Sánchez desafía a Podemos yendo a la investidura con o sin apoyos e Iglesias amenaza con el ‘no’

La investidura de Pedro Sánchez sigue bloqueada. No cuenta ni de lejos con los apoyos que necesita para salir adelante porque el principal aunque insuficiente, el de Unidas Podemos, pende de la cuerda que tensan, de un lado, el partido de Pablo Iglesias y, del otro, el PSOE. Ninguna de las dos partes está dispuesta a ceder y eso es precisamente lo que se ha escenificado este martes en la reunión de una hora que han mantenido en la Moncloa sus respectivos líderes. Es más, ambos han subido ostensiblemente sus apuestas en las últimas horas.

Sánchez presiona con la posibilidad de presentarse sin los apoyos garantizados y que sea lo que Dios quiera. Si no le sale bien la jugada, la alternativa serán unas nuevas elecciones que a Podemos no le convienen en absoluto. Iglesias, por su parte, no sólo cuestiona su apoyo a la investidura sino que ahora amenaza abiertamente con el ‘no’ si no le dan lo que quiere: el Gobierno de coalición o, lo que es lo mismo, tener un sitio reservado en el Consejo de Ministros.

El único avance que se ha producido en esta reunión es la posibilidad de establecer una comisión de seguimiento del acuerdo programático que pudiesen alcanzar PSOE y Unidas Podemos en esta legislatura. Por lo demás, todo sigue en el mismo punto en el que estaba desde hace días. Iglesias quiere un Gobierno de coalición y Sánchez le ofrece uno de cooperación en tres niveles, programático, parlamentario e institucional. Este último significa acceder a cargos intermedios, los que se agrupan en lo que se conoce como ‘sottogoverno’, pero nunca a carteras ministeriales.

Además de la coalición, Iglesias exige al líder socialista que aclare si prefiere mirar a la izquierda o a la derecha. A Podemos le han puesto sobre aviso los llamamientos del PSOE al PP y Cs para que se abstengan y faciliten la investidura del presidente, cosa que inquieta y mucho a una formación que está empeñada en garantizar un importante giro social con su presencia en el próximo Ejecutivo. De hecho, es la cartera de Trabajo la más deseada por Iglesias, pero ese giro se vería seriamente comprometido si el PSOE llegara a algún tipo de trato con las dos formaciones de la derecha o con alguna de las dos.

A esas invitaciones a la derecha, que el lunes volvió a formular el secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, desde Ferraz, se ha sumado este marte la vicepresidenta, Carmen Calvo, quien ha insistido en que “el PP y Ciudadanos no se pueden convertir en un obstáculo para España”. A su juicio, ambos partidos “tienen todo el derecho del mundo a estar absolutamente derechizados, hacia allí los ha llevado Vox y no han sabido resistir (…), pero no deben obstaculizar el futuro de este país”. Pero, además, Calvo ha pedido a Unidas Podemos que se replantee la “fórmula” de la proporcionalidad con la que quiere entrar en el Ejecutivo a cambio de apoyar la investidura: “Esa no es la fórmula de la democracia, en democracia existen múltiples maneras de llegar a acuerdos, de buscar objetivos y de sacar el trabajo adelante”. Según ella, si se siguiese la “regla de tres” que, en su opinión, apela la formación morada al pedir ministerios, cualquier “solución proporcional” le daría sentido al modelo político “y no es así”.

Por ello, ha recordado a Iglesias que los socialistas tienen que hablar con otros grupos también “a lo largo de los próximos cuatro años” para sacar el trabajo legislativo, porque sólo con ellos no se alcanza la mayoría absoluta necesaria. “Esperamos que se pueda hablar y nos situemos en una posición razonable y respetuosa, para nosotras Unidas Podemos ha sido durante un año un apoyo muy principal para sacar el trabajo adelante”, ha zanjado Calvo

Así las cosas, todo indica que el punto de enrocamiento al que se ha llegado está degenerando en un pulso que no augura nada bueno de cara a un posible acercamiento. Mientras Podemos amenaza con el ‘no’, Moncloa presiona difundiendo el mensaje de que Sánchez se someterá al trámite sí o sí, es decir, tanto si tiene los apoyos bien atados como si no.  “La baldosa es julio y en esa baldosa se va a bailar”, explican de forma gráfica en el entorno del presidente, donde descartan la primera semana de julio, por su proximidad con el G20 de Japón y el posterior Consejo Europeo en Bruselas, que empezará el 30 de junio por la tarde y se alargará previsiblemente hasta el 1 de julio.

Mientras que en Moncloa sostienen que Sánchez es el primero al que no interesa que haya una repetición electoral, en Ferraz aseguran que ésta beneficiaría al PP y al PSOE, porque ambos “subirían en votos”, y que si el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, se empecina en sentarse en el Consejo de Ministros “habrá elecciones y él lo tendrá que explicar”. Los socialistas reconocen de forma metafórica que quieren “vivir en el mismo barrio” que Iglesias, pero “no compartir vivienda con él” y solo entienden su obstinación en clave de supervivencia interna.

Mientras se esfuerzan en quitar hierro al bloqueo que sufren las negociaciones con Iglesias, en el PSOE creen que la técnica ‘marianista” de Sánchez está dando resultados con Cs, partido al que ven en descomposición. En el entorno del presidente apuntan que la crisis que afecta a los de Albert Rivera refleja no solo el debate que se está produciendo en esa fuerza política, sino el estado mental de una parte de la sociedad, que cree que Rivera está en su derecho a decir “no es no” -como en su día le dijo Sánchez a Rajoy-, pero que no quiere vivir otra situación de bloqueo institucional ni unas nuevas elecciones.

Mientras que en Ferraz resuena el eco del “¡con Rivera, no!”, que un grupo de militantes gritó a Sánchez la noche de su victoria en las generales, hace dos meses, entre los socialistas hay voces que reconocen que preferirían “a un Toni Roldán en el Gobierno antes que a uno de Podemos al que haya que atar con correa”.

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