Dos días después del 15-J, Cs rompe con Valls por apoyar a Colau y Vox congela su pacto con el PP

Apenas 48 horas después de la constitución de los ayuntamientos surgidos del 26-M, algunas de las operaciones que la hicieron posible se desmoronan. Las piezas del pacto de las tres derechas en Madrid no acaban de encajar, más que nada porque una de las partes, Cs, sigue sin sentarse con otra, Vox, y por lo que se ve la tercera, el PP, no ha interpretado o no ha transmitido bien los términos de su acuerdo con la ultraderecha. La formación de Albert Rivera, mientras tanto, ha tomado una decisión tan controvertida como todas las que adopta últimamente: ha roto su relación con el exprimer ministro francés, Manuel Valls, por apoyar a Ada Colau para que sea alcaldesa de Barcelona.

Vall concurrió a las elecciones del 26-M con una plataforma impulsada por la formación naranja y consiguió que fueran elegidos 6 concejales, él mismo y otros dos independientes y tres con carné de Cs. En la votación del pasado sábado, durante la constitución del Ayuntamiento de Barcelona, los tres independientes con Valls a la cabeza votaron a favor de la candidata de los comunes desobedeciendo la decisión de la dirección de Cs, que rechazaba la posibilidad de que Colau fuera alcaldesa tachándola de “populista”. Para el exprimer ministro francés, sin embargo, su opción era el ‘mal menor’ ante la otra alternativa: que el candidato de ERC, Ernest Maragall, se alzara con el bastón mando y convirtiera a Barcelona en la capital del independentismo. Por eso, Valls ofreció sus votos sin exigir nada a cambio.

La portavoz de Cs, Inés Arrimadas, ha informado de que Cs tendrá grupo propio en el Ayuntamiento de la ciudad condal con los tres concejales que sí pertenecen a la formación. No hace ni 24 horas que la propia Arrimadas rechazó, en una entrevista en La Sexta, la posibilidad de la ruptura con Valls asegurando que mantenía con él una buena relación. No obstante, también expresó su desacuerdo con el apoyo a Colau, sobre todo por haberlo dado sin pedir nada a cambio. La portavoz de Cs dijo que el “apoyo gratis” que el político francés ha brindado a Colau es una “mala idea”, pero añadió que no tenía por qué significar una separación. “Tenemos mucho más en común para las medidas que se tienen que tomar en Barcelona. Nos quedan cuatro años de trabajo”, aseguró.

El anuncio de Arrimadas ha provocado que Valls se quedara sin representante en la reunión previa a la junta de portavoces que se estaba celebrando mientras se hacía pública la ruptura. Y es que de su grupo, BCN Canvi-Cs, sólo han acudido a la reunión miembros del partido -Paco Sierra y Mariluz Guilarte-, y ninguno de los concejales independientes de la plataforma que son, junto a Valls, Celestino Corbacho y Eva Parera.

Al final, la relación de Ciudadanos con Valls ha durado poco más de un año, un periodo marcado por el distanciamiento del ex primer ministro francés que nunca ha aceptado el posicionamiento del partido sobre Vox. Valls no se ha cansado de insistir en su oposición a cualquier pacto que sirviera para blanquear a la ultraderecha, en consonancia con la postura que predomina en la mayoría de los países europeos. Tanto es así que Albert Rivera no ha hecho campaña en favor de Valls en ningún momento. Tampoco compartieron ambos ningún acto durante las generales.

