¿Por qué han estado llegando teléfonos de Garfield a las costas francesas durante 35 años?

Los aparatos provienen de un contenedor de envío al que se le perdió la pista a principios de los 80 y que se encuentra en una falla a la que se solo se puede acceder cuando hay marea baja

Durante más de 35 años, nadie ha podido explicar la razón por la que decenas de teléfonos con la cara del gato Garfield llegaban a las costas francesas. Trozos de ojos, piernas e incluso todo el cuerpo del teléfono con forma del mítico personaje aparecían destrozados y sin explicación flotando en el mar, con la consecuente contaminación del agua debido al plástico.

Ahora, tras mucho tiempo, han sido los miembros de la asociación Ar Viltansoù, que lucha por la limpieza de las playas, los que han conseguido dar explicación a este suceso. Según informa Franceinfo, los teléfonos provienen de un contenedor de envío al que se le perdió la pista y que se encuentra en una falla a la que solo se puede acceder cuando hay marea baja, muy cerca de la costa bretona.

Fue en 1980 cuando los teléfonos comenzaron a verse en la costa de Iroise en Bretaña, pero no fue hasta el año pasado cuando René Morvanu, un granjero local, comentó que él y su hermano ya conocían el origen de este suceso y dio más detalles a la asociación.

Gracias a ambas partes, en marzo de este mismo año se organizó una expedición para dar con el misterioso contenedor. Claire Simonin-Le Meur, presidenta de Ar Vilantsoù, su equipo y periodistas de Franceinfo, decidieron descender cuando la marea estaba baja por los acantilados de Plouarzel. Tras pasar la playa y llegar a unas rocas resbaladizas, descubrieron los restos del contenedor perdido.

El medio de comunicación francés asegura que justo al lado de chatarra oxidada, estaba un plástico naranja y entre las rocas los tan ansiados teléfonos de Garfield. "Esta es la primera vez en nuestras vidas que lo hemos visto", dijo a los reporteros la activista contra la contaminación.

Sin embargo, aunque ya se conozca cuál es el origen de estos teléfonos, muy populares en los 80, hay muchos detalles de la historia que se escapan. Nadie sabe por ejemplo de dónde venían ni qué ocurrió con el contenedor para que se perdiese.

Según informa World Shipping Council (WSC), con datos recogidos entre 2008 y 2016, unos 568 contenedores se pierden en el mar cada año y este número asciende hasta los 1.582 si se incluyen los que sufren un accidente, provocando que la contaminación aumente.

Simonin-Le Meur asegura en este sentido que "detrás de esta simpática figura de Garfield, hay una contaminación plástica que no se deteriora en el océano y que volveremos a sufrir durante años". Los miembros de Ar Viltansoù aseguran que "seguirán allí para recuperar los restos de todos los teléfonos".