Están en juego la unidad de España, el prestigio de la Justicia y la estabilidad política del país

Aunque la batalla electoral que este domingo se dilucida parece ideológica entre bloques de izquierda y derecha, lo cierto es que lo que está en juego de manera directa e inmediata es la unidad de España y el prestigio de la Justicia porque la sentencia que, en unos meses, va a dictar el Tribunal Supremo sobre el golpe de Estado catalán forma parte inamovible de las negociaciones que para su investidura mantendrá Pedro Sánchez con Podemos, ERC, PNV y Bildu. 

Y si Sánchez suma con esos socios los votos suficientes para salir otra vez elegido presidente del Gobierno, no cabe la menor duda de que aceptará dar los indultos a los golpistas catalanes que resulten condenados sobre la falacia, que Sánchez frecuenta con asiduidad de que el problema de Cataluña es un ‘problema de diálogo y de convivencia’, cuando la realidad es otra porque el problema sólo es de ‘legalidad’ y de hacer cumplir la Ley y las sentencias de los tribunales. 

Y si Sánchez indulta a los golpistas dejará a los pies de los caballos ni más ni menos que al Tribunal Supremo alterando su decisión y dándoles la razón a los golpistas frente ‘al Estado opresor’ como dicen los soberanistas. Y todo ello avalado, ante las narices de Europa, por el Presidente del Gobierno de España. 

Y esto puede ocurrir porque se ha negado a descartar los indultos durante la campaña electoral y en caso de que pase en España se abrirá una crisis constitucional entre los poderes Ejecutivo y Judicial. Y aumentará la inestabilidad política porque a partir de ese momento Sánchez habrá dinamitado todos los puentes con la oposición constitucional y se convertirá en rehén del soberanismo vasco y del golpismo catalán. 

La cuestión de los indultos (que oculta de manera escandalosa el diario El País) es una pieza fundamental del momento político español. Y si salen adelante y los golpistas a hombros de las cárceles en las que están a partir de ese momento se le habrá abierto una puerta y una vía para que se logre la independencia de Cataluña, como dice Miquel Iceta, con referéndum de autodeterminación incluido antes de 10 años. 

Y por supuesto el problema catalán que lo inició Zapatero (que indultó a un banquero en plena crisis económica) lo va a concluir Sánchez. Al  tiempo que ambos dos han hecho esfuerzos denodados para acabar liquidando la ‘reconciliación nacional’ del inicio de la Transición. 

¿Y que dice el PSOE de todo esto?, porque Sánchez por si solo no es el PSOE. Pues algo tendrá que decir antes que sea demasiado tarde. 

El peligro Vox

Al otro lado de la política la incógnita y el peligro de la Vox. Un partido del que se dice que tendrá un resultado espectacular y que practica con gran descaro y éxito de público un discurso populista y ultraconservador que pone en duda los Derechos Humanos y las conquistas civiles de nuestra sociedad, amén de otras cuestiones como el modelo autonómico español. 

En cuestiones constitucionales y de unidad de España Vox no es un peligro, aunque agita un renovado ‘nacionalismo español’. Mucho mas peligro tiene Podemos que, aunque ahora airea con desvergüenza la Constitución, sigue negando la legalidad y el Estado de Derecho en España como cuando Pablo Iglesias afirma que en nuestro país ‘hay presos y exiliados políticos’ lo que constituye una canallesca falsedad. 

Imaginar tras estas elecciones un pacto de gobierno transversal entre los tres, o dos de ellos, partidos constitucionales, PSOE, PP y CS, e incluyendo al PSOE si resulta el más votado parece inimaginable con Pedro Sánchez a la cabeza porque él pisó la raya constitucional en la moción de censura de la mano de Bildu y de JxCat y ERC y luego les hizo concesiones a los golpistas que Casado y Rivera no pueden olvidar, 

La solución de un Gobierno constitucional pasa por un PSOE sin Sánchez al frente y si con otro candidato como lo sería Josep Borrell. Para para que eso pueda ocurrir Sánchez tendría que hacer un gesto excepcional o tendría que haber una revuelta en el PSOE que le obligaría a marchar, por segunda vez. Lo que resulta muy difícil de imaginar.

Pero de momento las opciones son dos: Gobierno PSOE con Podemos, ERC, PNV, Bildu y con indultos. O Gobierno PP con Cs y Vox. Y las dos opciones son bastante malas aunque la de los indultos sin duda es la peor. 

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