El número dos de la investigación del 1-O señala a Trapero, ‘imprescindible’ en la causa independentista

El juicio del "procés" se ha reanudado este lunes con el testimonio del número dos de Daniel Baena, el teniente coronel de la Guardia Civil que lideró la investigación sobre los preparativos del 1-O. Este ha sido el último testimonio clave antes de dar paso, tras las fiestas de la Semana Santa, a la prueba testifical propuesta por las defensas. Con esta declaración, las acusaciones han tratado de apuntalar el delito de rebelión que pesa sobre los líderes del 'procés' mientras que las defensas se han esfurzado por desmontarlo. El testigo ha hecho una serie de afirmaciones que comprometen seriamente el papel de 'los Jordis' y del exmayor Trapero en el 'procés'. En concreto, ha echado por tierra todo lo alegado por este último en su declaración sobre su escrupuloso respeto a las órdenes judiciales.

Este comandante de la Guardia Civil ha testificado por su papel como secretario de los atestados que nutrieron la causa de los preparativos del referéndum en el juzgado 13 de Barcelona, y que a la vez sirvieron para armar el procedimiento del Supremo contra la cúpula del ‘procés’. Unos informes muy criticados por las defensas, que dudan de la imparcialidad de la investigación de la Guardia Civil, como pusieron de manifiesto en sus preguntas a Baena.

El mando de la Guardia Civil ha situado a ‘los Jordis’, los máximos responsables entonces de la ANC y Òmnium, en la reunión conocida como “del último intento”, que se celebró tres días antes de que fuese investido Carles Puigdemont para definir quién iba a ser el presidente de la Generalitat y cómo se distribuirían las Consellerias. Tuvo lugar el 7 de enero de 2016 en la sede de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y a ella asistieron diferentes líderes independentistas como el entonces presidente de ERC, Oriol Junqueras. Fue una reunión de estrategia política clave. “Justo lo que se habla en esa reunión se materializa” después, ha asegurado el testigo.

Este testimonio sitúa, pues a los líderes sociales sentados en el banquillo por rebelión en el germen de la planificación del ‘procés’ independentista. Lo que se trató en dicha reunión fue además reflejado en diversos documentos de los que la Guardia Civil se incautó en el domicilio del que fuera número dos de Junqueras en la Consejería de Economía, Josep María Jové, como fueron el denominado Enfocats -de carácter estratégico- y en la propia agenda Moleskine de Jové (que el testigo ha calificado de ejecutiva, al señalar personas, cometidos y finalidades). “Y se plasmó luego en la elección de los propios consejeros de la Generalitat y en la designación de Puigdemont como presidente”, ha puntualizado.

A lo largo del prolijo interrogatorio al que ha sido sometido por el fiscal Fidel Cadena, el testigo también se ha referido a otras reuniones clave para el ‘procés’ como una celebrada en junio de 2016 en la que además de Jordi Turull, que fue consejero de Presidencia, y Junqueras se encontraban también presentes la secretaria general de ERC ahora huida Marta Rovira y el expresident Artur Mas, y donde se habla de que la única opción que les queda es la de “adoptar la unilateralidad”. A otros encuentros, ha dicho, asistía también la presidenta de Parlament Carme Forcadell -acusada igualmente de rebelión- lo que para este testigo es muy importante porque ella era “el canal para poder tramitar” las leyes que concluirían con la declaración unilateral de independencia.

Entre la documentación de Jové, que fue el “origen” de que llegaran a la nave donde incautaron miles de papeletas para el 1-O, también hallaron un documento en el que figuraban 52 decretos leyes sobre la implantación de la república “que tendrían que entrar en vigor el 2 de octubre”, un día después del referéndum. También encontraron menciones al “control del territorio”, en las que se hablaba de la “necesidad de implementar un Ejército del Estado catalán” o al menos tener “una parte militar”; y de la “presión del Estado” como “vector de influencia en todo el proceso”.

Al igual que otros miembros de los Cuerpos y Fuerzas de la Seguridad del Estado que han declarado antes que él, el testigo ha relatado el ambiente de violencia que se vivió en Cataluña en el otoño de 2017, un ambiente que en una primera fase fue “de protesta”, hasta los días 17 y 18 de septiembre, y que a partir del 20-S, cuando se produjo el registro de la Consejería de Economía fue “de hostigamiento”. “Toda operación policial tenía problemas”, ha apuntado el testigo y ha subrayado que los llamamientos para que se produjera este escenario “se hacían desde el canal Crida Per la Democracia, con el fin de alertar a la población y también desde los perfiles de Twitter de los encausados”.

