El autobús de Madeira, un accidente mortal lleno de incógnitas

Con la salida del sol y la retirada del autobús en el que murieron 29 turistas alemanes, Madeira y el resto de Portugal buscan entender qué pudo ocurrir para que un conductor experimentado que hacía un recorrido clásico pudiera salirse de una vía nunca señalada como especialmente peligrosa.

Todas las hipótesis están abiertas y poco a poco se elevan las voces que subrayan lo extraño del siniestro. La carretera, muy transitada por su cercanía a la capital de la isla, Funchal, está rodeada de casas que aparecen entre frondosa vegetación.

El desnivel que marca su estructura no es algo insólito en la ciudad, que presume de perfil escarpado; sus vecinos están acostumbrados a transitar curvas cerradas y cuestas pronunciadas, y aunque varios de ellos sí recuerdan algunos accidentes en el punto en el que se salió el bus, todos habían sido mucho menores.

El punto exacto del accidente fue la curva que une la Estrada da Ponta da Oliveira y la Rua Alberto Teixeira, en el barrio de Santa Cruz, a unos cinco minutos del hotel en el que el grupo de alemanes se alojaba: Quinta Splendida, una casa solariega del siglo XIX ubicada en un impresionante terreno de 30.000 metros cuadrados con jardín botánico.

De allí salieron alrededor de las 18.30 dos autobuses con pasajeros de entre 40 y 50 años camino de un restaurante típico en el centro de Funchal, un recorrido que no debería llevarles más de quince minutos, y que se truncó a apenas 300 metros del hotel.

El vehículo, en su caída y debido al desnivel, aterrizó sobre una ladera y parte del tejado de una casa vacía en ese momento; su dueño se encontraba con familiares por necesitar cuidados de salud, y ahora se evalúa si la estructura es segura tras el choque.

La carretera se había repavimentado hace dos años. El conductor era experimentado. El autobús, de la empresa Sociedade de Automóveis da Madeira, con 55 pasajeros a bordo, apenas tenía cinco años, y la primera versión trasladada es que estaba en perfecto estado, aunque una de las teorías es que los frenos fallaron.

La Fiscalía ya está trabajando para resolver la duda y varios peritos estudian desde esta mañana los restos del autobús, que han sido llevados a un parque empresarial de Funchal.

Mientras, los cuerpos de los turistas fallecidos están siendo identificados en un recinto bajo la pista del aeropuerto de Madeira que suele usarse en catástrofes de magnitud y los que vieron todo, los ocupantes del segundo autobús y los vecinos que apenas oyeron el estruendo salieron de sus casas, reciben apoyo psicológico.

Además, se ha creado un centro de apoyo en el hotel.

El accidente es el peor que se recuerda en Madeira y ha supuesto toda una conmoción para la sociedad y clase política, que no cesa de transmitir su pésame de Lisboa y Berlín.

El último de ellos procede del ministro de Exteriores alemán, Heiko Maas, quien dijo en Twitter que el siniestro “nos golpea con mucha fuerza”. Ya anoche, el primer ministro de Portugal, António Costa, llamó a la canciller alemana, Angela Merkel, para expresarle sus condolencias.

El elevado número de víctimas alemanas llegó a colapsar durante la noche la línea de información de la embajada germana en Lisboa y su responsable, el embajador Christof Weil, viaja hoy a Madeira para conocer el lugar del siniestro y presumiblemente visitar a los 27 heridos, entre los cuales también figuran alemanes.

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