Iglesias pide un reparto de carteras ‘proporcional’ y Sánchez le ofrece un ‘Gobierno de cooperación’

Lo que han mantenido este martes Pedro Sánchez y Pablo Iglesias ha sido una primera toma de contacto, tras quince días sin comunicarse, en un “tono positivo” según la definición del líder de Podemos, pero sin resultados concretos. No ha habido acuerdos, pero tampoco ha habido vetos. La única novedad es la redefinición del futuro Ejecutivo, para el que sí o sí el PSOE tiene que contar con el apoyo de Podemos, tanto si es externo como si se produce desde la mesa del Consejo de Ministros. “Gobierno de cooperación” es la fórmula que ha utilizado el presidente en funciones para bautizar su oferta a Iglesias. Y no equivale a un Gobierno de coalición, como ha precisado el Partido Socialista.

“Para nosotros el nombre del Gobierno es lo de menos. Lo importante es el contenido. Que represente la proporcionalidad que en función de los resultados toca a las formaciones políticas. Esperamos que las propuestas que nos haga Sánchez vayan por ese camino”, ha dicho el líder de Podemos en su comparecencia ante los medios una vez finalizada la reunión. “Para nosotros es clave que haya un Gobierno plural”, ha detallado más adelante resumiendo sus aspiraciones en dos conceptos: pluralidad y proporcionalidad. Eso significa que Podemos quiere carteras ministeriales y que aspira a tener las que le corresponden según sus escaños. Teniendo en cuenta que su representación es de 42 diputados frente a los 123 que tiene el PSOE, le corresponderían aproximadamente un tercio.

La insistencia de Iglesias en que le adjudiquen carteras ministeriales nace de su convencimiento de que el balance de los nueve meses de Gobierno socialista con apoyo de su grupo parlamentario no arroja los resultados que él pretendía en materia de políticas sociales. Iglesias pasa por alto que tampoco en la anterior legislatura sus 67 diputados eran suficientes para que la suma a los 84 del PSOE diera la mayoría necesaria para sacar iniciativas en el Congreso que han topado con la férrea oposición de la derecha. Ahora, cree que estar en el Consejo de Ministros sí le garantizaría sacar adelante las políticas sociales que defiende el partido morado y eso es, precisamente, lo que concluyó el Consejo Ciudadano Estatal del pasado sábado.

En ese cónclave se descartó un pacto programático para un Gobierno en solitario del PSOE, como en la XII legislatura. Para investir a Pedro Sánchez, el sentido del voto de los 42 diputados del grupo confederal de Unidas Podemos se decidirá en un referéndum interno a la militancia, como marcan los estatutos del partido. En 2016, las bases ya rechazaron facilitar la investidura del líder socialista después de que Sánchez firmara el ‘pacto del abrazo’ con el líder de Ciudadanos, Albert Rivera.

En general, Iglesias se ha mostrado más optimista que el lunes, cuando criticó la amenaza de un adelanto electoral esbozada por el secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, quien dijo que “la alternativa a una investidura viable es la repetición de elecciones. Y las urnas también tienen memoria”. “Esa amenaza no gustó a nadie”, opinó el líder de Podemos que este martes se ha mostrado mucho más abierto a la negociación, aunque él no se mueva de sus posiciones de partida. Ha dicho que confía en que “en los próximos días podrá haber acuerdos para gobiernos autonómicos” de coalición entre PSOE y Podemos. Las conversaciones al máximo nivel entre el presidente en funciones y el líder de Podemos proseguirán en los próximos días pero de forma discreta, alejadas del foco mediático. “Tengo la impresión de que (Sánchez) quiere negociar un gobierno de izquierdas con nosotros y no tengo ninguna razón para pensar que está mintiendo”, han sido sus palabras.

De todas formas, inmediatamente después de Iglesias ha comparecido ante la prensa la vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra, para rebajar un poco las expectativas del líder de Podemos. Lastra ha dejado claro que el Gobierno de cooperación que ha ofrecido Pedro Sánchez a su interlocutor no equivale a un Gobierno de coalición, pero que sí puede integrar a independientes que sean “referentes” en los distintos ámbitos de actuación. A la etiqueta de “plural” que ha utilizado Iglesias, Lastra ha añadido las de “abierto e integrador” para ese futuro Ejecutivo y ha hablado de “una gran mayoría progresista” para sustentarlo. En cualquier caso, esta interpretación choca con la de Iglesias que, sobre la posibilidad de un gobierno en solitario del PSOE facilitada por la abstención de Podemos, ha sido tajante al asegurar: “No concibo que haya vetos por parte del PSOE”.

Para Iglesias solo caben dos alternativas: “Que Pedro Sánchez negocie con Rivera o con Casado un acuerdo de investidura, vía abstención o lo que procediese, o que negocie un gobierno con nosotros”.  El secretario general de Podemos solo ha moderado sus exigencias en lo relativo a las carteras que pretende que le adjudiquen. Horas antes de reunirse con Sánchez, aclaró que no tenía en mente exigir los llamados ‘ministerios de Estado’ como son Interior, Defensa, Justicia y Exteriores, inclinándose por ministerios “sociales”. Para ello se inspira en el ‘modelo a la valenciana’, esto es, el Gobierno de coalición formado por el PSPV y Compromís en la Comunidad Valenciana. Otra posibilidad, que ya apuntó en su día Irene Montero, es entrar a formar parte de los segundos escalones como son las secretarías de Estado. Incluso, ponerse al frente de algún ministerio “desgajado” de otro. Ese podría ser el caso de un eventual Ministerio de Vivienda, separado de Fomento.

El problema para un Gobierno de coalición al uso es que en otros grupos parlamentarios cuyos apoyos necesita Sánchez para su investidura no quieren que Iglesias u otros miembros destacados de la formación morada estén en el Gobierno. Lo ha recordado Lastra al esgrimir que PSOE y Unidas Podemos no suman mayoría. También Ábalos recordó el lunes que la unión de ambos grupos “no suma, sino que puede restar”, en alusión al efecto excluyente que puede tener para otras fuerzas políticas. El mensaje de la portavoz socialista, este martes, ha sido que tiene que haber un Gobierno cuanto antes porque la política ha estado “mucho tiempo estancada” por los “vetos cruzados” y la “atomización de partidos”. Lastra ha insistido en que la obligación del primer partido del país, que dobla en escaños al segundo, es buscar fórmulas para poder gobernar.

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