Podemos mira a septiembre tras una investidura fallida en julio y el PSOE baraja un otoño electoral

El secretario general de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, ha asegurado este miércoles que el acuerdo sobre un Gobierno de coalición "está más cerca de lo que puede parecer". Se desconoce qué puede haber motivado esa afirmación cuando aún no han transcurrido ni veinticuatro horas desde que Iglesias abandonó la Moncloa, tras su cuarta reunión con Sánchez para hablar de la investidura, y dijo con evidente pesimismo que no había habido avances y que no descartaba el ‘no’ de su grupo parlamentario en esa votación. En este juego de órdagos y contraórdagos, el PSOE asegura que si no hay investidura en julio tampoco habrá más intentonas, sino que se irá directamente a elecciones.

Los socialistas han respondido así a otra de las afirmaciones que ha hecho Iglesias este miércoles, durante la inauguración de unas jornadas en el Congreso sobre los servicios públicos, marcando el calendario y dejando para septiembre la fumata blanca de la investidura. En concreto, ha señalado que “la preocupación que tienen algunos” es un elemento “revelador” de lo cerca que está el acuerdo, “aunque haya que esperar dos meses y medio”. El primer intento fallido de investir a Sánchez podría ser el resultado de ese voto en contra con el que amagaba el propio Iglesias el martes. “Tenemos muy claro para lo que estamos aquí y solo vamos a creer en las garantías”, ha dicho tras recalcar que la “única garantía” de mejorar los servicios públicos es un acuerdo integral de gobierno de coalición con un programa progresista, puesto que los “papeles aguantan frases y promesas preciosas que luego no se cumplen”.

Todo indica que el líder del partido morado ha optado por la táctica de la presión mediática después de proclamar durante días su intención de ser discreto y a raíz de que el entorno del presidente en funciones se dedicara el martes a difundir la hipótesis de una investidura con o sin apoyos, a la que Sánchez se sometería fiándolo todo a que formaciones como Unidas Podemos tengan que elegir entre renunciar a sus condiciones de máximos como el Gobierno de coalición o arriesgarse a unas nuevas elecciones que no les interesan. Todas las encuestas apuntan a una caída aún mayor del partido de Iglesias si hay que volver a las urnas pero todo hace prever, no obstante, que por mucho que crezca el PSOE seguirá necesitando sus votos con lo que la situación seguiría siendo muy similar a la de ahora.

Ahora, ese mismo entorno del jefe del Ejecutivo ha dado un paso más. Calcula que la primera votación de la investidura, en la que se requiere la mayoría absoluta para superarla, podría ser el 10 o el 17 de julio. Si fracasa, el plazo para la segunda intentona,  esta vez ya por mayoría simple, concluirá el 10 o el 17 de septiembre. Si nadie lo consigue, se celebrarían elecciones otra vez y las fechas más probables serían el 27 octubre o el 3 de noviembre.

El fracaso de la primera investidura es algo que Podemos admite tener asumido. Otra cosa es que contemple el adelanto electoral con la misma naturalidad. La portavoz en el Congreso del partido morado, Irene Montero, ha revelado que el presidente en funciones comunicó a Iglesias en su último encuentro que prefiere “el apoyo de la derecha” e “ir posiblemente a una investidura fallida sin negociar nada”. Ha hablado, de forma muy gráfica, del intento de Sánchez de “torcer el brazo a Rivera” para que no impida su investidura, una aseveración que contradice lo dicho poco antes por Iglesias sobre la proximidad de un acuerdo del líder socialista con su formación. El PSOE, mientras tanto, ha desmentido que Sánchez le dijera a Iglesias que prefiere ser investido con los votos de Cs antes que con los de Unidas Podemos. “No entiendo las declaraciones de Irene Montero, porque no es así, no es esa la realidad”, ha dicho la vicesecretaria general, Adriana Lastra.

Montero carga contra Cs y apela al recuerdo de 2016

Según Montero, Unidas Podemos no ha impuesto “ninguna línea roja” en la negociación con el PSOE, pero acto seguido ha mostrado su disposición a dialogar con el candidato socialista en cuanto él esté dispuesto “a buscar un gobierno de coalición progresista”. “Nos apena que el candidato socialista busque el apoyo de la derecha; nos apena también que no solamente amenacen con una repetición electoral sino que quieran ir a una investidura fallida”, ha lamentado pero ha hecho hincapié en que “los números son tozudos” y que el jefe del Ejecutivo en funciones no tendrá más opción que negociar después con Podemos, pues Ciudadanos y el PP ya le han dejado claro que no van a facilitar su investidura.  “Ya vivimos esto en 2016. Entonces algunos nos quisieron hacer creer que Ciudadanos era un partido de centro, incluso un poquito de izquierdas. Hoy ya está bastante claro dónde está ubicado Ciudadanos y cuáles son las medidas que defiende para España”, ha recordado.

Montero ha incidido en que el partido con el que supuestamente Sánchez quiere pactar defiende un modelo de sociedad opuesto al de Unidas Podemos. “Están pactando con la extrema derecha y están favoreciendo que Vox entre en las instituciones”, ha denunciado. La portavoz parlamentaria ha recordado que es el candidato a la Presidencia el que tiene que “cuadrar esos números” de cara a la investidura, a la que se quiere someter en julio con independencia de si tiene o no los apoyos.

Iglesias, por su parte, ha sido tajante al afirmar ante los asistentes al acto del Congreso que no se fíen nunca de la palabra de un político. “Fiarse es lo más imprudente” que se puede hacer en la vida: “No se fíen de ninguno, de nosotros tampoco”. El líder de Unidas Podemos ha incidido en que Podemos no está para “creer mentiras ni promesas” y que por eso ha advertido al presidente en funciones que su grupo se moverá “a partir de las garantías” y para él la única válida es un gobierno de coalición. “Este acuerdo de gobierno de coalición está más cerca de lo que puede parecer. No tenemos ninguna duda de la función de los 42 representantes de Unidas Podemos”, ha puntualizado tras remarcar que los ciudadanos han votado a la izquierda en las elecciones generales. Y ha recordado a Sánchez que tiene dos opciones: “el plan A”, que es un acuerdo con la derecha y “doblar el brazo a Albert Rivera” o el B, que es un gobierno de coalición con Unidas Podemos. Y se ha mostrado convencido de que el acuerdo con la derecha “no lo va a conseguir”.

Lo cierto es que si en las tres primeras reuniones entre Sánchez e Iglesias la colaboración y la voluntad de entendimiento se antepusieron a las discrepancias, el martes ya no hubo paños calientes y ambos partidos mostraron abiertamente que sus líderes están muy lejos de un acuerdo que facilite al presidente en funciones y candidato socialista la investidura.

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