Francia ordena la expulsión de una ‘chaleco amarillo’ española

Las autoridades galas consideran a Camelia, de 34 años y embarazada de dos meses, "una amenaza para el orden público"

Las autoridades francesas han ordenado la expulsión de su territorio de una española, habitual de las manifestaciones de los ‘chalecos amarillos‘ y que reside en Francia desde 2002, por alteración del orden público, aunque la justicia ha suspendido provisionalmente esa decisión.

La española, identificada como Camelia, fue detenida cuando iba a participar en una manifestación en París el pasado 1 de mayo.

Norma Jullien Cravotta, abogada de Camelia, a la que describe como una activista “pacifista”, explicó a Efe este lunes que la justicia administrativa ha aceptado el recurso contra la orden que la obliga a abandonar el territorio francés, dictada por la Prefectura de Policía.

Ese recurso suspende durante tres meses la orden de expulsión por alteración del orden público, que iba acompañada de la prohibición de volver a entrar en Francia en dos años.

Camelia, de 34 años y embarazada de dos meses, fue arrestada en la mañana del pasado miércoles en el bulevar Raspail de París, horas antes de que comenzara la manifestación del 1 de Mayo convocada por varios sindicatos y a la que se habían asociado los “chalecos amarillos”.

Según su abogada, la razón del arresto es que llevaba un escudo -con “inscripciones pacifistas”- y una máscara de gas.

Las fuerzas del orden detuvieron ese día a más de 300 personas en París, muchas de ellas en controles de identidad preventivos para impedir que se introdujeran en la manifestación artefactos susceptibles de ser usados como armas.

Camelia estuvo en comisaría bajo custodia durante 34 horas. Una vez que se dictó la orden de expulsión, fue trasladada a un centro de internamiento para extranjeros en situación irregular hasta el domingo por la tarde, cuando compareció ante un juez que la puso en libertad.

El juez -que no entró en las razones que motivaron la orden de expulsión- consideró que no se justificaba que la mujer siguiera en el centro de retención, ya que dispone de una dirección en Francia y desde 2017 tiene un contrato indefinido con la Sociedad Protectora de Animales, según la abogada.

Para Jullien Cravotta, Camelia “no constituye en absoluto una amenaza” y recordó que no tiene antecedentes.