Ciudadanos, ha señalado Arrimadas, nunca ha negado las “discrepancias” con Valls, pero lo de ahora ha sido “una discrepancia muy importante en una cuestión muy importante”. A la dirigente naranja le ha impactado de forma muy especial que Colau haya vuelto a poner en la fachada del Ayuntamiento el lazo amarillo, uno de sus caballos de batalla mientras fue la líder de su partido en Cataluña. Arrimadas, por otra parte, ha sido objeto de un aluvión de críticas en Twitter por algunas de las afirmaciones que hizo en La Sexta sobre el coqueteo de Cs con Vox, un partido con el que dice que no pacta pero cuyos votos acepta para gobernar ayuntamientos como el de Madrid. “Dijimos que no nos sentaríamos a negociar con Vox, pero a hablar sí”, afirmó la política en ‘El Objetivo’ e inmediatamente la red se llenó de comentarios como “no se han sentado a negociar. Han negociado de pie…”

El ‘asquito’ de Cs y el pacto PP-Vox que nadie enseña

El caso es que la ambigüedad de la formación de Rivera y su “asquito” hacia Vox, como lo definió la candidata de esta fuerza política a la Comunidad de Madrid, Rocío Monasterio, han provocado diferentes interpretaciones sobre los compromisos adquiridos para hacer alcalde de la capital a José Luis Martínez Almeida. Desde que el sábado se constituyó el Ayuntamiento, se ha hablado mucho sobre qué cuotas de poder tendría Vox. PP y Cs habían dejado caer que al partido de ultraderecha le darían juntas de distrito, pero en ningún caso concejalías de Gobierno. Pues bien, dos días después Vox ha salido al paso para afirmar justo lo que sus socios estaban negando.

Monasterio ha cancelado las reuniones que tenía programadas para este mismo lunes con el PP para hablar de programa y de negociación de investidura en el Gobierno regional madrileño. “Hasta que no se aclare qué es lo que está pasando en el Ayuntamiento de Madrid no tiene sentido seguir avanzando en la Comunidad”, ha declarado a los periodistas en los pasillos de la Asamblea. “Hay un contrato entre el PP y Vox que contempla una coalición y que incluye concejalías de Gobierno para Vox y además una parte proporcional del Presupuesto, y eso es lo que se firmó el viernes por la noche”, ha explicado. Según sus palabras, lo único que está haciendo Vox es exigir que se cumpla la parte del contrato firmado por el PP. “¿Qué sentido tiene avanzar con unas negociaciones para firmar un acuerdo si luego esos acuerdos no se cumplen? Estaríamos perdiendo el tiempo ambas partes”, ha apuntado.

Lo que nadie se explica, en medio de este cruce de dimes y diretes, es por qué ninguno de los firmantes enseña de una vez el documento para acabar con las especulaciones. Según Monasterio, Vox se comprometió a no filtrarlo y va a cumplir este compromiso. Lo único que el partido de Abascal deja al criterio de sus aliados es qué áreas le atribuyen: “El alcalde (José Luis Martínez-Almeida) tiene que decidir qué concejalías pueden ser. Nosotros tampoco pretendemos andar exigiendo y detallando todo”. Monasterio ha precisado que Vox lleva semanas intentando sentarse con Ciudadanos, cosa que evita la formación naranja. La dirigente de la ultraderecha ha hecho especial hincapié en la fiabilidad de sus potenciales socios una cualidad que, hoy por hoy, no parece reconocer a los firmantes de los pactos de Madrid. “Nosotros, cuando firmamos un acuerdo nos comprometemos a cumplir con nuestra parte y ser leales. Lo único que estamos pidiendo a los demás socios es que también lo sean y cumplan su parte del acuerdo”, ha asegurado.

El que ha sido incapaz de aclarar algo de este lío es el nuevo alcalde, quien tras presidir su primera Junta de Gobierno ha comparecido en rueda de prensa y se ha escudado en que lo firmado por su partido y Vox “es un acuerdo a nivel nacional” por lo que él, ha dicho, se somete “a  las directrices que se den a nivel nacional. Poco más puedo añadir”. Almeida ha asegurado que ha mantenido conversaciones con Ortega Smith durante este fin de semana, y que se verán en los próximos días para negociar y concretar su acuerdo. “Hay 20 días de proceso de negociación y nosotros cumpliremos el acuerdo con Vox”, ha insistido. “Cumpliremos los acuerdos que se hayan adoptado, que de eso, no haya ninguna duda”, ha asegurado.

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