Rivera insta a la Fiscalía a actuar contra los radicales por los delitos de odio y agresión

El presidente de Cs, Albert Rivera, cree que la Fiscalía debería actuar de oficio e investigar los incidentes ocurridos el domingo durante un acto que él mismo protagonizó en Errentería, (Guipúzcoa): "Se me ocurren unas cuantas caras, insultos y amenazas que son constitutivas de delito". El mitin en el que Rivera participó junto a la eurodiputada Maite Pagazaurtundúa y el filósofo Fernando Savater transcurrió en medio de gritos y caceroladas y terminó con cargas de la Ertzaintza contra actitudes más violentas. Lejos de producirse una condena generalizada de los partidos al intento de silenciar al discrepante, ha habido quien ha criticado el acto en sí tachándolo de “provocación” de la formación naranja, lo que ha disparado la polémica y su uso electoralista.

“Matones a los que ayer vimos caras de odio”, ha denunciado Rivera que ha pedido además al líder de Podemos, Pablo Iglesias, que pida perdón y rectifique las palabras de su secretario de Organización, Pablo Echenique, que ha acusado a Rivera de ir a Rentería a “incendiar la convivencia”. “Me da pena ver cómo Podemos ha degenerado así, es básicamente una copia de los separatistas”, ha dicho Rivera en un acto electoral con motoristas en el mirador de Ángel Nieto, cerca del puerto de la Cruz Verde.

Por su parte, Pagazaurtundúa, fichada por Ciudadanos como independiente para las europeas, ha reprochado a Echenique que acuse a Cs de provocar con su presencia en la localidad guipuzcoana de Rentería. El dirigente podemita ha matizado su reacción del domingo ante el aluvión de críticas recibido pero ha hecho una matización leve, simplemente reconociendo lo obvio, que todo el mundo tiene derecho a hablar donde quiera y ser recibido allí donde vaya. Y es que la primera reacción del dirigentes podemita el domingo, nada más producirse los incidentes, fue publicar este mensaje en su cuenta de Twitter:

“Claro, provocando como las mujeres de minifalda. ¿Eso piensa Echenique'”, ha contestado la eurodiputada, que le ha instado a “mirar sus sesgos en lo que significa la libertad de los demás y la dignidad de los demás”.

Este lunes, tras la aparente matización, el dirigente de Podemos ha insistido en sus argumentos. En declaraciones a los medios, ha subrayado que “hay una segunda verdad” en esta situación y es que, a su juicio, la estrategia de Rivera es “el incendio”. “Lo hace cuando encabeza a los encapuchados para quitar lazos amarillos en Barcelona”, ha asegurado Echenique, reafirmando así los mensajes que escribió en Twitter.

Para la número 3 del PP por Madrid para las generales del 28A, Edurne Uriarte, lo ocurrido en Rentería “es más de lo mismo” y ha lamentado en la Cope que “la extrema izquierda sigue impidiendo que hablen líderes que no estén en su onda ideológica”. Uriarte ha criticado además el “silencio” de los socialistas y ha considerado “asombroso y grave que el PSOE no esté en primera línea de defensa de las libertades”.

Según Rivera, lo que se vivió en Rentería es la consecuencia de cuarenta años de nacionalismo en el País Vasco. El líder de Ciudadanos no solo ha criticado a los intolerantes del domingo, sino que ha aprovechado para arremeter contra los nacionalismos en general y Pedro Sánchez en particular, por haberse apoyado en ellos, como si ningún otro partido en la historia de la democracia lo hubiera hecho. La respuesta del PNV ha sido fulminante.

El portavoz del Grupo Vasco en el Congreso y cabeza de lista del PNV al Congreso por Bizkaia, Aitor Esteban, ha condenado los altercados pero ha señalado que cree que Vox, Ciudadanos y el entorno de la izquierda abertzale “han buscado la foto” con “enfrentamientos con la Ertzaintza y violencia” para conseguir más votos en el resto de España. En una entrevista en Radio Euskadi, el cabeza de lista jeltzale ha apuntado que tanto naranjas como verdes buscaban “provocar una mala imagen de Euskadi”, a la vez que ha lamentado la actitud de los manifestantes contra los actos de ambos partidos en Bilbao y Renteria, que ha relacionado con los grupos “que han estado apoyando la violencia y la lucha callejera”. “Unos los buscaban y otros también porque, a veces, se retroalimentan”, ha censurado.

