El Gobierno responde a las críticas del Papa: ‘Que llame la atención a países que no salvan migrantes’

El Papa ha encontrado su tema, la inmigración y las críticas a las políticas que la combaten desde el cierre de fronteras y las expulsiones. Eso le permite aparecer como defensor de los derechos humanos y los valores cristianos sin necesidad de alterar la doctrina católica en temas tan sensibles como la homosexualidad, el aborto y las mujeres dentro de la propia Iglesia. No se han producido variaciones en una actitud que tradicionalmente ha sido de exclusión hacia esos tres asuntos y eso quedó claro en la entrevista que Jordi Évole le hizo al pontífice el domingo en el programa ‘Salvados’ de La Sexta. En cambio, Francisco sí se mostró conmocionado ante ciertas medidas para frenar la inmigración ilegal. El problema es que sus reproches tuvieron solo un destinatario, el Gobierno español, lo que ha sido considerado “injusto” por algunos miembros del Ejecutivo.

El secretario de Organización del PSOE y ministro de Fomento, José Luis Ábalos, ha defendido este lunes que el Gobierno de Pedro Sánchez está “trabajando más que nadie” en el salvamento de vidas en el mar y ha añadido que lo “equilibrado” sería llamar la atención a aquellos países que no lo hacen. En rueda de prensa en la sede del PSOE, Ábalos ha respondido así al Papa, que al ser preguntado por Évole por el hecho de que el barco de la ONG Proactiva Open Arms esté paralizado en Barcelona sin poder dedicarse a su cometido de salvar inmigrantes preguntó: “¿Por qué se hace? ¿Para que se ahoguen?”.

Para Ábalos, “Es injusto tener una mirada parcial. Este Gobierno es el que más activamente está salvando vidas en el mar”. El ministro ha precisado que el Ejecutivo lo hace en el ámbito de sus responsabilidades por lo que es “tremendamente injusto pretender llegar a la conclusión de que estamos dejando que se ahoguen”. Para explicar su afirmación, ha recordado que el barco se dedica al salvamento de inmigrantes en otras latitudes, donde la responsabilidad corresponde a otros países que no les dejan atracar en sus puertos con esas personas rescatadas a bordo. Ese es el motivo, ha dicho, por el que permanece amarrado en Barcelona.

Por cierto que el dirigente socialista ha aprovechado para subrayar que uno de esos países está muy próximo al Papa: Italia, donde el ‘ultra’ Matteo Salvini aplica mano de hierro al Ministerio del Interior que dirige para impedir la llegada de inmigrantes y expulsar a la menor oportunidad a los que ya están en el país. “No se pueden transportar (los migrantes rescatados)  sin dejarlos en el primer puerto seguro y eso exige que los países como Italia lo permitan”, ha zanjado Ábalos.

El titular de Fomento ha recordado las labores de salvamento que España realiza en el Estrecho de Gibraltar y ha reiterado que a quien se debería “apelar” es a los que “no están ejerciendo su responsabilidad”. Una responsabilidad, ha puntualizado, “que no es voluntaria” sino que nace de que están “obligados por el derecho internacional”. Lo cierto es que el Papa sí hizo una reflexión más general, más allá del problema estrictamente español, pero en términos mucho menos duros: “La madre Europa se volvió demasiado abuela. Se enriqueció y se olvidó de aquellas guerras de cuando sus hijos fueron a golpear la puerta de América. El problema es que Europa no crece y vive en un invierno demográfico. Se ha ensimismado. No tienen hijos y no recibe inmigrantes”.

En la misma entrevista, el Papa también criticó las concertinas que hieren gravemente a los inmigrantes que tratan de cruzar la frontera de Ceuta y Melilla. Évole le llegó a mostrar un trozo del alambre con las cuchillas y Francisco comentó: “Esto es inhumano. El mundo se olvidó de llorar”. Una vez emitida la entrevista y en el avión que le llevaba de regreso a Roma tras su viaje a Marruecos, el Papa confesó que él sí había llorado tras la grabación del programa. “Lloré porque no entra en mi cabeza, en mi corazón, tanta crueldad”, dijo y añadió otra reflexión: “Los constructores de muros, ya sean de hojas cortadas con cuchillos o de ladrillos, se convertirán en prisioneros de los muros que construyen”.

Esta declaración ha sido comentada por el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, a cuyo departamento corresponde la seguridad de las fronteras. Marlaska ha afirmado que comparte las críticas del Papa a las concertinas en la frontera de Ceuta y Melilla, aunque ha recordado que el Gobierno “ya ha acordado retirarlas estableciendo un perímetro de valla mucho más seguro pero incruento”. También ha lamentado que “el director del programa no hiciera indicación de que el Gobierno de España había acordado ya la retirada de las concertinas”. En este sentido, ha señalado que “ya se está en el trámite de la aprobación de la modificación perimetral, en la redacción final del proyecto, y seguidamente se procederá a la licitación, porque también lleva la colocación de unas cámaras de seguridad o un centro de control”. “Queremos tener una frontera del siglo XXI y no del siglo XVII”, ha concluido.

Según los datos que maneja la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y recogidos por el Ministerio del Interior, 59.048 migrantes llegaron a España de manera irregular en 2018, lo que supone un 129% más que el año anterior. El tema está siendo utilizado por la extrema derecha de Vox que ya le extrajo cierta rentabilidad en las urnas en las elecciones andaluzas y que ahora ha propuesto la construcción de un muro costeado por Marruecos que separe Ceuta y Melilla de su territorio. Ábalos, que visitó la zona el viernes pasado, no va ni a entrar a discutir las ideas “excluyentes” de las derechas.