Casado y Rivera mantienen su ‘no’ a Sánchez después de que el Gobierno les invitara a abstenerse

Ni el PP ni Cs van a facilitar la investidura de Pedro Sánchez y mucho menos van a apoyarla. Así se lo han transmitido al Rey sus respectivos líderes, Pablo Casado y Albert Rivera, en la ronda de consultas que ha celebrado Felipe VI antes de proponer al candidato que aspira a ser investido como presidente del Gobierno. Ambos, Casado y Rivera, detestan la política territorial de Sánchez y los pactos que, según dicen, ha alcanzado con nacionalistas e independentistas. Pero, pese a eso, ambos han instado al líder socialista a que trate de componer con ellos la mayoría que necesita, una alternativa que ha llevado a Casado a afirmar que no ve una situación de bloqueo. Este mismo jueves la vicepresidenta, Carmen Calvo, les ha invitado a abstenerse para no tener que recurrir a esos apoyos.

Pasadas las nueve de la noche, la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, ha comparecido tras reunirse con el jefe del Estado y ha informado de que el rey Felipe VI ha propuesto al líder socialista, Pedro Sánchez, candidato a la Presidencia del Gobierno en el debate de investidura. Batet no ha adelantado fechas porque tendrá que ser el propio candidato quien las proponga a tenor de cómo se desarrollen sus conversaciones con otras fuerzas políticas, pero ha considerado que sería “bueno” que el debate se celebre “cuanto antes” y que la investidura prospere.

Uno de los potenciales interlocutores del candidato es Albert Rivera, que ha protagonizado por la tarde una comparecencia muy breve tras ser recibido por el Rey. Rivera ha utilizado su presencia ante los medios para incidir en el aspecto que más le gusta explotar para desgastar al PSOE y a su líder: sus pactos con los nacionalistas. Esta vez, lo ha hecho a propósito de Navarra y del supuesto cambio de cromos al que estarían dispuestos los socialistas para lograr el apoyo de EH Bildu -dos diputados- a la investidura de Sánchez. El líder de Cs ha proclamado que “Navarra es una cuestión de Estado” y ha dirigido una petición al PSOE para que no la entregue a ‘Batasuna’ y deje que gobierne en la comunidad foral Navarra Suma, la plataforma integrada por PP, Cs y UPN. Lo cierto es que Carmen Calvoha asegurado que el PSOE no va a negociar ni a pactar nada con Bildu, ni siquiera su abstención.

Casado, que ha comparecido ante los medios inmediatamente después, ha asegurado que no está en contra de que Navarra Suma se abstenga si esto significa que la plataforma pueda gobernar en la comunidad foral y, al igual que Rivera, ha pedido a Sánchez que no dilate demasiado el debate de investidura y lo convoque a la mayor brevedad.

El líder del PP ha justificado el voto en contra del PP a la investidura del líder socialista porque, según ha dicho, “no nos fiamos de Pedro Sánchez”. Ha puesto los ejemplos de la política económica del Gobierno socialista con el mantenimiento de las previsiones del plan de estabilidad que envió a Bruselas con la correspondiente subida de impuestos. Y ha mencionado a Cataluña para dar por ciertas una presunción, los posibles indultos a los presos del ‘procés’ si hay condena del Tribunal Supremo, y una conjetura sobre lo que quiso decir el presidente cuando le dirigió a Oriol Junqueras las palabras “no te preocupes”. Según varias fuentes, fue la respuesta de Sánchez a una pregunta del líder de ERC sobre si le incomodaba que le diera la mano. Según Casado, es la confirmación de que la decisión de indultarle ya está tomada.

Casado ha reprochado a Sánchez que no tenga “un proyecto para España” y en ese punto le ha recomendado que busque alternativas para sacar adelante su investidura pese a que él mismo ha reconocido que son “muy negativas”. Esas alternativas son los partidos nacionalistas, los regionalistas o reeditar el ‘pacto del abrazo’, el que firmó con Ciudadanos en 2016 y que solo aguantó hasta que fracasó el intento que hizo entonces el secretario general del PSOE para ser investido. Cuando le han preguntado sobre la última recomendación, ha negado que estuviera instando a Rivera a que se abstenga cosa que, por otra parte y tras lo dicho por el líder de Cs, parece bastante improbable.

Pedro Sánchez ha cerrado este jueves las consultas del Rey para proponer un candidato a la investidura sin haber iniciado formalmente la negociación para conseguir los apoyos que necesita. Eso es lo que desveló el miércoles la diputada de Coalición Canaria Ana Oramas, que consideró “asombrosa” esa ausencia de contactos. Pero es que el ‘socio preferente’ de Sánchez, Pablo Iglesias, tampoco ha recibido ninguna llamada del candidato desde hace diez días. La número dos del Gobierno ha pedido que se respeten las formas y se espere a que el Rey formule su propuesta para la investidura. Pero, al mismo tiempo, ha proporcionado lo que puede ser el motivo de fondo de ese aparente desinterés.

