Los duques de Sussex, en el punto de mira por la millonaria reforma de su casa con fondos públicos

Un grupo contrario a la monarquía ha pedido una investigación parlamentaria por sufragar la renovación del hogar con fondos públicos

El grupo Republic, que milita a favor de la abolición de la monarquía británica, pidió este martes que se abra una investigación parlamentaria por los 2,4 millones de libras (2,6 millones de euros) que los duques de Sussex han gastado de fondos públicos para reformar su casa.

La organización se pregunta por qué se ha “tirado” esa cantidad de dinero para arreglar Frogmore Cottage, la nueva residencia del matrimonio, mientras que muchos servicios públicos están “bajo presión financiera”. Su portavoz, Graham Smith, ha asegurado que “un diputado que gastara el dinero de los contribuyentes en una casa privada probablemente no sería diputado por mucho tiempo”. “Los fondos públicos no deben gastarse en miembros individuales de la familia real, en absoluto, aunque tuviéramos todo el dinero del mundo para gastar en servicios públicos eso no debería suceder”, ha añadido.

Smith adelantó que los miembros de la asociación escribirán a los parlamentarios de sus respectivas circunscripciones para urgirles a sopesar si se debería invertir dinero público en la familia real.

Reforma exhaustiva de la residencia

La residencia campestre del príncipe Enrique y su esposa, Meghan, muy cercana al Castillo de Windsor, ha sido objeto de una exhaustiva reforma que ha durado unos seis meses para convertir cinco zonas en una única vivienda para la pareja y su bebé, Archie.

Los medios locales han señalado esta semana que los duques han instalado en su nueva casa una cocina y baños de lujo y señalan que han dispuesto también una sala para que la duquesa practique yoga, disciplina a la que es muy aficionada.

La oficina que gestiona la contabilidad del llamado Sovereign Grant, que financia los gastos oficiales derivados de la residencia de la reina, reveló que la monarquía británica costó este año fiscal al contribuyente 67 millones de libras (74 millones de euros), un incremento de casi 20 millones de libras (22 millones de euros) frente al periodo anterior.

Gran parte de ese aumento se debió a las obras acometidas para reformar el Palacio de Buckingham, residencia oficial en Londres de Isabel II, y para el mantenimiento de los palacios reales.

Con relación a las tareas realizadas en Frogmore Cottage, un edificio del siglo XIX, Michael Stevens, responsable de las cuentas de la monarquía, dijo que allí “no se habían llevado a cabo reformas durante algunos años y ya había sido seleccionada para ser renovada” con el objetivo de “mantener la condición de palacio real estatal ocupado”.

Los trabajos han llevado unos seis meses y se completaron tiempo antes de que Enrique y Meghan dieran la bienvenida a su bebé, que nació el pasado 6 de mayo, si bien aún quedan algunas obras por completar, como pintar el exterior del inmueble. Frogmore Cottage fue un regalo de la abuela de Enrique, Isabel II, a la pareja.

La fuente de la realeza indicó, además, que, si bien existen fondos públicos para poder sufragar la nueva cocina o los baños, en caso de que el matrimonio opte por otras alternativas más costosas, lo pagarán de su propio bolsillo.