Tras los pactos municipales

Rivera sufre duras críticas y rebelión en Cs y Casado cree que él y el PP ya están a salvo

En los pactos de los principales ayuntamientos de España no aparecen claros vencedores y ni importantes vencidos. La consecución de la alcaldía de Madrid por José Luis Martínez Almeida, que incluye la notoria derrota y salida de Manuela Carmena, se ha convertido sin embargo en el estandarte con el que Pablo Casado espera haber consolidado su liderazgo en el PP y haber reiniciado la recuperación del partido en toda España tras su desastre en las elecciones generales del 28-A.

Sin embargo el que se ha llevado la peor parte, a pesar de la conquista de Granada y poco más, ha sido Albert Rivera por el cúmulo de críticas que él y Cs se han llevado en los medios de comunicación y en la política por los trucos ridículos en los pactos ocultos con Vox (en la Asamblea de Madrid y otros lugares).

Y por las críticas a esos pactos por parte del PSOE, Macron y Valls; o por no haber negociado sin complejos con Vox por parte de la derecha mediática ultra conservadora; o por haber intentado sin éxito conquistar la alcaldía de Madrid para Villacís. O por no apoyar la investidura de Colau en Barcelona en detrimento del separatista Maragall (críticas de Vals y Espada). Y por no abrirse a un pacto de investidura con Pedro Sánchez (Carreras y Garicano).

Una avalancha de críticas y de ‘fuego amigo’ (interno de Cs) contra Rivera al que aún le espera la prueba de fuego de la Comunidad de Madrid y la última negociación -ahora en secreto- en pos de una coalición PSOE-Cs para la investidura de Pedro Sánchez y la estabilidad política española, al margen de Podemos y de ERC, en el Gobierno de España.

Lugar donde Albert Rivera podría asumir la vicepresidencia, en línea con el ‘pacto del abrazo’ que firmó con Sánchez en la investidura fallida de marzo de 2016.

Si Rivera no logra la presidencia de la Comunidad de Madrid (donde el PP se va a plantar y va a ser decisivo Vox) y no entra con fuerza en el Gobierno de Sánchez, y el PP de Casado (que ahora nombrará a Cayetana portavoz belicosa en el Congreso de los Diputados) recupera iniciativa y posiciones, el pretendido liderazgo en la oposición de Rivera quedará muy deslucido.

Aunque Casado tampoco está para tirar cohetes porque ha perdido siete de muchas de las capitales de provincia que tenían, aunque recuperó Madrid y Zaragoza y salvó Málaga. A Casado ahora le espera la batalla crucial de la Comunidad de Madrid, la que pretende Cs y cuya llave está en el bolsillo de Abascal.

Pero que se cuide Casado de Cs porque Rivera podría articular un doble pacto con PSOE en la Comunidad de Madrid y la investidura de Sánchez. Algo posible pero difícil de imaginar. Porque si el PP pierde el poder de la Puerta del Sol y a ello les sumamos los pésimos resultados de los comicios generales del 28-A, veremos qué Casado está muy lejos de la consolidación de su liderazgo y la recuperación política y nacional del PP que pregona.

Vox no ha tocado poder en los pactos municipales y Podemos solo salvó Cádiz con el Kichi el enemigo de Iglesias. El líder de Podemos sí que fue decisivo en la derrota de Carmena pero si no llega a ministro de Sanchez iniciará un declive político difícil de remontar.

El PSOE por su parte ha mejorado su posición municipal y Sanchez está a la espera de lo que pase en la Comunidad de Madrid, sobre todo con vistas a su investidura donde no descarta nada: el pacto con Iglesias y ERC; el pacto con Cs; y la repetición electoral.

Pero ahora quedan por delante y en el primer lugar las negociaciones para los pactos decisivos en las Comunidades de Madrid, Navarra y Canarias. Y luego ya veremos qué ocurre con la investidura de Sanchez y el Gobierno nacional.

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