Sánchez y Casado remontan en el segundo debate, Iglesias se mantiene y Rivera va a remolque

Tal y como se esperaba, el segundo debate electoral ha sido más bronco que el primero. Los candidatos han sido conscientes de que se enfrentaban a su última oportunidad antes del 28-A y la ausencia de rigideces en cuanto a tiempos y turnos de intervención ha hecho el resto. Pedro Sánchez ha reconocido por primera vez que no contempla un pacto postelectoral con Ciudadanos. El enfrentamiento con el jefe del Ejecutivo de los dos líderes de la derecha, Pablo Casado y Albert Rivera, ha alcanzado una crispación que no se produjo en el primer debate pero, además, Casado no ha podido sustraerse al cuerpo a cuerpo con Rivera que el presidente de Ciudadanos, crecido tras su éxito inicial en la televisión pública, ha buscado con insistencia para disputarle el liderazgo del espacio político que ambos ocupan.

Acababa de comenzar el debate cuando ante la primera pregunta que le ha planteado la periodista Ana Pastor, el jefe del Ejecutivo ha asegurado que la alianza con Ciudadanos “no está en sus planes”. Ni siquiera ha hecho falta que le pidiera un pronunciamiento al respecto Pablo Iglesias, que el lunes no fue capaz de arrancarle una respuesta tan clara y que este martes había anunciado su intención de insistir en el tema. Sánchez ha dicho que no piensa pactar con un partido que ha puesto un cordón sanitario al PSOE y que, si suma con PP y Vox, “hará lo mismo que ha hecho en Andalucía”.

Sánchez ha llamado a concentrar el voto en el PSOE para impedir que “las dos derechas y la derecha ausente”, en alusión a Vox, puedan sumar una mayoría parlamentaria. Aún no había acabado la primera ronda de intervenciones de los candidatos y enseguida ha estallado la bronca. Rivera no ha tardado nada en sacar a relucir los supuestos pactos del presidente con los independentistas ante lo que Sánchez ha hecho una declaración en tono solemne asegurando, una vez más, que nunca ha pactado nada con quienes quieren romper España.

Su reacción ha provocado una respuesta agresiva y faltona de Rivera que le ha llamado ‘fake’ y ‘mentiroso’ aludiendo de paso a su tesis doctoral. “He traído un libro que usted no ha leído, es su tesis doctoral”, ha dicho Rivera, sacando a colación la festividad de Sant Jordi y el Día del Libro, que se celebra el 23 de abril. El líder de Ciudadanos ha llegado a poner el ejemplar sobre el atril de Sánchez y ha mencionado que un software antiplagio detectó en el texto un nivel de plagio del 21 por ciento. Mientras, el secretario general del PSOE le ha obsequiado con un ejemplar de ‘España vertebrada’, de Sánchez Dragó y Santiago Abascal, el líder del partido de extrema derecha Vox. Todo esto mientras un hiperactivo Rivera que no ha dejado de gesticular e interrumpir aseguraba ver “muy nervioso” al presidente.

Casado ha aprovechado para intervenir también en el debate acusando a Sánchez de ser como una “matrioska”, una muñeca rusa que lleva dentro una amalgama de partidos como Podemos, independentistas catalanes y Bildu y advirtiéndole sobre Arnaldo Otegi, al decir que “una persona experta en secuestros es capaz de pedir rescate a cambio de todo”. Pero también ha atacado a Rivera. De hecho durante todo el debate se han producido algunos rifirrafes subidos de tono entre los dos líderes que se disputan los votos de la derecha. En primer lugar, el líder del PP ha recriminado al del partido naranja que haya “perdido la oportunidad” de optimizar esfuerzos en un voto unido, al haber rechazado un acuerdo antes de las elecciones, además de recordarle que su partido es el único que no ha pactado con Sánchez.

Casado se ha mostrado dispuesto a acordar un Gobierno tanto con Ciudadanos como con Vox, lo que puede articularse a través de un pacto de investidura o de legislatura. Por eso ha dicho que habrá que preguntarle a la formación que preside Santiago Abascal si va a estar dispuesto a apoyar un gobierno del PP. Ha insistido en que lo necesario es dar estabilidad al gobierno después de los últimos años de inestabilidad a causa del multipartidismo y ha situado al PP como “la única alternativa” a un Ejecutivo de Pedro Sánchez.

Casado&Rivera: sí a los votos de Vox y no a los del nacionalismo

Ha habido un momento en el que el líder popular ha caído presa de sus contradicciones cuando, ante una recriminación de Sánchez por haber pactado con Vox en Andalucía, ha venido a escudarse en que uno no puede evitar que voten a su favor. Esa sería exactamente la situación con la que se encontró el líder socialista cuando presentó su moción de censura contra Mariano Rajoy y le secundaron los partidos independentistas. Sin embargo, a él no han dejado de echarle en cara un supuesto pacto oculto pese a su insistencia en desmentirlo.

