Toni Roldán deja Cs por el ‘alto coste’ del giro a la derecha de Rivera y Javier Nart abandona la dirección

El portavoz económico de Ciudadanos en el Congreso, Toni Roldán, ha dejado el partido y su escaño en la Cámara Baja. Roldán ha comparecido para hacer una declaración ante los medios en la que ha anunciado que abandona todas sus “responsabilidades orgánicas y la política activa” y en la que ha dirigido una durísima crítica a la estrategia de giro a la derecha emprendida por Albert Rivera para pactar con Vox y disputarles el liderazgo de ese espacio político al PP y a su presidente, Pablo Casado. “Este no es el contrato que yo firmé”, ha lamentado Roldán. Poco después se ha reunido la Ejecutiva del partido y ha dimitido el eurodiputado Javier Nart como miembro de ese órgano de dirección.

Nart ha dimitido tras una votación que se ha celebrado a petición suya y del número uno de la lista al Parlamento Europeo, Luis Garicano, para decidir si se reconsideraba el “no” a Pedro Sánchez en la investidura. El resultado ha sido de 24 votos a favor de mantener el veto, 4 en contra y 3 abstenciones. Nart seguirá manteniendo su acta como diputado en el Parlamento Europeo. Los cuatro votos en contra han sido de Garicano, Nart, Francisco Igea, el candidato de Cs en Castilla y León, y Fernando Maura, responsable de Relaciones Internacionales. Los cuatro pertenecen, junto a Toni Roldán, al sector que ha expresado su malestar por el acercamiento del partido a Vox y su asombro ante el hecho de que eso se produzca mientras se mantiene un férreo rechazo al PSOE de Pedro Sánchez, hacia quien Rivera parece sentir una especial animadversión.

Por lo que se refiere a Roldán, el ya exportavoz ha abierto su comparecencia ante los medios expresando su convencimiento de que “todas las decisiones que ha tomado (Rivera) las ha tomado desde la honestidad”. Pero, a partir de ahí, la crítica ha sido feroz ya que, entre otras cosas, ha denunciado que Cs está trabajando para conseguir lo que él quería combatir cuando se incorporó al partido, la bipolarización que, según ha dicho, es el fenómeno más dañino para el panorama político nacional: “No me voy porque yo haya cambiado, sino porque Ciudadanos ha cambiado”. Desde su punto de vista, con este cambio, se han “desvirtuando” los principios de “reformismo, regeneración y la batalla contra el nacionalismo” con los que nació la organización.

Para Roldán la política no va de “reconquistas ni de asaltar los cielos” sino de lograr pequeños acuerdos con quien piensa distinto. “No voy a participar más de la polarización política, porque vine a hacer lo contrario…nunca el progreso vino de los extremos, tampoco construyendo trincheras entre los que compartimos ideas básicas de progreso y libertad”, ha insistido. “¿Cómo vamos a combatir la estrategia de confrontación entre rojos y azules si nos convertimos en azules?, ¿Cómo vamos a construir un proyecto liberal si no confrontamos a la extrema derecha?” se ha preguntado, a lo que ha añadido reflexiones como que “los menús estrechos desde la izquierda y la derecha ya no sirven para enfrentarnos a los grandes retos” de la actualidad, que “los que creemos en la democracia liberal tenemos que entendernos” y que “la política no es un supermercado en el que se pueden cambiar los productos para aumentar la ventas”.

Roldán ha explicado el proceso que le ha llevado a tomar su decisión de esta manera: “De un tiempo a esta parte, la dirección (de Cs) ha tomado una decisión estratégica que es legítima pero que yo no puedo compartir. (…) He expresado mi desacuerdo todos los lunes (en las reuniones de la Ejecutiva) pero no he tenido éxito. Los costes de la estrategia elegida por Cs son, a mi juicio, demasiado altos”.

En este punto, ha lanzado una alerta sobre el delicado momento que vive España con un llamamiento implícito a facilitar la investidura de Pedro Sánchez, que Rivera se niega a apoyar y que en estos momentos corre el riesgo de no salir adelante si el líder socialista y el de Podemos no son capaces de salir de la vía muerta en la que ha entrado su negociación. Por una parte, Roldán ha recordado que “las nuevas metas en libertades individuales no las vamos a alcanzar de la manos de Vox y las reformas económicas que necesita España tampoco van a venir de la mano de Iglesias”. E inmediatamente después, visiblemente emocionado, ha afirmado que “son momentos difíciles que requieren de generosidad y altura de miras; cuántos países en Europa querrían una mayoría fuerte en el centro, sensata y europeísta”. Y ha rematado su argumentación asegurando que “España tiene una oportunidad histórica para un Gobierno estable, sería un grave error desperdiciarla”.

