”, dijo Aguirre a principios de mes en La Sexta.

La candidata a la presidencia de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, se apuntó a la propuesta tres días después. “Creo que el PP por ahora tiene pensado votar en contra y me parece bien”, señaló para indicar a continuación que en lo “peor de las circunstancias” le parecería “correcto” que el PP optara por la abstención si eso evita que sean los independentistas los que apoyen a Pedro Sánchez. Poco después tuvo que matizar sus palabras previa intervención de algún alto responsable del PP –es de suponer- y dirigió el foco hacia la otra formación de la derecha. “Ciudadanos tiene ahí un papel importante porque también ellos pueden abstenerse y que nada de esto suceda” dijo, en alusión al apoyo independentista y del entorno de ETA.

Esta semana, ‘La Vanguardia’ incluía en la lista al ex ministro de Justicia y actual secretario de justicia y Administraciones Públicas del PP, Rafael Catalá, que según el diario defiende que la abstención no podría ser en ningún caso gratis como la del PSOE, que no obtuvo nada a cambio. A su juicio, el PP debería negociar compromisos de grandes pactos de Estado, en materias como Europa, defensa y Cataluña. En lo que sí repetiría Catalá la experiencia de 2016 es en dejar correr un poco el calendario y no facilitar la investidura ni en primera ni en segunda votación. La abstención, según él, debería ser la solución ‘in extremis’ para romper el bloque, como ocurrió con Rajoy.

‘La Vanguardia’ aseguraba que también Daniel Lacalle, el gurú económico de Casado, es partidario de la abstención. Y, ahora, ‘El Español’ suma al mayor referente del líder popular, el expresidente José María Aznar, quien según ese medio tiene la oportunidad de emerger como auténtico hombre de Estado aprovechando el choque de trenes entre el PSOE y Unidas Podemos. Es decir, Aznar cree que el PP podría abstenerse pero “con condiciones, demostrando altura de Estado”, lo que traducido significa arrancar a Sánchez pactos en los grandes asuntos de los que depende la gobernabilidad.

De momento, sin embargo, lo único que ha ofrecido Casado a Pedro Sánchez es “estabilidad” pero para después de su investidura, si es que consigue superarla. Esa estabilidad también se articularía a través de diversos pactos de Estado: infraestructuras, justicia, defensa, violencia de género y pensiones. Eso, según ha destacado este jueves Casado, ya implica ser “muy responsable y generoso”.

Por lo demás, su oferta no va más allá de que UPN apoye investir a Sánchez “a cambio de que él se abstengan en la investidura para el futuro Gobierno foral y evite depender de herederos de ETA o del nacionalismo anexionista de PNV y Geroa Bai”. En línea con esa postura, que se basa en la total amnesia respecto a los pactos que históricamente han vinculado a los gobierno del PP con el nacionalismo vasco, Casado ha aprovechado para ‘colar’ lo que viene siendo uno de sus mensajes centrales en las recientes campañas electorales: Sánchez no puede pedir responsabilidad a los partidos constitucionalistas “mientras pacta con Bildu en Navarra” y no aclara si va a indultar a quienes “han roto la democracia española”, en referencia a los exlíderes del ‘procés’ juzgados y pendientes de sentencia.