La suspensión de los diputados presos facilitaría la investidura de Sánchez

La suspensión de los cuatro diputados catalanes en prisión preventiva facilitaría la investidura de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno, ya que se rebajaría el umbral de la mayoría absoluta a 174 votos o a 175 en el caso de que Oriol Junqueras renuncie al acta si es elegido eurodiputado.

La elección de Meritxell Batet para la Presidencia del Congreso dibujó ayer un probable escenario para la sesión de investidura, que se puede dividir en dos plenos si tras el primero el candidato no logra dicha mayoría absoluta. En el segundo, a celebrar 48 horas después, bastan más síes que noes.

Ahora mismo, con todos los diputados proclamados y en ejercicio de sus derechos, incluidos Oriol Junqueras (ERC), Jordi Sànchez, Josep Rull y Jordi Turull (los tres de JxCat), la mayoría absoluta, la mitad de 350 más uno, reside en 176 votos, una cifra que por los pelos no garantiza al líder del PSOE la investidura sin el concurso de las fuerzas independentistas.

La aritmética es la que es: los 123 escaños del grupo socialista y los 42 de Unidas Podemos, previsible aliado de Sánchez en la legislatura que acaba de comenzar (el acuerdo para la configuración de la Mesa ha sido el primer episodio de entendimiento), elevan el techo del respaldo al actual presidente en funciones a 165 votos.

A partir de aquí entra en juego una panoplia de formaciones nacionalistas y regionalistas, que son el PNV (6), Coalición Canaria (2), Compromís (1) y PRC de Cantabria (1).

Si todos estos partidos y sus diputados votan sí a Sánchez, el resultado es 175, y ayer Batet se convirtió en la duodécima presidenta del Congreso en democracia gracias a este número, pero en segunda votación, la de la mayoría simple.

En la elección de la diputada catalana influyó esa horquilla, aunque también que se registraran 35 votos en blanco y 15 nulos, lo que rebajó el apoyo a la otra candidata a la Presidencia, la popular Ana Pastor, a 125 papeletas.

A tenor de los últimos acontecimientos, especialmente el rechazo a la designación de Miquel Iceta como senador, no parece que las relaciones entre el PSOE y los partidos favorables a la independencia atraviesen su mejor momento, y es sabido que en los planes de Sánchez no entra de momento la negociación con ellos para garantizarse la investidura.

El desenlace se complica si se repara en un aspecto no menor: que tampoco está asegurado el apoyo de las fuerzas nacionalistas citadas antes.

Coalición Canaria, sin ir más lejos, ha dejado claro que no respaldará un Gobierno que se apoye en Podemos y en los independentistas. La segunda parte de la ecuación no se vislumbra, pero la primera sí, de modo que dos votos caminan ahora sobre el alambre.

Sin embargo, una derivada de la posible suspensión de los cuatro diputados en prisión preventiva puede beneficiar a Sánchez.

Fuentes parlamentarias destacan que si los cuatro son suspendidos, la Cámara se compondrá de 346 parlamentarios, lo que hace descender la mayoría absoluta a 174 votos.

La derivada, sin embargo, conduce a otra derivada: como Junqueras ha anunciado que si es eurodiputado tras las elecciones del domingo, renunciará al acta del Congreso, su puesto de la lista de ERC por Barcelona pasaría a otro y el Congreso lo formarían entonces 347 diputados.

En este caso, y a la espera de lo que decidan los tres de JxCat, la mayoría absoluta sube a 175 votos.

Y Sánchez, si las conversaciones con los partidos nacionalistas cuajan, podría ser presidente en primera votación. Si no es el caso, le resta el comodín de la abstención de otros partidos en la segunda votación.

No hay fecha todavía para la investidura, se habla de la última semana de junio o la primera de julio, pero las cábalas no cesan.