Nadie quiere acordar con Sanchez la investidura, Casado y Rivera pactarían con Vara, Page o Borrell

Sánchez maltrata a Iglesias negándole su entrada en el Gobierno a pesar de que Podemos fue quien le llevó al poder

La culpa de que Pedro Sánchez no encuentre aliados importantes para su investidura es solo suya por haber pisoteado de forma reiterada la raya constitucional, como lo acabamos de ver en Navarra. Y por mucho que se empeñe en exigir a Pablo Casado y Albert Rivera que se sometan a sus peticiones poniendo como argumento a España y la estabilidad política nadie le hará caso porque él no es España y todo se reduce a su ambición personal. 

Además este soberbio y ambicioso personaje con el único que puede pactar es con Pablo Iglesias al que le niega su derecho a entrar en el Gobierno una vez que con sus 42 diputados aporta casi el 30 % de la mayoría. Lo que es un acto de desprecio y maltrato contra la persona de Iglesias y Podemos, que lo llevaron al poder.

Como ocurrió el 1 de junio de 2018 durante la moción de censura a la que Podemos aportó, a cambio de nada, el 40 % de los escaños y en la que Pablo Iglesias desempeñó un papel fundamental para recabar los votos de ERC, PDeCat y Bildu. 

Pero Sánchez ahora desprecia y trata a patadas a Iglesias al que amenaza con la repetición electoral y le ofrece las migajas de ‘cargos administrativos’ fuera del Consejo de Ministros. Y a la espera estamos de la respuesta final de un Iglesias, muy debilitado en Podemos, que teme otra cita electoral y que debería escoger entre el riesgo de su fracaso definitivo de rodillas o en píe.

Sánchez no deja de presionar a sus adversarios de izquierda y derecha y dice que no hay alternativa posible a su investidura. Pero sí que la hay. Y en un primer lugar esa repetición de las elecciones generales con las que suele amenazar pero que él también teme, por si se forma una coalición electoral entre PP y Cs. 

Pero también existe otra alternativa más sencilla: que Pedro Sánchez dé un paso atrás y el PSOE  proponga a otro candidato para la investidura como podrían ser Borrell, Page o Vara. Tres dirigentes socialistas comprometidos con la Constitución y con los que tanto PP como Cs podrían apoyar en la investidura e incluso en un gobierno de coalición. 

Naturalmente el ambicioso Sanchez no daría un paso atrás, por España, y antes de sacrificarse iría a la repetición electoral convencido de que en esa cita puede añadir a su panoplia de víctimas políticas (donde están Susana Díaz y Mariano Rajoy) las cabezas de Pablo Iglesias y Albert Rivera. 

Pero mientras tanto protesta y se indigna con sus adversarios a los que les exigen que ofrezcan una solución. Pues ahí la tiene y es bien sencilla: que se retire Sanchez y se vaya a la Comisión Europea ahora que tanto le gusta la política europea; y que el PSOE presente a la investidura a Josep Borrell, Guillermo Fernández Vara o a Emiliano García Page. Tres destacados y muy valorados políticos socialistas de reconocido compromiso con el marco constitucional, el Estado de Derecho y la Democracia. 

Compromisos todos ellos de los que adolece Sanchez y de ahí su soledad. Y puede decir Sanchez que él no se retira porque ganó las elecciones, lo que es verdad, pero si no gana la investidura su victoria del 28-A no vale absolutamente nada. 

Y puede que si repite la selecciones el resultado, aunque se muevan algunos escaños, sería muy parecido al actual. Y entonces Pedro Sanchez volvería a fracasar en la investidura dejando en ese caso absolutamente claro que el problema político para la gobernabilidad de España es él.  

RELACIONADO