Sánchez solo dará a Podemos cargos intermedios y emplaza a Iglesias a responder

Nunca hasta ahora el Gobierno y el PSOE habían hablado tan claro sobre lo que Pedro Sánchez está dispuesto a ofrecer a su socio ‘preferente’, Pablo Iglesias, para que apoye su investidura y en esa oferta no figuran en ningún caso los asientos en el Consejo de Ministros. Mientras Podemos insiste en que quiere Ministerios y su líder acaricia la idea de la vicepresidencia que siempre deseó y que salvaría su liderazgo y el futuro de su formación en un momento en el que ambos están en caída libre, la vicepresidenta en funciones, Carmen Calvo, no ha podido ser más precisa.

La vicepresidenta y portavoz del Gobierno en funciones, Carmen Calvo, ha asegurado este miércoles que el presidente Pedro Sánchez ha ofrecido a Unidas Podemos “algunos puestos de responsabilidad importante, que desde luego no son en el Consejo de Ministros”, y ahora corresponde a esa formación decir “si les conviene o no a sus objetivos”. “La oferta que ha hecho el presidente no está ubicada en el Consejo de Ministros” sino en puestos con responsabilidades “políticas y administrativas importantes en una Administración General del Estado importante para hacer una labor de carácter político importante”, ha dicho.

En declaraciones en la presentación de la nueva web del Boletín Oficial del Estado, Calvo ha respondido así al ser preguntada por la negociación de un “gobierno de cooperación” entre Sánchez y el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias. Esa terminología que ambos estrenaron tras reunirse el martes 11 en el Congreso, ha dado pie a todo tipo de interpretaciones, incluida la de coalición, que es la que el partido morado se resiste a desactivar, consciente de que muchas veces las palabras son las que acaban dando forma a un producto y no al revés. Pero, en este caso, parece que ‘cooperación’ significa exactamente lo que parece, una colaboración que no necesariamente requiere integración.

Ahora, ha dicho Calvo, Unidas Podemos debe contestar “si le conviene o no a sus objetivos que sigamos trabajando en políticas sociales progresistas”, como lo han hecho en los meses de la pasada legislatura, pero desde fuera de la mesa del Consejo. Calvo ha subrayado que en los últimos meses, con al apoyo de Podemos, ha sido posible “sacar adelante una legislación importante para cambiar algunas de las tragedias, desigualdades y problemas que había acumulado la crisis”. Por ello, el equipo de Sánchez considera que Unidas Podemos “pueden ser socios preferentes, como lo han sido en estos 12 meses” y seguir apoyando “los objetivos políticos y de política social en los que un gobierno como el nuestro tiene que seguir avanzando”.

Según la vicepresidenta, “el presidente ha hecho la oferta de algunos puestos de responsabilidad, que desde luego no son en el Consejo de Ministros”. “Estamos esperando que Unidas Podemos pueda dar una respuesta a la oferta que ya le ha sido formulada por el presidente”, ha añadido y ha detallado un aspecto de la oferta que sí es totalmente novedoso. La propuesta, ha explicado, se ha lanzado a “la organización” morada, no a su secretario general en particular. “El presidente es libre de incorporar en su Gobierno a las personas que determine, sobre las que deposite la confianza y el encargo, y ha sido así en 40 años. La oferta ha sido a la organización. Si llega a buen puerto, las personas y los lugares se acordarán y el presidente no es a quien le tocará determinar las personas que puedan estar en nombre de Unidas Podemos”.

En Podemos, mientras tanto, no se han enterado o se resisten al acuse de recibo para poder seguir en sus trece, exigiendo esa coalición a la que dicen tener derecho si se pretende contar con sus votos. Según su portavoz en el Congreso, Irene Montero, no hay una propuesta de acuerdo por parte del partido socialista sobre la mesa. Montero confía en que ni el PSOE ni Pedro Sánchez “decepcionarán y traicionarán el espíritu del acuerdo que lleve a un gobierno estable y progresista”. “Somos optimistas. A pesar del ruido y las filtraciones, que sabíamos que se iban a producir, finalmente Pedro Sánchez no va a traicionar ese espíritu y habrá gobierno conjunto de Unidas Podemos y PSOE”, ha verbalizado, para acto seguido recordar que ya no es tiempo de vetos sino de negociar, transigir y llegar a acuerdos.

Ni coalición ni Gobierno de cooperación. Ahora, ‘Gobierno conjunto’

Lo cierto es que la postura del Gobierno de Sánchez no es nueva ni se la puede tachar de improvisada. Hace poco más de un mes, en mayo, cuando solo habían pasado dos semanas de las elecciones generales del 28-A, el secretario de Organización socialista y ministro de Fomento, José Luis Ábalos, definió los posibles acuerdos a los que se podía llegar con Podemos como “fórmulas de colaboración” y la propia Montero se refería a “un plan de Gobierno completo” que implicara las estructuras de cada ministerio (desde los secretarios de Estado hasta todo el resto del organigrama que depende de los nombramientos del Ejecutivo), esos ‘segundos escalones’ que el PSOE estaría dispuesto a entregar.

Ahora, la portavoz habla de negociar un ‘gobierno conjunto’, sin referirse en ningún momento a ‘gobierno de cooperación’ o ‘de coalición’. E insiste en reproducir a nivel estatal el modelo de la Comunidad Valenciana, donde Podemos tiene dos consejerías y una vicepresidencia, pero donde sus votos y los de Compromís sí sirven para que el socialista Ximo Puig tenga mayoría absoluta, a diferencia de lo que ocurre en el Congreso, donde les faltan nada menos que once escaños para alcanzar ese umbral.

Son esos once escaños más los 42 de Podemos, 53 en total, los que provocan los mayores desvelos del líder socialista. Aunque no son los únicos a los que les ha echado el ojo. Ante la dificultad de tejer alianzas con fuerzas tan dispares como las que actualmente se sientan en el Parlamento nacional, va cobrando  cuerpo la hipótesis de una investidura fallida en julio y una segunda intentona en septiembre en la que Sánchez volvería a ser el candidato -ningún otro líder tiene los votos o la expectativa de lograr los apoyos para intentarlo- con el discurso de hombre de Estado acosado por los cálculos partidistas del resto del arco parlamentario y apelando a la responsabilidad incluso del PP y de Cs. En cuanto a Podemos, el PSOE alberga pocas dudas de que, tras un primer fracaso, Iglesias no se arriesgaría a ir a unas nuevas elecciones en las que aparecería como el principal culpable de que no hubiera un Gobierno de izquierdas.

Si hace una semana José Luis Ábalos amagaba desde Ferraz con una repetición electoral, en el caso de que no se permita llegar a Sánchez al poder, el pasado lunes confirmó que el candidato socialista está dispuesto a someterse a una investidura aunque no tenga los votos necesarios para superarla. La otra opción, la de la repetición electoral, es justo la que nadie desea salvo, tal vez, el único partido que tiene posibilidades de mejorar sus pésimos resultados del 28-A, el PP, seguido del que puede capitalizar el desplome definitivo de Podemos, el PSOE.

Pero mientras se llega a uno u otro desenlace y como ha dicho Carmen Calvo, “es obvio que habrá que tomar contacto con todos los que tendrán que pronunciarse” para lograr la investidura de Sánchez como presidente del Gobierno. “Habrá que ir haciendo ese trabajo con otros grupos (además de con Podemos) para que todos se sientan concernidos con la responsabilidad que nos han entregado los ciudadanos a todos”, ha avanzado.

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