Desde el Gobierno, ha habido varias reacciones. Una ha sido la de la vicepresidenta Carmen Calvo:

El ministro del Interior y cabeza de lista del PSOE al Congreso por la provincia de Cádiz, Fernando Grande-Marlaska, ha rechazado “el ejercicio de cualquier tipo de violencia” y ha afirmado que en España todas las opciones políticas tienen el derecho de realizar en campaña electoral cualquier mitin “de manera pacífica y sin ningún tipo de coacción”. El ministro ha destacado que los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado están dedicados a “garantizar la seguridad en los procesos electorales” y que se “toman medidas precisas según las circunstancias de cada momento”. “En un Estado de derecho todos debemos manifestarnos con la suficiente paz y tranquilidad”, ha declarado y ha precisado que “no se tiene razón por gritar más y menos aún si se ejercita algún tipo de violencia o coacción contra otros”.

Preguntado por el número de policías en el acto de Ciudadanos en Rentería, Grande-Marlaska ha señalado que “había policía autonómica, por lo que no era competencia de la Policía Nacional”, pero ha añadido que eso no supone que “no se adopten medidas extraordinarias en el futuro”.

Pero Rivera ha hecho todo lo posible por seguir rentabilizando uno de los mantras de su campaña y la del PP, acusando de reventar su acto a “los que han permitido la investidura de Sánchez” y los que van a juzgar a la policía y a la guardia civil con la “mal llamada” ley de abusos policiales. Reventar el acto de otro “no puede ser normal”, ha afirmado el candidato a la Presidencia del Gobierno que quiere un proyecto “justamente distinto a lo que se vio ayer”. Algo así, no puede volver a suceder, ha advertido, recordando también que el PSOE les acusó de ser unos provocadores cuando en noviembre pasado celebraron un acto en Alsasua (Pamplona), también muy tenso.

Y para que no falte nadie en el coro de voces que han opinado sobre el asunto, el líder del PP y candidato a la Presidencia, Pablo Casado, ha denunciado el “silencio cómplice” que a su juicio mantiene el presidente Pedro Sánchez con los actos violentos en esta campaña. En el Muelle de Cambulloneros ha asegurado que es “muy grave” e “intolerable” lo que está pasando en esta campaña porque se está “en riesgo de perder las libertades”, con sucesos como los de Rentería, contra la cabeza de lista de su partido, Cayetana Álvarez de Toledo, en la UAB, o contra Vox en el País Vasco.

Casado ha reclamado al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que diga si está “al lado de los partidos que jalean la violencia o si va ya a anunciar medidas contundentes para evitarlo” y que no se oculte “en el burladero de la mentira”. “Esta campaña va de eso, algunos nos escrachean y nos insultan y otros directamente lo justifican o lo jalean”, ha denunciado.

Ha pedido a Sánchez que reaccione “de inmediato” y que se ponga en práctica la Ley de Partidos, en vigor desde 2002, para aplicarla tanto “ante los hechos de Rentería, como en Cataluña, para acabar con la ‘kale borroka'”. También ha pedido modificar la Ley de Financiación de Partidos para que ninguna formación que justifique la violencia pueda recibir fondos públicos y que los escraches no se hagan con “dinero de nuestros impuestos”, ha dicho, así como que no se derogue la Ley de Seguridad Ciudadana que da “herramientas” a las cuerpos policiales ante este tipo de situaciones. “¿Qué va a ser lo próximo? ¿Lo normal es que nos escracheen y nos agredan?”, ha cuestionado, antes de recordar el “jarabe democrático” de 2012 con “los de Podemos cercando el Congreso” y el PSOE sin denunciarlo.