La supuesta ‘sinergia’ y ‘connivencia’ entre Puigdemont y Trapero

Pero lo más significativo de la declaración ha sido la descripción que ha hecho del papel del mayor de los Mossos, Josep Lluìs Trapero, como pieza clave de la estrategia de los líderes políticos del independentismo. De hecho, ha contado cómo el mayor elevaba a esas autoridades políticas del cuerpo policial -el ex secretario general de Interior César Puig, el exdirector general de los Mossos Pere Soler y el exconseller de Interior, Joaquim Forn- las instrucciones de la fiscalía y los planes de actuación ante el referéndum ilegal, cuando estas eran secretas. Eso, según el testigo, es una “anomalía”, ya que daba cuenta a los políticos de información que obtenía como policía judicial.

En este sentido, ha explicado que Trapero envió un correo a Forn donde le informó de las pautas de actuación de los Mossos el 1-O, precisando que no iban a intervenir si había personas vulnerables, cuando la concentración fuera pacífica o cuando fuera muy violenta. Todo ello en un contexto en el que, según el testigo, “una de las prioridades” de los Mossos era preservar su “imagen”, ya que Trapero recibió informes del área de inteligencia en los que le advertían de que la policía catalana podría tener una “percepción negativa” entre la sociedad si tenían que detener a algún alcalde del “independentismo revolucionario”.

Más adelante, Judit Gené, una de las abogadas que representan a Forn, ha querido sabe si el exconsejero respondía a los correos del mayor, cuando este le enviaba esos planes de actuación de los Mossos. El comandante ha contestado que en algún caso, cree que el 30 de septiembre y en relación al ‘plan Ágora’, sí hubo respuesta de Forn. El ‘plan Ágora’ es el que la Fiscalía de la Audiencia Nacional, donde se instruye la causa sobre el que fuera responsable de la policía autonómica, considera un “plan de actuación fraudulento” y “deliberadamente ineficaz”, un dispositivo diseñado para que los ciudadanos pudieran votar y no para cumplir las instrucciones de la Fiscalía que eran justamente para lo contrario.

Pero las afirmaciones del testigo no han quedado ahí. “La figura de Trapero es imprescindible en la estrategia independentista”, ha asegurado y ha relatado el envío de un correo de Puig a Forn en el que el exsecretario general alerta de que “podían perder” al mayor de los Mossos si el coordinador del dispositivo contra el 1-O, el coronel Pérez de los Cobos, le denunciaba por incumplir sus instrucciones. A partir de entonces, fue el número dos de Trapero, Ferran López, quien acudió a las reuniones con De los Cobos y el mayor se reservó para las cumbres con el fiscal, según el mando de la Guardia Civil, que en su día fue procesado por torturas, si bien la Audiencia le condenó por una falta y el Supremo le absolvió.

Según el relato del testigo, en uno de los correos intervenidos a los Mossos se leen avisos como este: “Hay que tener cuidado porque la Fiscalía y la Guardia Civil con diez fotografías de una mala actuación el 1 de octubre hacen un delito de sedición”.  Ha explicado que se analizaron los mensajes de ocho regiones policiales de los Mossos, lo que permitió observar seguimientos específicos a las fuerzas de seguridad estatales y avisos de la policía autonómica a los propios colegios donde se estaba votando de la llegada de fuerzas estatales, avisos en concreto sobre si alguna columna de Guardia Civil iba a Sant Julià de Ramis, hacia el colegio donde iba a votar ‘Platino’, el nombre en clave del president Puigdemont. “En alguna llamada se oye decir que se está haciendo un paripé”, ha asegurado el testigo y ha añadido: “Hay llamadas a las salas de coordinación en las que se dice que las urnas y papeletas se han entregado por los responsables de los colegios una vez acabada la votación”.

Tras el referéndum, el entonces presidente Carles Puigdemont envió el 20 de octubre, a siete días de la DUI, un borrador a su secretaria para que remitiera una carta a Trapero, en la que le daba las gracias por su actuación y su postura como mayor en relación al 1-O. “Se ve la sinergia, la connivencia” entre ambos, ha indicado el mando de la Guardia Civil.