“Aquí las mentiras vuelan entre Casado y Rivera y al final uno no sabe cuáles son porque cada vez se parecen más, y cada vez se parecen más a la ultraderecha”, ha lamentado el líder del PSOE. Sánchez ha añadido que aunque ambos puedan “repetir” una mentira su pacto con los independentistas catalanes es “falso” y ha agregado: “Falso es falso, no es no y nunca es nunca, que quede claro”. Y mientras se expresaba en estos términos, Rivera le ha matizado desde su atril “¿lo dice usted en serio”, en tanto que Casado le apuntaba “¿y Pedralbes qué fue, una jornada de picnic?”, en referencia a la reunión que Sánchez mantuvo con el presidente catalán, Quim Torra, en Barcelona, el 20 de diciembre de 2018.

Rivera ha repetido la misma estrategia que aplicó en el primer debate de RTVE, siendo con diferencia el más agresivo de los participantes. Se ha mostrado especialmente inquieto cada vez que ha intervenido el presidente del Gobierno. Cuando ha llegado el momento de detallar las propuestas en materia de empleo y fiscalidad, se ha dedicado a interrumpir a Iglesias, de quien le separa un abismo respecto a esas políticas, y el líder de Podemos le ha llamado “maleducado” e “impertinente”. Pero, además, se ha enfrentado con Casado.

Mientras que el lunes Casado evitó confrontar con Rivera, a quien ve como su posible socio de Gobierno frente al “adversario” Sánchez, hoy no ha dejado de replicar a las críticas del presidente de la formación naranja, que se ha erigido en el “presidente de las familias”. A su juicio, hay que incrementar la natalidad, como una de las medidas para garantizar las pensiones. Cuando ha dicho que el PP y el PSOE “no han hecho nada por las familias”, Casado ha respondido esgrimiendo la ayuda de 1.200 euros en este ámbito. Ambos han discrepado sobre el impuestos de sucesiones y quien tiene el mérito de haberlo eliminado en las comunidades en las que gobiernan. Y, cuando han llegado al tema de la vivienda, la moderadora Ana Pastor ha tenido que mediar entre ellos. Casado ha llegado a espetar a Rivera que hasta hace nada era “un socialdemócrata” a lo que el líder de la formación naranja le ha pedido “no mentir”.

Por su parte, Casado también ha dirigido sus críticas contra Sánchez, respecto a la vivienda, al reprocharle las sociedades instrumentales de sus ministros y la ocultación de patrimonio de algunos de sus ministros. “Su Gobierno es como el aloe vera, cuando más le investigan más propiedades le salen”, ha afirmado Casado, a lo que Sánchez le ha contestado: “Respete la reputación de la gente”, en referencia a que muchas de las acusaciones que se han lanzado contra miembros del Gobierno no han llegado a cristalizar en acusaciones concretas y documentadas sobre actividades ilegales.

Otro campo de minas: aborto, eutanasia y violencia machista

Pero cuando más se ha visibilizado la gran división de la derecha ha sido cuando se ha debatido sobre el aborto y la eutanasia. Casado ha dejado claro, tanto en el debate como en declaraciones previas desde que lidera el PP, que no quiere la ley del aborto y que le gustaría volver a la norma del siglo pasado. Tampoco quiere regular la eutanasia, mientras que Rivera sí dice estar dispuesto a hacerlo y acepta la actual regulación de la interrupción voluntaria del embarazo. Cuando a Casado se le plantea la cuestión del aborto, se ha limitado a responder que está “a favor de la vida” que quiere que las mujeres embarazadas reciban apoyo para que no se vean abocadas a tomar esa decisión.

“Señor Casado, el dolor no entiende de ideologías”, ha subrayado Rivera al hablar de la eutanasia y recordar que cuando su abuela murió de cáncer, necesitó de cuidados paliativos en los últimos días y que por un trance así pasan muchas familias. Por eso ha pedido a Casado que “rectifique” en su negativa a regular la eutanasia porque es una cuestión que hay que regular. Según, ha dicho, muchos votantes del PP están a favor de que se regule. “¡Estamos en el siglo XXI!”, ha exclamado Rivera, entre las protestas de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, que le han recordado que esa ley se votó en el Congreso y no prosperó, entre otras cosas, por la abstención de Ciudadanos.

Casado ha respondido que no quiere que se produzcan situaciones como las del Reino Unido, en referencia al caso de unos padres que “se encadenaron en un hospital porque no querían que desconectaran a su bebé”, y ha asegurado que el PP ya ha sido “pionero” en regular la muerte digna en las comunidades de Madrid, Galicia y Castilla y León. Tal como ha explicado, esta posibilidad está regulada a través del testamento vital, para que no haya encarnizamiento terapéutico, porque una cosa es la sedación y otra la “eutanasia activa”, ha advertido. Y ha recriminado a Rivera que meta este tipo de cuestiones “morales” en campaña electoral para “rascar unos cuantos votos”. Por eso, ha instado a consultar con el Comité de Bioética para que no haya casos como el del Reino Unido u otros producidos en Holanda, y ha añadido que lo que es “impresentable” en el caso de María José Carrasco, la mujer a la que su marido ayudó a morir, es que “estuviera años esperando la prestación por dependencia”.

