UPN plantea abstenerse en la investidura de Sánchez si le facilita volver a gobernar en Navarra

Teniendo en cuenta la gran fragmentación del Congreso de los Diputados tras las últimas elecciones generales, dos diputados son un capital nada despreciable de cara a una mayoría suficiente para sacar adelante, por ejemplo, una investidura. Y eso es lo que UPN puede ofrecer al PSOE para que coloque una pieza más en el puzzle de apoyos que necesita para que Pedro Sánchez sea investido. Pero el respaldo de UPN no es gratis, como tampoco lo es el que pueden aportar el PRC (1 diputado), Compromís (1 diputado) o Coalición Canaria (2 diputadas), todos ellos igualmente importantes para ir sumando voto a voto. Los navarros, en concreto, ponen una condición inexcusable: que el independentismo no decida ni en Navarra ni en España.

Javier Esparza, líder de UPN, ha cerrado el primer turno de la ronda de consultas del Rey, el trámite previo a la propuesta de un candidato a la investidura que debe formular el monarca, y al término de su despacho en el Palacio de la Zarzuela ha comparecido en el Congreso. Allí, se ha mostrado dispuesto a negociar con el PSOE, como un gesto de “gran responsabilidad” pero condicionado: “Desde UPN estamos abiertos a explorar posibles acuerdos que permitan que el independentismo no mande en España, que no decida el futuro de España. Igual que creemos que no es bueno que los independentistas decidan sobre el futuro de Navarra, también creemos que no es bueno para España que los independentistas decidan sobre el futuro del proyecto común”.

Es decir, Esparza plantea que a cambio de su apoyo a Sánchez en el Parlamento nacional los socialistas se avengan a apoyarle a él en el Parlamento foral. Los regionalistas navarros se integraron, para las generales del 28 de abril y para las autonómicas y municipales del 26 de mayo, en una coalición con el PP y con Ciudadanos llamada Navarra Suma (Na+). La alianza obtuvo dos escaños en el Congreso -ambos de UPN- y ganó las elecciones forales. Na+, con Esparza como candidato, obtuvo 20 diputados en el Parlamento de Navarra (15 de UPN, tres de Cs y dos del PP), a seis de la mayoría absoluta en un Parlamento con 50 asientos. Enfrente del bloque de la derecha, se sitúan los 19 diputados del cuatripartito que ha sustentado estos cuatro años al Ejecutivo navarro (Geroa Bai 9, EH Bildu 7, Podemos 2 e Izquierda-Ezkerra 1), por lo que es el PSN con sus 11 representantes el que tiene la llave del Gobierno foral y el que puede decidir que se imponga uno u otro signo político.

Esparza no ha querido anticipar si el eventual acuerdo con los socialistas se puede traducir en un apoyo o en una abstención en la investidura de Sánchez. “Quiero decir lo que he dicho, que estamos abiertos a analizar posibles acuerdos que consigan que los independentistas no tengan la llave y no decidan la política de España ni el futuro de los españoles, ni más ni menos”, ha asegurado y ha añadido que lo que es “malo” para Navarra, que su gobernabilidad dependa de los separatistas, también es “malo” para el resto de España, esto es, que el soberanismo “decida” sobre el futuro del país. Por ello, lo que está haciendo UPN, ha dicho, es trasladar un mensaje de “coherencia”.

El líder de UPN, Javier Esparza, no ha cerrado la puerta a “explorar” la posibilidad de facilitar la investidura de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno si se evita que los independentistas puedan ser decisivos tanto en España como en la formación del nuevo ejecutivo navarro. Esparza ha dejado abierta esa posibilidad tras la reunión que ha mantenido con el rey en la ronda de contactos de Felipe VI para sondear la posición de cada partido ante la investidura del presidente del Gobierno.

Esparza ha roto la unidad del discurso de Navarra Suma asegurando que su partido no tiene ningún problema en sentarse a hablar con partidos constitucionalistas como el PSOE, al que ha aplicado una categoría que tanto el PP como Ciudadanos han negado a los socialistas desde hace meses y especialmente durante las últimas campañas electorales.

En cualquier caso, el dilema de los socialistas es qué hacer con los nacionalistas, un ‘pack’ en el que se integran los herederos de Herri Batasuna. El PSOE hizo el pasado fin de semana un guiño a Esparza al no respaldar que su ‘baronesa’ navarra, María Chivite, pueda conformar un Gobierno con Geroa Bai, Podemos de Izquierda-Ezquerra que tendría el apoyo de 23 diputados, por lo que necesitaría la abstención de EH Bildu. Los socialistas navarros aseguran que no negociarán con esa formación pero no se dan por vencidos. Tras haber mantenido una reunión este miércoles con Geroa Bai, su secretario de Organización, Ramón Alzórriz, ha dicho que quieren “liderar un gobierno progresista, de izquierdas y plural”, que “ese es el plan A, el plan B y el plan C”, que no van a dar sus votos a Navarra Suma y que no cree que se pueda repetir la situación de 2007, el ‘agostazo’, en la que Ferraz impidió un acuerdo del PSN con nacionalistas y finalmente facilitó un Gobierno de UPN.

Los movimientos que se produzcan en Navarra podrían ser importantes, por otra parte, para la postura que adopte el PNV en el Parlamento nacional, donde los nacionalistas vascos tienen 6 diputados. Hay que recordar que el PNV forma parte de la plataforma Geroa Bai que lidera Uxue Barkos. Por ello, Joseba Egibar, líder del PNV en Gipuzkoa, afirmó directamente que el apoyo de los nacionalistas a la investidura de Pedro Sánchez podría estar en peligro y limitaría el acuerdo con el PSE si el PSN se alinea en Navarra con la derecha. “¿De qué diantres vamos a hablar con los socialistas en la Comunidad Autónoma Vasca?”, se preguntó Egibar la semana pasada en Euskadi Irratia.

En una ejecutiva que celebraron el lunes, los nacionalistas vascos fueron más cautos y decidieron dirigirse única y exclusivamente al PSE “para explorar las posibilidades de alcanzar un acuerdo que propicie la gobernabilidad de las instituciones municipales y forales de la Comunidad Autónoma Vasca”. Para el sábado 15, día en el que se constituirán los ayuntamientos, tanto el PNV como el PSE deberán tener completamente cerrado hasta el más mínimo detalle de su nuevo acuerdo. Entre otras cosas, deberá definirse en qué ciudades alcanzarán pactos de coalición y en qué otras habrá otras formas de colaboración. Las decisiones que atañen a Navarra las han dejado en manos de sus órganos forales -el Napar Buru Batzar, principalmente- y de Geroa Bai.

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