La Justicia de Botsuana despenaliza las relaciones entre homosexuales

Se trata de un gran paso adelante para la lucha por los derechos de la comunidad LGTBI en África, donde esas relaciones aún se tipifican como delito en más de 30 países

La Corte Superior de Gaborone ha considerado este martes inconstitucionales dos artículos del código penal de Botsuana que criminalizan las actividades homosexuales consentidas entre adultos, despenalizando así las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo en ese país del sur de África.

“En nuestra opinión, las secciones 164 y 165 menoscaban el derecho del demandante a la dignidad, la privacidad y la libertad y, en último término, son discriminatorias en la práctica”, declaró uno de los tres magistrados instructores del caso, Michael Leburu.

Se trata, en concreto, de la invalidación de las secciones 164 y 165 del código penal de Botsuana, aprobado en 1964, que criminaliza el “conocimiento carnal contra natura” y “los actos indecentes entre personas”, respectivamente.

Ante un público expectante en la sala del tribunal, los jueces dieron la razón a varios litigantes, entre ellos, Letsweletse Motshidimang, un ciudadano gay de Botsuana que cuenta también con el apoyo de organizaciones locales e internacionales como el Centro de Litigación de África del Sur (SALC, siglas en inglés).

Los demandantes habían pedido revisar la constitucionalidad de las leyes que criminalizan los actos sexuales entre personas del mismo sexo, actualmente castigadas con penas de hasta siete años de cárcel.

Los magistrados también rechazaron el argumento principal del Gobierno, para quien la sociedad botsuanesa no estaba aún preparada para este cambio legal. “La opinión pública en casos como estos es relevante, pero no decisiva. Se trata de derechos fundamentales más que del punto de vista del público“, consideró Leburu.

El magistrado subrayó que “una nación democrática es aquella que practica la tolerancia, la diversidad y una mentalidad abierta”, e incidió en que “la inclusión social es capital para acabar con la pobreza y lograr una prosperidad compartida”. “El Estado -concluyó- no puede actuar como un policía en las camas de la gente”, y la criminalización del sexo homosexual “no forma parte del interés común”.

Botsuana se suma así el grupo de 21 naciones en el continente africano, como Ruanda, Costa de Marfil o Seychelles, que no criminalizan las relaciones entre personas del mismo sexo, ya sea porque han sido despenalizadas o a causa de un vacío legal.

Desde toda África y el mundo entero, activistas y organizaciones de derechos humanos celebraron la decisión judicial y vieron en ella un ejemplo para otros gobiernos del continente.

Para Gunilla Carlsson, directora ejecutiva del Programa de la ONU para el VIH/Sida (ONUSIDA), esta sentencia “debería animar a otros países a revocar leyes injustas que criminalizan las relaciones homosexuales y bloquean el acceso de las personas a servicios básicos, incluidos la sanidad”.

La directora de la organización británica Human Dignity Trust, Téa Braun, destacó, por su parte, que la sentencia “se produce menos de tres semanas después de una decisión profundamente regresiva sobre el mismo tema del Tribunal Superior de Kenia“. El pasado 24 de mayo, esa corte declaró constitucionales los artículos del Código Penal keniano que penalizan las relaciones homosexuales.

En opinión de Braun, la decisión de la Justicia botsuanesa “es legalmente sólida, innovadora y valiente” y supone “un rayo de esperanza para todos aquellos africanos LGBT que buscan justicia en sus sistemas legales”.

“Este logro no es solo una prueba de la resiliencia y la perseverancia del movimiento LGTBI en Botsuana, sino también una fuente de inspiración para todos los movimientos del continente y del mundo”, aseguró la organización OutRight Action International, centrada en los derechos de las personas homosexuales en países en desarrollo.

También Amnistía Internacional (AI) vio en el fallo un ejemplo y un faro para toda la comunidad LGTBI africana. “La sentencia envía un fuerte mensaje de que nadie debe ser hostigado, discriminado o criminalizado debido a su orientación sexual. Con esta decisión, Botsuana ha dicho ‘no’ a la intolerancia y al odio y ‘sí’ a la esperanza y la igualdad para todas las personas”, afirmó la directora adjunta de AI para África del Sur, Muleya Mwananyanda.

A juicio de Mwananyanda, el dictamen “marca una emocionante nueva era de aceptación, que debería inspirar a otras naciones africanas para seguirla”.

Los activistas que asistieron hoy a la audiencia del Tribunal Superior de Gaborone celebraron con el despliegue de la bandera arco iris, cantos y abrazos la decisión judicial, conscientes de su trascendencia para todos los africanos homosexuales.

“No pueden seguir insistiendo en la idea de la cultura y la religión como argumentos para mantener estas leyes cuando un ser humano está siendo oprimido. Su humanidad va primero”, concluyó contundente Chalmers.