La UE cierra un acuerdo para el presupuesto de la eurozona

El pacto fija que los países puedan usar las cuentas para hacer inversiones, pero deja abierta la cuestión de cómo se financiarán

Los ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea (UE) alcanzaron este viernes de madrugada un acuerdo sobre las bases del primer presupuesto para la eurozona, un instrumento destinado a engrosar el arsenal de medidas para prevenir y afrontar futuras crisis.

“El Eurogrupo terminó a las 4.30 de la mañana con un acuerdo”, ha anunciado en la red social Twitter el portavoz del presidente de este foro, Mário Centeno.

El pacto llegó tras una reunión maratoniana, que comenzó a las 13.00 horas (11.00 GMT) del jueves y se prolongó durante más de quince horas, pese a que los titulares económicos de la eurozona -el Eurogrupo- y los del resto de la UE llevan desde diciembre trabajando en las líneas maestras de este presupuesto.

El acuerdo incluye además del presupuesto, la medida más novedosa, cambios en el tratado del Mecanismo Europeo de Estabilidad -el fondo de rescate de la eurozona- para darle un papel más relevante, así como un acuerdo final para que este proporcione el cortafuegos para el fondo encargado de financiar las resoluciones bancarias en la eurozona, según indicaron fuentes europeas.

En diciembre los líderes de la UE habían dado luz verde a sus ministros para trabajar en estas medidas, dentro de la reforma de la eurozona destinada a mejorar la preparación de los países del euro, si se repite una crisis económica o financiera como la que durante la última década obligó a rescatar a varios miembros.

El acuerdo sobre el presupuesto fija solo los elementos clave del mismo, en particular, el uso que podrán dar los países a los futuros fondos, pero deja abierta la cuestión de cómo se financiará y cuál será el volumen disponible, según las fuentes consultadas.

Los Estados de la eurozona podrán recurrir a su ayuda para financiar reformas estructurales o inversiones y deberán costear parte de los proyectos en cuestión, en una proporción que podría variar.

El objetivo en general es mejorar la competitividad y reducir las divergencias económicas entre los países del euro.

Los ministros no han logrado ponerse de acuerdo, sin embargo, sobre el modo de financiar este instrumento, que debería nutrirse al menos en parte de fondos del presupuesto plurianual de toda la Unión Europea, según lo acordado en diciembre pasado.

Países como Francia y Alemania habían puesto sobre la mesa durante la negociación la posibilidad de que esta dotación se complementase con aportaciones adicionales de los Estados de la eurozona.

La idea no había generado simpatías entre los socios, entre otros factores, porque requeriría que el presupueste fuese dirigido a través de un acuerdo intergubernamental solo entre los diecinueve socios del euro, que quedaría fuera de los tratados comunitarios.

Como se preveía tampoco se ha plasmado la cuantía que tendrá el presupuesto, que deberá ser fijada en las negociaciones sobre el marco financiero plurianual de la UE para 2021-2027.

En los trabajos preparatorios se ha barajado una cifra inicial de 17.000 millones de euros procedentes del presupuesto comunitario, a los que se podrían añadir después ingresos de otras fuentes, pero el volumen concreto se decidirá en los próximos meses.