Otro de los momentos más tensos del debate se ha producido a propósito de la violencia machista con acusaciones mutuas de dinamitar el pacto de Estado contra esta lacra y jugar con el dolor de las mujeres. Sobre Casado ha planeado la toma de postura previa de su cartel electoral por Barcelona, Cayetana Álvarez de Toledo, que cuestionó la necesidad de una reforma legal para que quede claro y negro sobre blanco que toda relación sexual que no cuente con un sí previo, con un consentimiento explícito, es un abuso. Por eso, cuando ha planteado que su receta para luchar contra la violencia machista es que las mujeres “tengan un empleo y den un portazo al maltratador”, Sánchez ha protestado. “Increíble. Estoy indignado”, ha exclamado el líder socialista reprochándole que vincule esa violencia exclusivamente con las mujeres desempleadas.

Tras instarle a documentarse antes de hablar, el jefe del Gobierno le ha afeado que no crea que deba reformarse el Código Penal después de lo ocurrido con “la Manada” para que se tipifique que “un no es un no”. “Usted, señor Casado, desconoce lo que representa la violencia de género”, le ha contestado Sánchez, a quien el líder del PP ha preguntado inopinadamente si indultaría a los miembros de “la Manada”.

Además, el candidato socialista ha denunciado que como consecuencia del pacto en Andalucía, la ultraderecha, en alusión a Vox, han empezado a enviar circulares a los médicos, psicólogos y trabajadores sociales para hacer una “lista negra” no de los maltratadores, sino de los trabajadores que luchan contra ella. Como prueba, ha mostrado a las cámaras y al resto de intervinientes en el debate esa circular. Y ha atacado directamente a Rivera al recordar que el documento parte de una consejería con un miembro de su partido al frente. “Esto es una vergüenza, y es decepcionante que lo haga un partido que se denomina liberal”, ha añadido.

El líder de Cs ha esquivado su responsabilidad por el pacto con la extrema derecha subrayando que España no se merece un presidente como Sánchez “que juega con el dolor de las mujeres” y ha enfatizado en el hecho de que cuando se maltrata a una mujer, no es de un partido concreto, sino una mujer española. “No dé lecciones. Eguiguren, señor Sánchez”, ha terciado Casado al rescatar el baúl de los recuerdos el caso del exdirigente socialista vasco Jesús Eguiguren que fue condenado por maltrato a su mujer. El líder socialista ha vuelto a poner sobre la mesa las “listas negras”, mientras que Rivera le ha advertido que la causa contra la violencia machista no es de los socialistas porque han gobernado 21 años y sigue habiéndola, y ha acusado a Sánchez de “dinamitar” el pacto de Estado.

Pablo Iglesias ha intervenido para expresar su “vergüenza” por la forma en que estaba discurriendo esta parte del debate, al tiempo que ha propuesto cambiar el Código Penal para que “sólo sí sea sí” y una serie de medidas parta ayudar a mujeres que se encuentran en esta situación. “Lo que representa Vox es un retroceso en los derechos que las mujeres se han tenido que ganar en nuestro país. Decir esto no es ofender a nadie, es decir la puñetera verdad”, ha sentenciado.

La hiperactividad de Rivera y el largo rollo de la corrupción

Ha sido un debate intenso en el que se han tocado muchos temas y en el que, por encima de las diferencias ideológicas y programáticas, puede decirse que Sánchez y Casado han dado una imagen de mayor solvencia que en el primer debate, Iglesias ha mantenido el discurso bien hilado del que ya hizo gala en RTVE y Rivera ha sido víctima de su éxito inicial.

Al líder de Ciudadanos le ha pasado factura la buena nota que le dieron el lunes y un día después ha concitado los ataques de todos los demás candidatos, incluido su eventual socio, Casado. Él se ha defendido como ha podido, en algunos casos sobreactuando, como cuando ha desplegado un rollo de papel en el que, según ha explicado, estaban recogidos todos los casos de corrupción que salpican a los socialistas. “Todos los casos de corrupción del PSOE llegan casi al suelo”, ha subrayado al tiempo que calificaba al Partido Socialista de “gran bazar de la corrupción”, apropiándose de una expresión que utilizó el propio Sánchez el lunes, y después de preguntar al presidente si piensa dimitir en el caso de que los expresidentes de Andalucía Manuel Chaves y José Antonio Griñán sean condenados por el caso de los ERE.

Por el medio se ha cruzado Casado, contra el que Sánchez ha cargado criticando los casos que se han producido en el PP, sobre todo en Valencia, donde “más que un bazar”, como en la sede de la calle Génova, lo que tenían los populares era “un parque temático de la corrupción”, ha afirmado. A lo que Rivera ha replicado planteando si, en comparación, los ERE en Andalucía “¿qué eran?, ¿una fiesta?”.

Sánchez ha seguido relatando los casos investigados del PP valenciano hasta acabar reprochando al líder de la formación naranja que “el drama” es que en lugar de decir que no va a pactar con el PP lo que hace es establecer “un cordón sanitario” contra el PSOE. “Dime con quien no vas y te diré con quién vas, señor Rivera, usted va con la ultraderecha para vergüenza de todos los liberales europeos”, ha advertido.

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