Calvo ha reclamado al PP y a Cs que dejen gobernar al PSOE y ha sugerido que se abstengan para facilitar la investidura de Pedro Sánchez. En declaraciones a La Sexta, la vicepresidenta ha señalado que tanto PP como Ciudadanos se han equivocado en las estrategias con las que se han presentado a las elecciones generales, autonómicas, municipales y europeas. Entrando en el detalle, ha insistido en que a Ciudadanos le ha fallado su objetivo de ser el referente hegemónico de la oposición de derechas y al PP, la estrategia que compartía con Ciudadanos de presentar al Ejecutivo de Sánchez como un Gobierno en manos de los independentistas, que estaba a punto de “romper España”. Esa estrategia pretendía además inocular la creencia de que el problema catalán era lo que gravitaba en toda la política.

La conclusión de Calvo es que “a la vista está que no es verdad” el planteamiento de estos dos partidos de derechas. Por el contrario, ha destacado que los ciudadanos se han pronunciado dos veces en 28 días identificando al Gobierno de Pedro Sánchez y al PSOE como el “garante de muchas cosas como la defensa de la Constitución”, a pesar, ha dicho, del “soniquete constante” de PP y Ciudadanos de que “los constitucionalistas son ellos y no nosotros”.

Al ser preguntada si lo que plantea es la abstención de estos dos partidos o de alguno de ellos, ha insistido en que “esa hipótesis está ahí”, debido a que “las derechas no pueden sumar” y les ha reclamado que no obstruyan “lo que las urnas han dicho” dos veces en un mes. Tras dejar claro que no van a reírle ninguna gracia a la ultraderecha, ha señalado que “con el resto de los registros” tendrán que “navegar” porque entiende que la sociedad española ha arrojado “esta complejidad y hay que gestionarla”. “Lo que no le podemos decir a la gente es que los políticos somos incapaces de gestionar lo que ellos nos dan, el material que ellos nos dan”, ha exclamado Carmen Calvo. De hecho, al ser preguntada por la petición que hicieron los militantes concentrados en Ferraz la noche electoral -“con Rivera, no”-, la vicepresidenta ha admitido que “las contradicciones forman parte de la vida política como forman parte de la vida en general”.

En cuanto a la demanda del líder de Podemos, Pablo Iglesias, de formar un gobierno de coalición con el PSOE, le ha pedido que reflexione sobre su petición después de que su posición se haya visto “mermada” tras las elecciones municipales y autonómicas. “Iglesias también tiene que hacer una reflexión de lo que le han dicho las urnas, tiene una posición bastante mermada”, ha subrayado  y ha lamentado que desde la formación ‘morada’ se haya empezado “al revés” en las negociaciones con el PSOE y esté planteando entrar en el gabinete antes que plantear programas y objetivos. En ese contexto, ha recordado que solo con el apoyo de Podemos tampoco llegan los socialistas a la mayoría absoluta ni a la estabilidad que buscan por lo que tienen que estar abiertos a hablar con otros partidos.

Lo cierto es que hoy por hoy solo tiene garantizados los votos ‘de serie’, es decir, los de su propio grupo parlamentario. Iglesias ha vuelto a insistir este jueves, tras reunirse con el Rey, en que quiere un Gobierno de coalición y, por si había alguna duda, ha dejado clara su incompatibilidad con PP y Ciudadanos. El problema es que la presencia de Podemos en el próximo Ejecutivo e incluso la firma de un acuerdo programático con Sánchez sería motivo suficiente para que otras formaciones, las dos de la derecha y otras como Coalición Canaria, no facilitaran la investidura ni con su voto afirmativo ni con su abstención. Y el secretario general del PSOE no está en condiciones de desdeñar ni a las fuerzas minoritarias del Congreso.

El PSOE tiene 123 diputados y Unidas Podemos 42 por lo que la suma, 165, se queda a once votos de la mayoría absoluta de 176 e incluso podría no ser una mayoría simple suficiente si a los 147 votos que tiene el PP, Ciudadanos y Vox se unen los de algunas de esas fuerzas minoritarias desengañadas por las alianzas de Pedro Sánchez. Lo ideal para el presidente sería repetir la jugada de 2016 pero a la inversa, es decir, que el PP se abstenga ahora para propiciar la gobernabilidad del país igual que el PSOE se abstuvo entonces para hacer presidente a Mariano Rajoy y evitar unas terceras elecciones. Pero esa es una opción casi utópica que además choca de plano con el ‘no es no’ que en aquél momento llevó al propio Sánchez a abandonar su escaño y que después le impulsó para recuperar la secretaría general de su partido.

La tercera vía es Ciudadanos, con cuyos 57 votos Sánchez tendría 180 apoyos, cuatro más de los que necesita para ser investido directamente en primera vuelta. La dificultad con la que choca esta opción es que la confluencia en el centro, que fue posible entre el líder socialista y Albert Rivera en 2016, choca ahora con una doble dificultad: la ‘izquierdización’ de Sánchez y el giro a la derecha del líder naranja que se ha embarcado en una estrategia para ‘sorpassar’ al PP y arrebatar a Pablo Casado el liderazgo de la derecha.

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