La líder de los observadores de Cataluña admite que cobró del Diplocat y no recuerda qué pasó el 20-S

Entre los observadores internacionales que han pasado este miércoles por el juicio del ‘procés’ se ha producido un testimonio que confirma uno de los delitos que se imputan a los líderes independentistas: la malversación. Todos esos observadores viajaron a Barcelona para asistir al referéndum ilegal del 1-O, pero mientras que el exdiputado alemán Bernhard von Grünberg ha dicho por la mañana que los gastos los pagó de su bolsillo, la neozelandesa Helena Catt ha confirmado que el Diplocat (el organismo dedicado a la proyección internacional de Cataluña y más concretamente del ‘procés’ desde que se radicalizó el conflicto) fue el órgano que pagó sus honorarios mediante "transferencia bancaria".

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Helena Catt, que lideró un equipo de una docena de expertos pagados por el Consejo de Diplomacia Pública de Cataluña (DIPLOCAT) que permaneció en Cataluña entre el 4 de septiembre y el 6 de octubre de 2017 -con el encargo de hacer un informe que recogiera “con perspectiva histórica” la realidad político-social en Cataluña durante esos días- no ha podido recordar qué ocurrió en Barcelona el 20 de septiembre, una de las jornadas clave del ‘procés’.

El equipo cobró un total de 114.592,50 euros a los que se sumaron 62.712 euros en gastos que fueron pagados en el mes de octubre, según ha reconocido. “No sé lo que ocurrió el 20 de septiembre” ha respondido a preguntas de la fiscal Consuelo Madrigal, que también la ha interpelado sobre su experiencia concreta en la jornada del referéndum ilegal. “Estuve casi todo el día en mi oficina coordinando la labor de otros miembros de mi equipo”, ha reconocido la experta, que ha contestado en inglés y asistida de intérprete.

La testigo, encargada de coordinar el trabajo de sus compañeros y asegurar la entrega del trabajo a Diplocat -lo que hizo a mediados de octubre desde Escocia- ha reconocido también haber visitado tan sólo un colegio electoral en dicha jornada, en el que observó cómo se abrían las urnas y se contabilizaban los votos “según el procedimiento acordado”, se ha limitado a señalar. Catt, que ha admitido haber recibido 8.775 euros en concepto de salarios por su trabajo esos días en Cataluña, ha comenzado su declaración reconociendo ante la sala que tiene un máster en ciencia política y es doctora en Economía aunque actualmente no trabaja, y tampoco tenía empleo cuando viajó a “Cataluña” en 2017.

El grupo lo integraban politólogos y expertos en derechos humanos, administración electoral y medios de comunicación “contratados por Diplocat desde julio a mediados de octubre de 2017 para trabajar de lo que estaba pasando en Cataluña desde una perspectiva histórica”, ha explicado. No obstante, al ser interrogada por la fiscal y la abogada del Estado por aspectos concretos de su labor, como las instituciones que había visitado y las personas con las que se entrevistaba en esas fechas, Catt se ha limitado a señalar que es muy “mala para los nombres” y que sólo asistía a las reuniones que le indicaban “funcionarios de la Generalitat”. También se encontraba con personas que tenían interés en conocerla, ha añadido.

A preguntas del abogado de Vox Javier Ortega Smith, que ejerce la acusación popular, la experta sí ha reconocido que el exconsejero de Exteriores Raül Romeva -para quien se piden 16 años de cárel por los delitos de rebelión y malversación- se encontraba en algunas de las sesiones informativas a las que asistió. También se reunió con el secretario general de DIPLOCAT, Albert Royo.

En el turno de preguntas de las defensas, Catt ha descartado que su trabajo durante aquellos días pueda considerarse como una misión de observación electoral. “Era un proyecto de investigación, en ningún momento se nos pidió una validación del resultado -ha manifestado-. El hecho de que lo presenciásemos no hace que nuestro trabajo allí fuese una misión de observación”.