Ábalos no descarta ‘nada’: ni la entrada de Podemos en el Gobierno ni el apoyo de los independentistas

El secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, ha asegurado este miércoles que no descarta que miembros de Podemos formen parte del gobierno de cooperación en cuyo diseño trabaja ahora el PSOE porque, ha dicho, "uno tiene que contar con aquellos que quieren colaborar" en la gobernabilidad. No es lo único que el dirigente socialista no da por descartado. Su respuesta ha sido parecida cuando le han preguntado sobre el eventual apoyo de los independentistas a la investidura de Pedro Sánchez. El secretario de Organización ha comparecido en rueda de prensa después de reunirse con representantes del PNV, Compromís, Navarra Suma, Coalición Canaria y PRC, formaciones minoritarias pero que pueden ser esenciales para investir al líder socialista.

Lo que sí parece que descarta el PSOE es que la investidura pueda salir adelante con la abstención del PP o Cs. Pero eso no lo ha contado Ábalos, sino el diputado de Compromís, Joan Baldoví. Baldoví ha señalado también que ha salido de su entrevista con el secretario de Organización socialista con la sensación de que “antes del verano quedará todo claro” y de que Sánchez será investido en un primer debate de investidura o en otro posterior que se convocaría con celeridad. Es decir, según su pronóstico, si Sánchez fracasa en el primer intento, el Rey convocaría una segunda ronda con los grupos políticos y de forma inmediata se celebraría una segunda sesión de investidura ya fructífera. Su teoría es que antes de agosto habrá nuevo Gobierno.

También Ábalos se ha mostrado confiado y ha señalado que el propósito de Sánchez es salir investido en primera vuelta por mayoría absoluta y, si no lo consigue, en la segunda obteniendo más ‘síes’ que ‘noes’. ¿Incluyendo a los independentistas?, le han preguntado. “Incluidos los 350 diputados que nos merecen la misma consideración y cuentan exactamente lo mismo”, ha dicho. Ábalos también ha resaltado que hoy por hoy existe “más voluntad de construir, numéricamente, que de obstruir, y eso sí que es al menos una nota esperanzadora”.

Ahora bien, de las formaciones a las que ha sondeado este miércoles el dirigente socialista hay una, Unión del Pueblo Navarro (UPN), que ha dejado claro que si la socialista navarra María Chivite acaba gobernando la Comunidad Foral con la abstención de Bildu, votará en contra de la investidura de Pedro Sánchez. Así se lo ha transmitido al número tres del PSOE el único diputado que el partido navarro tiene en el Congreso, Carlos García Adanero, quien ha insistido en que su partido trabaja por que ni el Gobierno de España ni el de Navarra dependan de independentistas, tal y como le comunicó al Rey la semana pasado su jefe de filas, Javier Esparza. Según García Adanero, tratar de tumbar la investidura de Sánchez si Bildu deja que Chivite sea presidenta es “combatir el independentismo”.

Lo cierto es que si UPN se desmarca del apoyo a Sánchez con el pretexto de Bildu y Coalición Canaria hace lo mismo con la excusa que no apoyar un Gobierno en el que esté Podemos o que haya pactado su programa con el partido morado -una de sus dos diputadas, Ana Oramas, mencionó las dos hipótesis con efecto excluyente nada más ver al Rey- no habrá más remedio que contar con los independentistas de ERC. Los números son tozudos y la suma no sale a menos que sea así. Bildu, que tiene 4 diputados, ha quedado fuera de la ronda de contactos para la investidura y ha mostrado su malestar por ello. Junts per Cat, que tiene 7 representantes, depende de lo que se le antoje a Carles Puigdemont, notorio partidario del ‘cuanto peor mejor’ o, lo que es lo mismo, de que sería preferible un Gobierno de la derecha, proclive a un nuevo 155, al que se pudiera imputar una ‘feroz’ represión de Cataluña. No se puede contar, por tanto, ni con unos ni con otros.

Si los republicanos, que tienen 15 escaños, optaran también por el ‘no’, todos ellos sumarían sus votos negativos a los 66 del PP, los 57 de Cs y los 24 de Vox. El resultado sería de 177 noes, uno más de los 176 que marcan la mayoría absoluta. En cambio, si Esquerra se abstiene solo llegarían a 162, por debajo de los 171 que tendrían el PSOE (123), Unidas Podemos (42) y el PNV (6), siempre claro está que los nacionalistas vascos decidan apoyar a Sánchez. Si no es así y también opta por la abstención, los socialistas tendrían 165 votos a su favor, lo que les daría la mayoría simple en la segunda votación.

De momento, el PNV no ha desvelado sus planes. Tras su encuentro con Ábalos, Aitor Esteban ha avisado de que Sánchez aún no puede contar con sus seis diputados. La intención del PNV es proseguir las conversaciones “sin prisas y con mayor profundidad”, con la estabilidad institucional como objetivo final. Y para ello, ha explicado el partido en un comunicado, es necesario afrontar algunos retos “ineludibles” como la reforma del sistema de pensiones y del mercado de trabajo o la política territorial. “Existen en el Estado español problemas serios del ámbito económico, laboral, social o territorial a los que hay que hincar el diente con valentía y determinación. Y convendría hacerlo cuanto antes”, ha dicho el diputado del PNV.

En cuanto a Podemos, este partido y el propio PSOE siguen enredados en el nuevo concepto acuñado durante el encuentro que mantuvieron el martes Pedro Sánchez y Pablo Iglesias: Gobierno de cooperación. Los socialistas se resisten a considerarlo equivalente al Gobierno de coalición que exigen los podemitas. Estos últimos, sin embargo, dan por descontada su presencia en el próximo Ejecutivo. La que lo tiene claro es la canaria Oramas: “No vamos a apoyar un Gobierno de coalición con Podemos, ni un Gobierno de cooperación internacional con Podemos, ni un Gobierno de cooperación al desarrollo con Podemos…” Y Ábalos no se alinea ni con unos ni con otros. “No descarto nada porque después de la primera ronda sí que tenemos claras algunas cuestiones. Hay quienes han mostrado su voluntad de colaborar en la gobernabilidad de España y quienes han dicho que no”, ha asegurado.

En definitiva, el número tres socialista, que es uno de los dirigentes más cercanos a Sánchez, se ha mostrado convencido de que la investidura se va a conseguir, si no en primera votación, sí en la segunda. Ha evitado, sin embargo, garantizar que habrá gobierno antes de agosto, como ha hecho Baldoví. “Los plazos no son ni esos ni otros porque no están definidos, pero queremos que haya un gobierno lo antes posible”, ha afirmado, tras subrayar que la voluntad de Sánchez es que España esté “el menor tiempo posible en esta situación” de interinidad. Y ha insistido en la idea ya expuesta por el presidente de que solo hay dos opciones: que gobierne el PSOE o que gobierne el PSOE.

La tercera, unas nuevas elecciones, es la que no desea nadie. “Podemos alargar el proceso, poner palos en las ruedas, pero no hay otra alternativa”, ha recordado y ha salido al paso de las interpretaciones sobre el Gobierno de cooperación señalando que “como no es un modelo cerrado, cada uno tendrá el suyo”. Eso sí, ha dejado claro que el Gobierno nacional no podrá seguir el modelo valenciano. Después de todo, la suma del PSPV, Compromís y Podem en Valencia arroja una mayoría absoluta a la que ni siquiera se acercan el PSOE y Podemos en el Congreso de los Diputados.