A nivel regional la marcha de Roldán y Nart también ha provocado la renuncia a su escaño del candidato de Ciudadanos en las elecciones autonómicas en Asturias, Juan Vázquez, horas después de haber tomado posesión en la sesión constitutiva de la Cámara asturiana. También, el exsecretario de Programas y Áreas Sectoriales de Ciudadanos en la región de Murcia Miguel López Bachero, que dejó ese cargo en septiembre por razones personales y familiares, ha pedido este lunes su baja del partido al conocer la dimisión de Roldán.

La dirección de Cs hace oídos sordos a las críticas y se ratifica en su línea

El acercamiento a la extrema derecha que la dirección se empeña en disfrazar asegurando que nunca se ha sentado a la misma mesa con la formación que lidera Santiago Abascal, ha provocado una evidente incomodidad en sectores del partido que apuestan por la centralidad como una de sus señas de identidad. Pero ni las críticas ni las dimisiones hacen mella en la cúpula naranja. Es lo que se desprende de la rueda de prensa ofrecida por la portavoz, Inés Arrimadas, al término de la Ejecutiva. Arrimadas ha hecho hincapié en que Cs no ha cambiado ni ha girado a la derecha. Es más, ha pedido explicaciones al que hasta ahora ha sido su portavoz económico por apoyar la decisión que la Ejecutiva adoptó por unanimidad en febrero de votar en contra de la investidura de Sánchez.

No ha habido, ha recalcado Arrimadas, un cambio en la estrategia política del partido: el único cambio que ha habido -ha defendido- es “el crecimiento exponencial” que ha tenido Cs en las generales, al pasar de 32 a 57 escaños y 4,2 millones de votos. Sobre las palabras de Roldán de que España tiene la “oportunidad histórica” de construir un gobierno estable, refiriéndose al PSOE de manera indirecta, Arrimadas ha contraatacado al afirmar que los socialistas siempre que tienen la opción pactan con los nacionalistas y los independentistas y ha citado el ejemplo de Navarra. “Al PSOE no le obligan a pactar con nacionalistas e independentistas, pero lo hace cada vez que puede”, ha zanjado y ha mencionado también que en muchos municipios catalanes donde podían sumar con Cs “han decidido irse voluntariamente con JxCat, con Torra y los supremacistas”.

Lo cierto es que desde las elecciones del 28-A e incluso del 26-M se han producido varios puntos de inflexión. Uno ha sido la ruptura con Manuel Valls por apoyar a Ada Colau para evitar que un independentista, Ernest Maragall, fuera elegido alcalde de Barcelona. Otro ha sido el episodio que se vivió la semana pasada en Bruselas, cuando Albert Rivera aseguró que el presidente francés, Emmanuel Macron, le había felicitado por los pactos que le han permitido llegar al poder en ayuntamientos y comunidades, pactos que incluyen no sólo al PP sino también a Vox. El Elíseo salió inmediatamente a desmentirle aumentando la sensación de bochorno que ya habían provocado unas declaraciones poco creíbles, enmarcadas en eso que Ángel Gabilondo define como “una relación oblicua con la verdad”.

El caso es que los críticos como Roldán, Garicano e Igea no entienden que se pacte con Vox mientras se impone un cordón sanitario al PSOE. De momento, la inclinación del partido naranja hacia la extrema derecha tampoco está dando los frutos perseguidos. Es lo que se ha evidenciado en Madrid, donde la negociación para el futuro gobierno de la Comunidad está paralizada precisamente por la exigencia de Vox de tener áreas de poder, es decir, consejerías que Cs se resiste a darle mientras se beneficia de sus votos para gobernar con los populares. En el Ayuntamiento, está por ver que la ultraderecha se conforme con juntas de distrito para mantener su apoyo al consistorio dirigido por José Luis Martínez Almeida y Begoña Villacís. Antes de que se produjera la votación de la Ejecutiva, Roldán ha recibido varias muestras de apoyo: un mensaje en Twitter de Garicano y una imagen muy expresiva de Igea.

Roldán ha sido uno de los impulsores del programa de economía y empleo del partido y ha defendido entre otras medidas el contrato único, para evitar la dualidad entre los contratos fijos y temporales. También tuvo un papel muy relevante en la comisión de investigación de la crisis financiera, ya que fue muy crítico contra la gestión de los políticos que estaban al frente de las cajas de ahorro que tuvieron que ser rescatadas. Estuvo en las negociaciones de los acuerdos que el partido alcanzó primero con el PSOE y luego con el PP para la investidura de Pedro Sánchez y Mariano Rajoy, respectivamente, en 2016.

La suya no es una baja cualquiera para Ciudadanos, ya que Roldán formaba parte de la Ejecutiva del partido -y también de su núcleo Permanente- desde principios de 2017, cuando Rivera presentó a su nuevo equipo antes de la Asamblea General de febrero de ese año y le ascendió a secretario de Programas. Para entonces ya ocupaba un escaño en el Congreso, donde entró como diputado por Barcelona tras las elecciones de diciembre de 2015 y donde era portavoz en la Comisión de Economía. En las últimas generales, fue el ‘número dos’ de la candidatura que encabezó Inés Arrimadas al Congreso.